Hace ya más de 20 años, en un Festival de Cine de Mérida, tuve el placer y el honor de, por casualidades de la vida, conocer a Lolita Aniyar de Castro, senadora de la República y quien, para esos días se encontraba de descanso en mi ciudad. Desde el momento en que nos conocimos surgió una amistad especial que nos llevó, al poco tiempo, a considerarnos como familia.
A los días, ella me presentó a Daniel, su hijo menor, de quien ya habíamos hablado porque, comentando sobre el festival, le dije que la música de la película “Jóligud” me había encantado y ella, orgullosa madre, me hizo saber que la había compuesto Daniel. Fue así como Lolita se empeñó en presentarnos y terminamos entablando una entrañable amistad que con los años devino en hermandad.
Los avatares de la vida y de la política hicieron que entre los Castro Aniyar y yo surgieran una serie de desencuentros que no viene al caso recordar ahora pero que no hicieron mella en los sentimientos de amor que desde siempre les he profesado. Ni los años, ni el distanciamiento físico, ni nuestras posiciones políticas, han logrado disminuir en lo más mínimo el afecto que surgió en Mérida, nos unió en Caracas y continuó germinando en Maracaibo hasta el sol de hoy.
Por eso, justamente, hoy, sentí que mi corazón se paralizó por un momento cuando leí el artículo “La revolución Antijudía” que escribió Daniel y en el que pareciera despedirse del chavismo luego de 13 años de militancia activa en sus filas y en el que al final dice
“Yo soy judío y he apoyado tenazmente el proceso bolivariano. Estoy terminando un enorme estudio sobre la seguridad alimentaria venezolana, como ejemplo para el mundo. Lamentablemente en este tema no soy optimista. Estas son las razones que me hacen pensar que es mejor salir y cerrar la puerta detrás de mí”.
El pecho se me oprimió y tuve sentimientos encontrados cuando terminé de leer su escrito. Por un lado, le reprochaba que hubiera tardado tanto en darse cuenta de lo que desde hace mucho tiempo nos dimos cuenta una gran cantidad de venezolanos: Este gobierno no ha hecho más que profundizar el odio y la división entre los pobladores de este país. Se alimenta del resentimiento y de los sentimientos más abyectos que pueda albergar el ser humano. Son trece años en los que copiosamente ha regado las semillas del odio y la discriminación para afianzarse en el poder. Su fuerza se basa en la utilización y exacerbación del odio entre los ciudadanos y, cuanto más debilitado parece estar, más odio siembra y produce en su afán por mantener el poder a toda costa.
Me preguntaba, cómo Daniel no había podido ver eso cuando hay familias que se han separado, en muchos casos irremediablemente, justamente por el odio y el resentimiento que desde las altas esferas del gobierno nos inoculan diariamente en cadena de medios. ¿Por qué tardó tanto en ver lo que es evidente? ¿Tenía que esperar que se metieran con los suyos para levantar la voz?
Entonces, comprendí lo doloroso que debió haber sido su proceso. Entendí que él tuvo que sentir que tocaban a su puerta para reaccionar ante la realidad que nos carcome. Y el poema de Martin Niemöller comenzó a taládrame el cerebro incesantemente:
Fue así como pude ver la valentía que encierra su declaración. Es valiente porque se atreve a ir contra lo que por años creyó, profesó y defendió incluso ante sus seres más queridos, eso forma parte de un proceso doloroso. Pero más valiente aún porque sabe que a partir de aquí el camino estará lleno de piedras y puñaladas traperas. El sabe que si este régimen es cruel contra quienes se le oponen, es más cruel e inclemente contra aquellos que formando parte de sus filas se atreven a disentir y a protestar.
No obstante, Daniel tomó la palabra y enfrentó con coraje lo que tenía que enfrentar. Pero Daniel tiene la fortuna de que en Venezuela aún estamos a tiempo, todavía hay quienes podemos protestar.
Daniel no está ni estará sólo. Estas líneas escritas desde la más profunda honestidad y con el viejo sentimiento de amor de hermano intacto porque ni el tiempo, ni la distancia ni los desencuentros lo han alterado, son para expresarle mi solidaridad, mi respeto y mi admiración y para decirle que, cuando vengan por nosotros, estaremos juntos.



Excelente chamo,….excelente!! Ojala muchos de nuestros colegas tuvieran esa valentia y necesidad de no quedarse callados ante tanta mentira. Siempre al pendiente de tus escritos, chamin.
Daniel, saludos. A veces reconocer la cara del fascismo no es fácil, en este tiempo de nomenclaturas y banderas engañosas. La búsqueda del poder enarbola banderas como trajes útiles para la conveniencia del logro personal. Parece que hay que apelar a un “sentido común primitivo” , con toda la contradicción que eso pueda llevar dentro de sí. Conocemos como este gobierno apela a una “razón absoluta” que aspira a hacer moneda común para tasar la “conciencia correcta” nacional. Pareciera que algunas veces es tarde, pero una respuesta lúcida, y lucidez no es nada menos que libertad, nunca es tardía, sólo debe responder al momento en que debe ser. José Joaquín Garcìa.
te felicito daniel por ser sincero, no muchos lo son.
B”H.
Historias, como la tuya, Golcar, que es la de Daniel Castro Aniyar y las de miles de golcar y miles de daniel, nos reconcilian con los valores de la hermandad venezolana, pero también con los de la autocrítica, con los de la reflexión , con los de la honestidad y tantos otros que se ejercen desde la buena fe. Todas son legítimas .¡ Cuántas veces se defiende lo que creemos nuestra verdad ! Mientras nos inspire un sentimiento de verdad y fe y la utopía de un mundo mejor, la Historia se reptetirá, a veces – por desgracia- con mucho dolor y sufrimiento y daños tan grandes como irrecuperables. . Sí, la tarde existe. El tiempo pasa. …
Dice Raiza Andrade, @raizandrade :
“No sé dónde está físicamente Daniel pero creo que independientemente del lugar en que se encuentre resulta indispensable hacer públicos los resultados de su análisis agroalimentario Conociendo la situación desde el interior mismo del monstruo es una deuda que tiene con Venezuela. Celebro la consciencia y la rectificación cualquiera sea el momento en que emerjan. Mi madre dice que hay un tiempo y un “tempo”, éste último es subjetivo y personal.El “tempo” de Daniel llegó, bienvenido.
Golcar con su palabra siempre libra por todos. Su pluma, en numerosas oportunidades, traduce el inconsciente colectivo de Venezuela. El reencuentro con su amigo-hermano es una espejo en el que se refleja esa Venezuela por venir en la que nos reencontraremos todos para iniciar el sana sana que necesitamos con urgencia”.
Agradezco mucho todas esas palabras. Pero debo decir algo:
Yo no cerré la puerta porque ahora vinieron por los judíos. Yo solo lo dije más abiertamente ahora.
Ahora vinieron por todos nosotros. Miren:
Tengo varios años trabajando con seguridad alimentaria venezolana, la joya de la corona socialista y lo que más me preocupa es la economía. El Estado venezolano debilita hasta el raquitismo todos los tejidos productivos, despilfarra decenas de veces los importes que perdió el país en décadas anteriores, y mutliplica las pérdidas olímpicamente. Solo la Gran Misión agro-Venezuela tira en marzo del 2011, apenas el año pasado, un 38,1% de las reservas internacionales, casi el 10% del total del gasto público efectivamente cancelado y 13 millardos de bolívares más de lo que perdió el país en el paro petrolero-alimentario. En noviembre de ese mismo año, a pesar de la astronomía de estas cifras, y de el esfuerzo social y financiero desde, al menos del 2008 en la marca “hecho en socialismo”, la agricultura cayó un 11% y la manufactura de alimentos un 9%. En estas cuentas no entra todavía las deudas de expropiación.
Nuestra maldición es la misma de los años 70: demasiado petróleo a demasiado buen precio. Demasiada demagogia y demasiada arrogancia. Estamos flotando en ilusiones suicidas que, al menor soplo en los precios petroleros, nos llevará al precipicio. Algunas evaluadoras incluso creen que el despilfarro es tan gigantesco que solo se necesita que los precios petroleros se mantengan para asistir a una quiebra general de todo el sub-sistema.
Ya afrontaré lo que venga de mis palabras desde el otro lado del país, pero que aún cuenta con mujeres y hombres hermosos. Y aunque vengan los ataques a mis ancestros, y a mis hijos, por la eterna persecución anti-judía o porque, por cualquier excusa, nos convierten en “los enemigos”, quiero poder dejar aunque sea una marca de honestidad, una pequeñísima senda para que los demás puedan seguir. Eso vale la pena para mi y mi esposa.
Golcar, en maracucho, vos sois mi hermano y no habrá muro de ningún tipo que nos distancie. Gracias por tus palabras.
Daniel
Tenía la certeza de que no era por lo de los judíos que habías cerrado la puerta, a lo mejor ese fue el ventarrón que hizo que el portazo sonara. De hecho, Maruja Dagnino me preguntaba en Facebook por qué había sido un coñazo para mí leer tu texto y le respondí con estas palabras que evidencian que ese retiro debió haber sido un proceso:
“Maruja, el coñazo no fue encontrarme con Daniel, fue encontrar su texto porque me hizo revivir cosas que había superado pero que todavía duelen. Sé lo difícil que es apartarse de lo que uno cree, de las cosas que ha defendido y por las que ha luchado. La política es lo más desagradecido que uno pueda experimentar en la vida. Justamente, en una oportunidad, cuando trabajaba con Lolita en el Congreso, en un momento de depresión, ella me confesó que no tenía amigos allí. Que el Congreso no era un lugar para hacer amigos, en todo caso se podían conseguir socios o cómplices pero nunca “amigos”. Y así es la política en todos lados. Sobre lo de si la gente tarda o no en darse cuenta de las cosas, hace tiempo aprendí que cada quien tiene su propio proceso, que para unos es más fácil que para otros y que no se puede abandonar todo un sistema de creencias de un día para otro y que, además, el camino es doloroso, a veces más, a veces menos, pero la renuncia siempre encierra un profundo dolor y en esos momentos uno necesita mucho una palabra, una mano extendida, un gesto…”
Y te reitero que ahora, que vendrán ataques de lado y lado, los brazos extendidos están aquí.
Ahora, justo ahora es cuando se dan cuenta? No, no me lo creo. Pero si estoy muy segura de cuantos Daniel van a ir apareciendo. De estos personajes son de los que nos tenemos que olvidarnos, porque son y seran unos irresponsables, insensibles e ignorantes de oficio
EXCELENTES PALABRAS… Pienso que podríamos resumir el cuento en que… Cada ladrón juzga por su condición y cuando son ellos los “Juzgados” entonces se dan cuenta de la realidad… Le dicen “Golpistas” cuando son ellos los golpistas… y así. Lástima que son aún un montón los que siguen “Eclipsados” por todo ese parapeto llamado “Socialismo del Siglo XXI”. Saludos.
Suscribo las palabras de Golcar… apoyo y admiro la valentía de Daniel. No debio ser fácil, y además, podia haberlo hecho en privado…y decidio hacerlo público: Bravo Daniel!! por tu entereza, tu valentia y tu coherencia!!
Bueno, a uno no le queda otra cosa mas que decir, ¡¡¡¡bienvenido nuevamente Daniel ; aquí estamos tratando de reunir la decencia para combatir el despotismo de quienes, aún con conciencia de lo mal que va el País, e incluso maltratados por la infamia, siguen apoyando la barbarie enloquecida desde el poder.
Ahora acusarán a Daniel de trabajar para la CIA y/o el Mosad. Le caerá la factura reservada a quienes se atreven a sacar la cabeza fuera de la sombra del pensamiento único. Excelente texto, Golcar.
!!!!!!!SIN PALABRAS!!!!!
Ojalá no todos los venezolanos reaccionemos solo cuando vengan por cada uno de nosotros, ojalá cada voz que se levante sea escuchada por el resto, ojalá y (como el peluquero o el neurocirujano) aprendamos en cabeza ajena, ojalá y vayamos entendiendo que este gobierno todo lo que ha sembrado es odio dividiéndonos entre buenos y malos, entre ricos y pobres, entre compatrioras y apátridas y que así no se hace Patria… Ojalá entendamos que este país nos necesita a TODOS para recostruirlo, y que TODOS no significa al unísono, sino que a pesar de que podamos disentir tengamos un interés común, Venezuela! Bienvenido Daniel, la Patria nos necesita…
Mé encanta la manera como escribes y describes aquí ése sentimiento por el otro.verle la cara real a este gobierno le ha llevado tiempo a mucha gente que en su momento lo ayudó a llegar donde está.
Nos sabes cuanto me agrada leer esto, por Lolita por el señor Castro y por todos los que los apreciamos, que bueno que Daniel se haya dado cuenta y nunca es tarde para rectificar, como dice el dicho “errar es de humanos y rectificar de sabios”.
Hermoso escrito. Por tus palabras de elogio y sobre todo, de solidaridad para Daniel, te doy las gracias.
Yo fui viceministra del gobierno de Chávez, y ahora soy crítica y contraria al régimen…Comprendo este artículo perfectamente. Elida Aponte Sanchez