Salir y recorrer lugares de Venezuela en plan de turista le permite a uno percatarse de dos verdades contundentes: Una, que Venezuela es grande, es bella y es rica en recursos naturales e históricos que le permitirían desarrollar una gran industria del turismo.
Y dos, la poca atención, por no decir ninguna, que los gobiernos local, regional y nacional le prestan al sector turismo y el estado de abandono en que se encuentran la mayoría de los pobladores de las regiones potencialmente turísticas.
El 31 de diciembre me fui a recibir el 2010 en Adícora, pueblo costero del estado Falcón. Fueron cinco días de descanso para desconectar de la estresante cotidianidad que se vive en el país y cargar pilas para iniciar un año que, de antemano suponemos, no será fácil para los venezolanos.

En los abandonados pueblos venezolanos, la única acción del gobierno que se evidencia es la propaganda en vallas y grafittis
El lamentable estado de las carreteras del país es deprimente, no hay más de cinco kilómetros seguidos en los que el asfaltado no presente huecos. No hay señalización y, entre los huecos y la cantidad de policías acostados que se encuentran a lo largo del camino, hacen que un viaje que podría realizarse en dos horas y media se prolongue por cuatro horas de infierno y susto.
Después de hacer la carrera de obstáculos que significa la carretera de Maracaibo a Adícora, uno llega al que alguna vez fue un hermoso pueblo playero para el disfrute de turistas y temporadistas.
Las calles del pueblo están aún peor que las de la carretera, no hay una sola que cuente con el asfaltado en buen estado y la basura está presente en ellas como muestra de la desidia y abandono en que vive la localidad.
Es verdad que en esta oportunidad se notó un poco más de limpieza, producto del esfuerzo de la comunidad que está comprendiendo que si quiere tener y aumentar la presencia del turismo que le deja ingresos económicos, deben tomar ellos mismos medidas y no esperar nada de los gobiernos. Lo mismo sucede con la playa de cuya limpieza se encargan las personas que alquilan toldos a la orilla, pues el servicio no lo presta el ente municipal que lo debería tener a su cargo.
Durante los últimos cuatro años he ido a Adícora en varias oportunidades. Esta vez, como lo dije antes,
encontré una leve mejoría en la limpieza del pueblo, comparado con el basural que abundaba anteriormente por todos lados y también noté mejoría en el servicio eléctrico, no sé si producto de la nueva planta eléctrica inaugurada el año pasado, o porque en esta visita encontré muchos menos turistas. Sin embargo, hubo varios bajones de electricidad que hicieron que se dañara la nevera de la casa en que estaba instalado.
Creo que la mejoría en la electricidad se debe principalmente a la ausencia de turistas pues, en el viaje anterior, ya la planta estaba en funcionamiento y los apagones se producían a diario por más de dos horas, sin contar las constantes subidas y bajadas del flujo de la corriente eléctrica.
El suministro de agua potable es otro tormento que viven los habitantes de la localidad. Pasan hasta más de dos días sin que el líquido llegue por las tuberías. Afortunadamente, la casa que alquilamos cuenta con un buen tanque de almacenamiento que le permite a uno no sufrir la escasez del agua.
En esta visita al estado Falcón, salimos en varias oportunidades a recorrer algunos lugares turísticos
promocionados en volantes repartidos por las oficinas de turismo de la región. Volantes en los que más importante que la información sobre los sitios es la propaganda que hacen de los entes gubernamentales. Allí recomendaban visitar el pueblo Moruy y hacia allá nos dirigimos para conocer la iglesia del siglo XVII que se promocionaba.
La vía al pueblo, como todas las vías del estado, está plagada de huecos. Moruy es una pequeña localidad y, como pudimos constatar, la antigua iglesia es el único atractivo turístico que tiene y, para rematar la decepción, se encontraba cerrada. Nos conformamos con verla por fuera y tomar algunas fotos para agarrar rumbo al pueblo de Santa Ana, donde se indicaba que encontraríamos otra iglesia, en esta oportunidad del siglo XVIII.
La iglesia de Santa Ana también estaba cerrada, con la suerte que al preguntar a un lugareño nos indicó que le podíamos pedir a Coromoto, la señora que guarda la llave del templo, que nos lo abriera para poder
admirar su antiguo y hermoso altar mayor y la arquitectura típica de las iglesias coloniales. Hablamos con la señora y, muy amablemente, nos prestó la llave para que nosotros mismos abriéramos la iglesia, la contempláramos y luego echáramos cerrojo nuevamente y se la devolviéramos.
Así es el turismo en nuestro país.
En otra oportunidad fuimos a conocer el santuario dedicado a la Virgen de Guadalupe. Tuvimos suerte y el lugar se encontraba abierto. Eso sí, sólo la iglesia, ni pensar en conseguir un lugar
donde tomarse un café o un refresco. El recorrido turístico consistió en visitar el santuario
y salir para visitar La Vela de Coro,
pueblo declarado patrimonio cultural y en el
que se podía encontrar algún lugar donde
tomarse algo y comer algún bocadillo. Su
antigua iglesia también se encontraba cerrada y
en esa oportunidad no hubo quien nos prestara
la llave para visitarla.
De esta forma transcurrieron los días de
turismo y descanso en el estado Falcón.
Regresando después de cada paseo a Adícora
para disfrutar de sus cálidas y tranquilas aguas, con la sensación de que tenemos más de treinta años
esperando que se desarrolle el turismo y con la certeza de que cada vez ese desarrollo está más lejano.
Me preguntaba en cada salida si los gobiernos regional y nacional estaban al tanto de que estos pueblos abandonados existen y que constituyen un inmenso potencial para implementar una pujante industria del turismo. La respuesta la conseguía a cada instante, cuando tropezaba con vallas publicitarias del presidente y con grafittis en las paredes de los pueblos en los que se proclamaba la devoción al primer mandatario. Evidentemente, sí saben que están allí, pues se ve que en épocas de campañas electorales se hacen sentir. Sencillamente no les importan ni el turista que va a visitar esos pueblos, ni sus habitantes que viven en el más completo abandono.
¿Cómo podemos ofrecer a los extranjeros una Venezuela como destino turístico si el país no cuenta con los más básicos recursos para satisfacer las necesidades de sus habitantes? ¿Qué extranjero que se atreva a superar el miedo que le deben producir las noticias de los altos índices de inseguridad de Venezuela y venga a hacer turismo, va a regresar luego de ver que no se le ofrecen las más básicas comodidades?
Fueron cinco días de descanso y de contrastes. Cinco días para re-conocer lo hermosa que es Venezuela y palpar lo injusto del abandono al que la tenemos condenada. Cinco días para verificar, una vez más, la mala calidad de vida que tenemos los venezolanos y a la que pareciera que nos acostumbramos. Salimos a hacer turismo pasando penurias, sufriendo la mala calidad de los servicios públicos y la escasez de productos de todo tipo y, sin embargo, regresamos diciendo lo “rico que lo hemos pasado”. ¡Qué ironía!
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buen dia, para saber si me puede subir o enviar fotos del interior de la iglesia santa ana, muchas gracias
Lamenténdolo mucho, Yessica, cuando estuve allí la iglesia estaba cerrada y no pude tomar fotos del interior del templo.
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VISITEN A VENEZUELAS Y RECORRAN SUS ESTADOS Y VERAN, NO REPITAN LO QUE OYEN DE PERSONAS QUE LO QUE CONOCEN DE TURISMO ES LE BAÑO DE SU CASA, NI LAS MALAS COSAS, que muestran los MEDIOS DE COMUNICACION EXTRANGEROS que comprobadas veces hacen mentiras, SIN COMPROBAR LOS QUE AFIRMAN—-.muchos dicen que la insegurida, yo les diria en mexico la taza de insegurida es 90% yen brasil es de 129% – en colombia ni se diga no hablan por miedo, y solo se sabe lo que ellos quien que se sepa, pero cuantos pesonas tienen que pagar “vacunas” para poder vivir en ese pais, y en españa le reducen los salarios a los trabajadores sin consultarlos y tratan a los latinos como basura en los aeropuestos. ——-TODOS LOS AQUI ESPUEXTO FUE DECLARAFO POR CNN EN UNA EMISION DE SU CANAL,, BUSQUEN Y VERAN QUE NO MIENTO——O ME DEICEN QUE ES METIRA , AQUI EN VENEZUELA NUNCA SE LA HA NEGADO LA ENTRADA A NADIE Y VIENEN LOS EXTRANGENROS A QUDARSE Y MATAR SU HAMBRE Y HACER NEGOCION QUE NO PUEDEN HACER EN SU PAIS, POR LOS IMPUESTASO SON MUY ALTOS, ES FRANCIA HASTA POR BOTAR LA BASURA HAY QUE PAGAR POR EL PESO DE ELLA, O ASACO ESO ES MENTIRA? que vengan los TODOS LO QUE QUIERAN Y HAY MUCHAS COSAS MAS QUE SOLO en mi QUERIDO PAIS, CON CON EL PRESIDENTOS DE TODOS LO QUE VIVIMOS EN VENEZUELA ASI LES DUELA ES EL PRESIDENTE DE TODOS, LOS VENEZOLANO Y ASI SERA HASTA EL 20SIEMPRE, RODILLA EN TIERRA CON MI PRESIDENTE COMANDANTE.
Que pena Venezuela , el gobierno que decia qu hace todo no hace nada, pensaban visitar pero parece que tampoco es barato y da miedo el servicio aereo
…bueno, vivo en carcas pero soy de coro, y saben tengo muchos años que no voy a paraguana , me anime yo mismo para ir en un tours solitaria a investigar y a hacer un hermoso recoprrido ,me tope con esta pagina , en verdad no s e que pensar pero como voy a estar sin la familia por unoas semans voy a visitar todo los pueblos y esa iglesias milenarias , quiero reencontarame con mi pasado con mis ansestros ,, aun sigo entusisamado y espero encontrar a esa señora que les presto la llave para abrir la iglesia a ver si me prestan la llave a mi tambien..
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Estoy x visitar Venezuela pero leyendo esto es decepionante q pena y x su mal gobierno yo jamás me imag q todavia pasa eso
Lo mas lamentable es que teniendo un País tan bello por donde se mire, por la montaña, las playas, el llano, tenemos de todo hasta desierto no lo podamos aprovechar como quisiéramos por falta de carreteras, de servicios públicos básicos, de infraestructura, donde uno llega no hay suficientes sitios donde hospedarse y estar medianamente cómodo, hay que conformarse con lo que haya y no puede ser, que un País tan rico en todos los sentidos tanto en recursos humanos como en recursos naturales sus habitantes no tengamos sitios de esparcimiento donde se pueda salir a disfrutar y a pasar unos dias de relax que bastante falta nos hace a los venezolanos con todas estas situaciones que se nos presentan todos los días que cuando no es una sorpresa es otra que ya hasta el poder de asombro lo perdimos, eso si, hay dinero para regalar y regalar a manos llenas a otros países para congraciarse con los de afuera y nosotros que somos los que pagamos impuestos y todo lo que al innombrable se le ocurre tengamos que estar padeciendo todas la necesidades del mundo.
De las líneas aéreas ni hablemos, cada dia están peor sobrevenden los vuelos y los mismos cabrones de guardias nacionales se prestan para ayudarlos, lo digo porque lo vivió un sobrino que viajaba para Panamá y cuando ya estaba casi en la taquilla llegó un guardia nacional y le dijo a él y otros dos jovenes mas, que lo acompañaran ¿y que creen que pasó? cerraron el vuelo, metieron los pasajeros que a ellos les dió la gana y dejaron a los tres pendejos y despues que ellos salian en el vuelo de las 7 a.m. los vinieron metiendo en un vuelo nocturno, así que mis queridos amigos asi estamos y lo peor la gente callada no se hasta que punto están los políticos trabajando y la mesa democrática para salir de esto yo tengo fe en ellos y en lo que se propongan hacer pero tiene que ser algo contundente y firme donde el gobierno se las vea chiquitas porque si no nos van a seguir maltratando y humillando como les da la gana.
Y de la electricidad………..mejor no hablo……chiiiito
el país dispone d euna hermosa geografia, es indudable, pero hacer turismo aquí produce stress. No solo las carreteras estan llenas de huecos, sino que cuando llegas a la playa creyendo que encontrarás posadas, lo que ves son chozas destartaladas, sucias, casuchas improvisadas con malos servicios públicos y ninguna o escasa comodidd…y cuando te quejas con el dueño , él o ella te miran lacónicamente, como si fueras un extraterrestre o un loco desquiciado de otro mundo y te dicen: “pero aquí nadie se queja. todo mundo viene y se queda”!!!! yo como condorito, pa tras y me largo- Creo que parte del problema radica en que los venezolanos nos acostumbramos a cualquier cosa, a no exigir mejoras, a callar “porque bueno, ya estamos aquí, que vamos a hacer” , nos hemos acotumbrado a la improvisación y al “mientras tanto” que se hace para siempre.
y lo mas lamentable es que no se puede viajar por ningún transporte, pues por tierra ya lo dices en el artículo es una odisea por los huecos, los reductores de velocidad, casin en cada cuadra, y la inseguridad se hace casi que iimposible y por avión uno nunca está seguro de poder hacerlo pues salen a la hora que lesda la gana y hacen con las reservaciones lo que les parece sin importarle los pasajero y lo mas triste es que noy hay a quien acudir para quejarse pues como casi todas las líneas aereas las ha comprado el gobierno no hacen nada al respecto
Eso estaba hablando justamente hoy. Lo lógico sería pensar que con la devaluación nos veríamos obligados a hacer más turismo interno, lo cual no estaría para nada mal si no fuera porque sencillamente no contamos con la infraestructura para soportarlo.
El deterioro de playas, parques, sitios de interés, museos, etc que en otra época fueron orgullo de los venezolanos es relamente deprimente. Si a esto le sumamos la inseguridad y los altíismos costos d elos pésimos servicios, entendemos porque la gente prefiere, en su mayoría, gastar el dinero ahorrado para vaccaionar, fuera del país. Países mucho más pobres y con muchos menos recursos han entendido que tienen en el turismo una fuente de ingresos segura, pero que dependerá únicamente del respeto que se tenga hacia el turista. Aquí no lo hemos entendido.
Excelente tu post! Besos!
Mariale (@TutuDominguez)