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XII Velada de Santa Lucía ¿Llegó la hora de revisión?

Sentimientos encontrados me dejó la XII Velada de Santa Lucía en Maracaibo. Una sensación de decepción y alegría se mezclaban en mi mientras hacía el recorrido por la casas de la calle 2 de la popular y tradicional barriada, moradas de maracuchos que como cada año, desde hace 12, se convierten en galerías de arte durante un fin de semana.

La decepción me la produjo la poca originalidad de la mayoría de los trabajos presentados, así como la escasez de obras y artistas que, me pareció, había en comparación con años anteriores. Fue como si la creatividad, originalidad y producción de la muestra hubiera decaído de manera directamente proporcional al aumento y proliferación de ventas de comidas, “artesanías”, bisuterías y bebidas alcohólicas.

Yo soy de los que defiende la presencia de estos puestos de ventas en la Velada porque me parece que son una manera de que la gente que vive en Santa Lucía pueda recibir una recompensa por las posibles molestias que les pueda generar la celebración todos los años del evento y más porque, como es evidente, la barriada es habitada en su mayoría por personas de escasos recursos económicos que ven en la Velada una oportunidad de que entre a sus hogares un dinero extra que nunca estaría de más.

Pero la proliferación de stands de ventas debe ser controlada y regulada para que la Velada no termine convertida en un mercadillo callejero más que en un lugar de encuentro con el arte y los artistas. Especialmente debe ser controlada la venta de bebidas alcohólicas pues, de seguir así, la actividad degenerará en un templete plagado de borrachos con las consecuencias que esto puede traer en una aglomeración de cientos de personas.

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La Velada de Santa Lucía se ha convertido con el paso de los años en una actividad donde la gente va a ver y dejarse ver. Cada año que asisto, noto que la concurrencia es más abundante lo cual puede ser muy bueno, porque el evento se masifica y llega a más cantidad de personas. O muy malo, porque empieza a perder su sentido original de evento underground y alternativo para terminar siendo un acto meramente comercial. Estas son variables que tendrán que tener muy en cuenta sus organizadores para futuras ediciones si no quieren arriesgar la calidad por la cantidad.

La alegría me la produjo el encuentro con amigos. El compartir con gente a la que prácticamente veo una vez al año, durante la cita obligada de la Velada. Además, fue grato conseguir y compartir con la empedraeña Ivette Franchi, la chef de la zulianidad, la de los platos callejeros, quien celebró su cumpleaños en pleno bulevar del arte invitando a todos los presentes a degustar su exquisito hervido de res, realizado por su tropa, sin químicos, a la leña y completamente desgrasado. Una verdadera delicia al paladar y reponedora de energías.

La fiesta del arte en Santa Lucía sigue manteniendo su encanto. La magia que produce ver las viviendas convertidas en salas de arte sin dejar de tener su esencia de morada de seres humanos sigue produciéndome una especie de sorpresa que invade todos los sentidos. La vista se llena del arte, así como de la vida cotidiana de los moradores. El oído registra la algarabía de los asistentes y el trasteo propio de las viviendas. El olfato se sorprende con el olor de la gente, de los fogones, de las comidas y la piel se sorprende con el calor característico del clima de la ciudad y el emanado del cariño y la agradable atención de los propietarios de las casas.

Pero la magia no acaba en las casas. Al salir de una vivienda para ir a otra, uno puede ser sorprendido por un mimo, por danza, por comediantes y teatreros, por músicos que le dan esa connotación de evento multidisciplinario, variado,  y entretenido que combina agradablemente las artes plásticas, con las escénicas y las multimedia.

La connotación que toman las obras de artes al ser sacadas de las frías paredes de un museo para exhibirlas en las salas y habitaciones de las viviendas de Santa Lucía o en sus paredes externas en fachadas y azoteas,  nunca dejará de sorprenderme. Es como una forma de desacralizar el arte y acercarlo a la gente. Es vivir con y dentro del arte, aunque sólo sea por dos días.  Es toda una experiencia que espero se mantenga por muchos años con las debidas correcciones y consideraciones que tendrán que tomar y asumir para que el evento no  pierda su esencia. A lo mejor, luego de doce ediciones de la Velada de Santa Lucía, se hace necesaria una revisión de los objetivos que se persiguen para encausarla, una vez más, por sus orígenes.

Enlaces relacionados:

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Ecos de La Velada de Santa Lucía. La Posición de Silencio

XI VELADA DE SANTA LUCIA

La XI Velada de Santa Lucía en el lente de Fernando Bracho

“Por estas calles” – “A mi hermano lo mataron” – ‎#FuerzaOneChot

Esta historia puede escribirse de atrás para adelante o de adelante para atrás. Puede empezar en 1992 con “Por estas calles”, la telenovela de RCTV original de Ibsen Martínez, que nos retrataba descarnadamente como país perfectamente resumida en la canción de Yordano, pasar por el video del presidente con el niño de dos años que en cadena nacional desnuda con dos frases una realidad

@Taru_Small: Aquí una imagen para la reflexión sobre el caso de #OneChot (Tomado del Twitter)

del país cuando dice (A mi hermano) “Lo mataron” y más adelante agrega: (Mi mamá) “No tiene casa” y terminar con la tragedia vivida por OneChot al ser víctima de un asalto.

Pero el orden puede ser inverso. Al final, el resultado va a ser el mismo: Una historia de violencia, dolor, impunidad, impotencia… ¿Resignación?

Hoy nos despertamos con la terrible noticia de que el creador Juan David Chacón, “OneChot”, se encuentra recluido en el área de cuidados intensivos de una clínica luego de que en la madrugada recibiera un disparo en la cabeza para robarlo.  La noticia rodó velozmente por las redes sociales y llegó a ser “trending topic” mundial en pocas horas. El país y el mundo se conmocionaron con lo sucedido. Su video “Rotten Town” con una importante carga de violencia pareció convertirse en una premonición.

Mientras tanto,  en los medios oficialistas pasan el 27 y 28 de febrero recordando los terribles sucesos del Caracazo. Programa tras programa se dedican a mostrar las violentas escenas de la locura que durante dos días invadió a la capital del país cuando la gente en una especie de arrebato colectivo se lanzó a las calles a saquear, robar, en un desenfreno nunca antes conocido y los medios policiales del Estado a reprimir de manera implacable y violenta, dejando como saldo innumerables muertos y heridos que al día de hoy claman por justicia, y cuantiosas pérdidas económicas para todos los sectores del país.

Todo lo que se ve en la pantalla oficial solo tiende de manera indirecta, algunas veces, y completamente explícita, en otras, a tratar de justificar el robo, el saqueo y la violencia, amparados en el hambruna que vivían los sectores más desposeídos del país. Es el discurso que hemos venido escuchando desde los altos estratos del poder desde hace 13 años. Abiertamente o entrelíneas nos dicen: “Si tienes hambre, roba”.

Allí vi a una Vanessa Davies que se ponía las manos en la cara para con gran dolor decir que lo del “Caracazo” son recuerdos que no quiere recordar. Y a un Mario Silva escandalizado porque a un compañero de trabajo suyo lo botaron porque se robó en ese entonces 20 kilos de carne y los escondió en el sótano del edificio de su lugar de labores.

Pero por ningún lado vi que se pusieran las manos en la cabeza en muestra de horror por la terrible historia del niño de dos años que desencaja por completo al presidente cuando le dice que a su hermano “lo mataron”. Para esos medios parece que no existió la historia. Chávez tartamudeó, perdió el hilo de lo que decía, evidentemente estaba en shock por lo que acababa de escuchar de la inocente boca infantil que comentaba que a su hermano lo mataron con la misma naturalidad que podría contar que se acababa de comer un caramelo.

Chávez trata de recomponerse. Sabe que está en cadena nacional y como buen showman, animando un evento electorero, debe cumplir a cabalidad la manida frase “El show debe continuar”. Endereza el capote y sale del trance, pero al país le quedo clavada en el alma la imagen de la criatura, que, no conforme, mas adelante complementa diciendo que su mamá “no tiene casa”.

Esto conmovió al país. Bueno, a parte del país porque para los medios oficiales la “anécdota” no sucedió. Como no sucedió el disparo dado en la cabeza  a “OneChot” para robarlo. Para estos medios solo existe por estos días el “Caracazo” y el cáncer de Chávez.

A la enfermedad del presidente le han dedicado incontables horas de programación, incluyendo cadenas de medios, y shows montados muy por el estilo del visto en televisión hace poco cuando murió el dictador Coreano. La despedida de Chávez para someterse a operación de la lesión en Cuba fue la única noticia importante para los medios del Estado.

Sin duda, el cáncer del presidente puede ser muy lamentable para muchos, pero ese es un hecho “natural”, inevitable. Es una enfermedad que debe ser tratada, nada más. La muerte del hermano del niño del video, el disparo en la cabeza del artista, el niño que asustado por disparos corre a esconderse en su rancho y allí, aterrorizado, lo alcanza una bala y lo mata, eso, no es “natural” aunque de tanto vivirlo pareciera serlo. Eso es responsabilidad del Estado. Un Estado que, al decir de algunos, propicia, alcahuetea y aúpa la violencia porque un pueblo sometido por el miedo es mucho más difícil que reaccione a la realidad que lo abate y más fácil de controlar.

La violencia se nos ha hecho tan cotidiana que ya deja de ser noticia. Los medios no se dan abasto para detallar los casos, los ciudadanos que mueren terminan siendo solo un guarismo que engrosa una cifra semanal. 50, 75, 83 muertes el fin de semana son los titulares habituales. Ya las víctimas de la violencia no tienen nombre, se hace imposible nombrarlas. Solo cuando sucede a alguien como al  cantante de reggae, a un personaje público o cuando la violencia del hecho traspasa los límites del realismo mágico o de lo real maravilloso, un caso particular es destacado.

En estos 20 años transcurridos desde que la telenovela “Por estas calles” nos diera una bofetada como país al mostrarnos la realidad de los barrios y de la pobreza en Venezuela, lo único que ha cambiado es el número de víctimas al mes que aumenta sin parar, el nivel de la agresividad con la que se acometen los hechos delictivos, la edad de quienes ejecutan los asesinatos y robos que cada vez son menores. Entonces, veo el video de OneChot, escucho la canción de Yordano que cada día tiene más vigencia y lo único que puedo hacer es mirar al cielo, rezar porque los míos lleguen salvos a casa cada tarde e implorar porque, algún día, algo pase…

Y vinieron por Daniel…

Hace ya más de 20 años, en un Festival de Cine de Mérida, tuve el placer y el honor de, por casualidades de la vida, conocer a Lolita Aniyar de Castro, senadora de la República y quien, para esos días se encontraba de descanso en mi ciudad. Desde el momento en que nos conocimos surgió una amistad especial que nos llevó, al poco tiempo, a considerarnos como familia.

A los días, ella me presentó a Daniel, su hijo menor, de quien ya habíamos hablado porque, comentando sobre el festival, le dije que la música de la película “Jóligud” me había encantado y ella, orgullosa madre, me hizo saber que la había compuesto Daniel. Fue así como Lolita se empeñó en presentarnos y terminamos entablando una entrañable amistad que con los años devino en hermandad.

Los avatares de la vida y de la política hicieron que entre los Castro Aniyar y yo surgieran una serie de desencuentros que no viene al caso recordar ahora pero que no hicieron mella en los sentimientos de amor que desde siempre les he profesado. Ni los años, ni el distanciamiento físico, ni nuestras posiciones políticas, han logrado disminuir en lo más mínimo el afecto que surgió en Mérida, nos unió en Caracas y continuó germinando en Maracaibo hasta el sol de hoy.

Por eso, justamente, hoy, sentí que mi corazón se paralizó por un momento cuando leí el artículo “La revolución Antijudía” que escribió Daniel y en el que pareciera despedirse del chavismo luego de 13 años de militancia activa en sus filas y en el que al final dice

“Yo soy judío y he apoyado tenazmente el proceso bolivariano. Estoy terminando un enorme estudio sobre la seguridad alimentaria venezolana, como ejemplo para el mundo. Lamentablemente en este tema no soy optimista. Estas son las razones que me hacen pensar que es mejor salir y cerrar la puerta detrás de mí”.

El pecho se me oprimió y tuve sentimientos encontrados cuando terminé de leer su escrito. Por un lado, le reprochaba que hubiera tardado tanto en darse cuenta de lo que desde hace mucho tiempo nos dimos cuenta una gran cantidad de venezolanos: Este gobierno no ha hecho más que profundizar el odio y la división entre los pobladores de este país. Se alimenta del resentimiento y de los sentimientos más abyectos que pueda albergar el ser humano. Son trece años en los que copiosamente ha regado las semillas del odio y la discriminación para afianzarse en el poder. Su fuerza se basa en la utilización y exacerbación del odio entre los ciudadanos y, cuanto más debilitado parece estar, más odio siembra y produce en su afán por mantener el poder a toda costa.

Me preguntaba, cómo Daniel no había podido ver eso cuando hay familias que se han separado, en muchos casos irremediablemente, justamente por el odio y el resentimiento que desde las altas esferas del gobierno nos inoculan diariamente en cadena de medios. ¿Por qué tardó tanto en ver lo que es evidente? ¿Tenía que esperar que se metieran con los suyos para levantar la voz?

Entonces, comprendí lo doloroso que debió haber sido su proceso. Entendí que él tuvo que sentir que tocaban a su puerta para reaccionar ante la realidad que nos carcome. Y el poema de Martin Niemöller comenzó a taládrame el cerebro incesantemente:

Fue así como pude ver la valentía que encierra su declaración. Es valiente porque se atreve a ir contra lo que por años creyó, profesó y defendió incluso ante sus seres más queridos, eso forma parte de un proceso doloroso. Pero más valiente aún porque sabe que a partir de aquí el camino estará lleno de piedras y puñaladas traperas. El sabe que si este régimen es cruel contra quienes se le oponen, es más cruel e inclemente contra aquellos que formando parte de sus filas se atreven a disentir y a protestar.

No obstante, Daniel tomó la palabra y enfrentó con coraje lo que tenía que enfrentar. Pero Daniel tiene la fortuna de que en Venezuela aún estamos a tiempo, todavía hay quienes podemos protestar.

Daniel no está ni estará sólo. Estas líneas escritas desde la más profunda honestidad y con el viejo sentimiento de amor de hermano intacto porque ni el tiempo, ni la distancia ni los desencuentros lo han alterado, son para expresarle mi solidaridad, mi respeto y mi admiración y para decirle que, cuando vengan por nosotros, estaremos juntos.

El grito de 3.059.024 ciudadanos…

En un principio, este video se realizó como una celebración por las elecciones Primarias que se hicieron en Venezuela el 12 de febrero de 2012 y de donde salió electo Henrique Capriles Radonski para enfrentar por la oposición al régimen de Hugo Chávez en las elecciones presidenciales del 07 de octubre.

También pretendía ser un homenaje al estudiante que fuera arrollado en Aragua durante las manifestaciones contra la pretensión del régimen de, con estratagemas judiciales, ponerle la mano a los cuadernos de votación, donde estaban registrados los nombres y números de cédula de identidad de los más de 3 millones de personas que acudimos a los comicios primarios.

Ya en nuestro país tenemos una larga historia de discriminación y segregación de ciudadanos que se han atrevido a manifestar su opinión en diversas oportunidades y cuyos nombres pasaron a formar parte de las llamadas “Lista Tascón” y “Lista Maisanta”. Razón por la cual en esta oportunidad, para defender el anonimato que quienes ejercimos el derecho al voto, los organizadores prometieron quemar los cuadernos, acto que el presidente cataloga como fascista, cuando lo que pretende es defender el secreto del voto y evitar la conformación de una nueva lista que discrimine a los venezolanos. Acto que sí es inconstitucional y que en las oportunidades anteriores se hizo bajo la mirada complaciente del mandatario, según se evidencia en la carta que aparece en la foto.

Pues bien. Como en Venezuela el derecho a informar y ser informado se encuentra tan disminuido pasaron más de 24 horas durante las cuales teníamos entendido que el arrollado por la grúa de la policía de Aragua era Arnaldo Espinoza, supuestamente estudiante de la UCV, y así lo tenía entendido yo al momento de realizar y publicar el video.

Resultó que a los pocos minutos de publicado “El grito…” me enteré que el fallecido se llamaba JULIO CÉSAR MACÍAS de 42 años y estudiante de la Univerisdad Bolivariana.

Cosas que pasan cuando en un país no hay acceso a la información y los medios se cuidan al extremo de mostrar imágenes y difundir informaciones que puedan ser catalogadas como “incitadoras a rebelión” o a la violencia.

Por este motivo, suprimí los titulos que hablaban del fallecido pues el nombre estaba errado. Sin embargo, sigue en pie el homenaje a la víctima y, aunque digan que no tiene que ver su muerte con la revuelta por los cuadernos de votación, de no haberse producido el abuso del régimen, no habrían tenido que proteger el anonimato de los votantes y esa muerte podría haberse evitado.

Que en paz descanse JULIO CÉSAR MACÍAS

No votes

Me acaba de llegar un correo en el que una tal Chávez, con pésimo sentido del humor, iguala a todos los que formamos parte de la oposición en Venezuela con esa parte minúscula de la misma que más que asistir a protestas parecía acudir a desfiles de moda pues llegaban a las marchas vestidas de punta en blanco y peinadas de peluquería. Con la mirada puesta en ese tipo de personajes que, afortunadamente, es un porcentaje mínimo de la masa opositora -que también tiene derechos, por lo demás-, la señora Chávez enumera una serie de sandeces sobre la oposición y dice que si uno contesta afirmativamente a una o más de las preguntas debe ir a votar mañana temprano.

A ese correíto perfectamente se le podría contraponer esta serie de supuestos y preguntas:

-Si te encantaría que en las escuelas les den fusiles a los niños para “escenificar obras de teatro”, como vimos que hace La Piedrita.

-Si se te salen las lágrimas de alegría cuando ves la foto del niño armado en los cuardernos de tus hijos.

-Si al ver el #Rosinesing con el abanico de dólares en la cara, te sentiste feliz y orgulloso de que esos sean los valores con los que crecerán tus hijos.

-Si crees que Cuba es el “mar de la felicidad” y quieres que Venezuela termine siendo igualita a la isla de los Castro

-Si te provoca salir corriendo de alegría cada vez que escuchas que dicen “EXPROPIESE”, para a los pocos meses ver destruido lo expropiado.

-Si te encanta que te metan el cuento de que no eres damnificado sino dignificado y te metan hacinado en un refugio para que, luego de un año, te digan “inconsciente y contrarrevolucionario” porque protestas porque la vivienda prometida nunca llega

-Si no quieres tener que pasar por el fastidio de tener que ir a hacer una cola para votar para elegir a tus representantes.

-Si te encanta que chacumbele, con su dedo mágico, te diga en cadena de medios quienes son tus gobernadores, alcaldes, concejales, diputados y hasta la reina de la feria del pueblo y el presidente de condominio.

-Si las colas para comprar un litro de aceite vegetal en los supermercados te hace casi que llegar a un orgasmo.

-Si tu deporte favorito es boxear con otros clientes en las tiendas para arrebatarles un kilo de leche.

-Si quieres que el chip para comprar gasolina con sus consiguientes cuotas de racionamiento y colas se extienda a todo el país.

-Si la felicidad te embarga cuando vas a comprar el alimento o las medicinas de tus perros no los consigues porque son importados y el gobierno no da permisos ni dólares porque eso no es prioridad.

-Si puedes llegar a derramar lágrimas de alegría cuando vas a comprar un repuesto y no lo consigues ni saben decirte para cuándo lo puedas conseguir porque para eso tampoco hay dólares.

-Si quieres seguir haciendo cola y perdiendo tiempo en bancos y con Cadivi para que el gobierno te asigne 3 lochas para poder viajar.

-Si te encanta salir corriendo de los sitios, muerto de miedo, porque llegan tipos con caras de matones, que parecieran formar parte de esas bandas de narcos y guerrilleros que han encontrado toda la complicidad y vista gorda del régimen para instalarse a lo largo y ancho de la patria.

Entonces, quédate apoltronado en tu casa, compra unas cervecitas y ráscate feliz la panza. O, mejor aún, corre a ver, beber y bailar con Chino y Nacho en el circo que está montando el régimen para que las primarias no tengan gente y sean un fracaso.

Dos canciones, una verdad

En estos días en que Catia se ha alzado en contra de los desalojos y expropiaciones del régimen de Chávez -¡Catia! No La Lagunita, ni Altamira, ni El Marqués. Catia, la de escasos recursos y populosa que se lanzó a la calle a defender lo que es suyo por trabajo y esfuerzo propio-, entro a youtube y me consigo un video montado con una canción de Alí Primera:

Yo vengo de donde usted no ha ido

Lo veo y lo escucho con detenimiento. En él se habla de cómo a a los turistas que llegan a Venezuela le muestran la parte bonita del país y acompañan la canción con imágenes de esos extranjeros defensores a ultranza del Socialismo del Siglo XXI del presidente venezolano a quienes los trae el régimen, los hospeda en hoteles cinco estrellas, los pasea, les muestra lo que les conviene que vean y de vuelta a Maiquetía para salir a dispersar por el mundo la “buena nueva” de la revolución bolivariana. 

Yo vengo de donde usted no ha ido
yo he visto las cosas que no ha visto
en mi Patria al turista
se le agrada la vista
con las cosas bonitas
la Venezuela rica
pero a los cerros
donde se rumia la miseria
y se aleja la esperanza
nadie los lleva
les esconden con vergüenza
a la otra Venezuela
la Venezuela del pobre
la Venezuela sin razón
sin razón para que exista
pero que existe señor

La verdad de Venezuela
no se ve en el Country club
la verdad se ve en los cerros
con su gente y su inquietud
venga, lo llevaré de la mano
allí vera a los niños
a esos niños terrosos
que son niños venezolanos
venga, antes de que usted se vaya
subiremos a los cerros
luego diremos con rabia
que está sufriendo mi pueblo

(recitado)
“Venezuela fue tuya, recupérala”

Yo vengo de donde usted no ha ido
yo he visto las cosas que no ha visto

Yo he visto a los hombres
de los que se dicen
“y que” tienen libertad
mas cuando busco
la verdad de lo dicho
concluyo diciendo
que tienen, que tienen libertad
libertad para sufrir

Oigo y veo el video y pienso en los habitantes de Catia que están peleando por lo suyo y, video y lucha, me devuelven 20 años. A 1991 en La Habana, conociendo el socialismo de la isla, comprobando que en una casa viven hasta cinco familias porque la revolución las expropió y, sin siquiera adecuarlas, metió en esas mansiones de los ricos exiliados a varias familias. Pero en Catia no son mansiones y los expropiados no son precisamente ricos. Más bien, ellos forman parte hasta cierto punto de esas cosas que no se le muestran a los turistas, la parte pobre de Venezuela que luego de 14 años de “proceso” sigue siendo tanto o más pobre que antes. Ellos no creo que estén dispuestos a que los hacinen de a cinco familia por casa. Por lo que se ve,  están dispuestos a pelear con uñas y dientes por lo que es suyo por derecho.

En todo esto pienso mientras veo el video con la canción de Alí Primera y salta a mi mente:

TROPICOLLAGE

La canción de Carlos Varela que conocí en mi viaje a Cuba y que con un ritmo más tropical y con diferentes imágenes nos cuenta, en el fondo, lo mismo que la del “Cantor del pueblo”. Oigo las canciones y recuerdo cuando Raul Castro dijo que Venezuela y Cuba eran lo mismo y se me eriza la piel al recordar lo visto y vivido en La Habana. 

Se fue en Habanautos

rumbo hasta Varadero

apanado en la arena

fumándose un Habano,

se tiró algunas fotos

recostado a una palma.

Volvió al Habana Libre

alquiló un Turistaxi

para ir a Tropicana

después al aeropuerto y

así se fue creyendo

que conoció La Habana.

Ese tipo pagó la cuenta

que me estaba sacando,

pero en la polaroid

y en su cabeza lleva

tropicollage, collage, collage…

No fue a la Habana Vieja

no conoció los barrios

de obreros y creyentes.

No se tiró unas fotos

sobre los arrecifes

donde hay un mar de gente.

No vió a los constructores

ladrillo y aguardiente

cementando el futuro.

No tropezó en la calle

con uno de esos tipos

que dan cinco por uno.

Eso también es mi país

y no puedo olvidarlo

y el que quiera negarlo

en su cabeza lleva tropicollage,

collage, collage…

Tropicollage, tropicollage,

collage, collage…

Y a los refutadores

que me están escuchando

piensen en lo que digo

yo sé que la divisa

hace la economía

como hace al pan el trigo.

Pero lo que no entiendo

es que por el dinero

confundan a la gente

si vas a los hoteles

por no ser extranjero

te tratan diferente.

Eso ya está pasando aquí

y yo quiero cambiarlo

cómo no, y el que quiera negarlo

en su cabeza lleva tropicollage.

collage, collage…

Tropicollage, collage,

tropicollage, collage…

Quieren llevarse a mi país

en una bolsa de Cubalse

de esas que dicen en inglés

que se compra fácil

esta ciudad no cabe en una foto

de almanaque de París.

La gente está inventando antenas

para ver Canal del Sol,

es que a tropicollage

le gusta salir en la televisión.

“Easy shopping”, tropicollage…

“Easy shopping”, tropicollage… 

Pienso en Alí Primera, con cuya música crecí, y me convenzo que, si viviera, sus canciones en la actualidad tendrían la misma composición y significado pues los motivos que las inspiraron están tan vigentes como cuando las compuso, a pesar de lo que sus hijos y viuda puedan decir. Yo prefiero pensar que Alí estaría de este lado de la acera, siempre en la lucha por la justicia y la igualdad,siempre cantando para denunciar el estado de las cosas.

Vuelvo a escuchar las dos canciones, diferentes ritmos, diferentes voces, una misma verdad… y escribo estas líneas.

#TwitterBlackOut mi TL sí estuvo apagado por 24 horas

Reporteros sin fronteras califica de inaceptable los argumentación de twitter para censurar

Reporteros sin fronteras califica de "inaceptable" la argumentación de twitter para censurar

La protesta convocada para el sábado 28 de enero en respuesta al anuncio de que Twitter censurará tweets en algunos países donde estos puedan ser considerados ofensivos o ir en contra de la legislación vigente fue acatada parcialmente.

Si, parcialmente. Inmediatamente, salieron quienes no estaban de acuerdo con la convocatoria a esgrimir sus argumentos en contra. Algunos decían que era

La bloguera cubana, Yoani Sánchez también se sumó al #TwitterBlackOut

preferible tener un twitter censurado que no tenerlo en absoluto. Otros que era absurdo protestar contra la censura, cesurándose. O que los ciudadanos de países con regímenes autoritarios serían los que más perderían. No obstante, la bloquera cubana Yoani Sánchez anunció su apoyo a la medida de protesta. Y el presidente de la Asociación de Internautas dijo que “en Twitter parece que se aplican a sí mismos la ley Sinde“,  el artista disidente chino Ai Weiwei quien dijo: “Si Twitter censura, dejaré de “tuitear”. También el bloguero egipcio, Wael Abbas se pronunció recordándole a Twitter que “todos nuestros tweets están violando la ley”.

En fin que las excusas para no sumarse a la protesta fueron variada, cada quien fue justificando su no acatamiento a la protesta y haciendo presencia en la red social de los 140 caracteres.

Yo, como vivo en un país donde las protestas desde hace 14 años tienen pocos o casi ningún resultado, precisamente porque siempre sale alguien que no está de acuerdo con lo que sucede pero tampoco lo está con el tipo de protesta que se proponga, acaté la medida y, resistiendo y venciendo el síndrome de abstinencia cumplí con mi Black Out. Ni un solo tweet salió ese día de mis dedos. Me volqué desesperadamente al facebook como el fumador que quiere dejar el vicio y se aferra al caramelo. Tomé agua, respiré profundo, caminé en circulos pero vencí la debilidad y no dije ni pío en la red del microblogging.

Lo cumplí, principalmente, porque me parece que cuando se trata de protestar por algo que no nos gusta o nos amenaza debemos hacerlo sin ponerse a

buscarle “peros” a la forma de protesta. Así lo he hecho desde siempre. Cuando llamaban a “cacerolear” desde las casas, me paraba en el balcón a darle al fondo de la olla hasta abollarla sin importarme ser el único en varias cuadras a la redonda que lo hacía. Llamaban a una marcha y allí estaba yo sin importar la hora y el calor sofocante de Maracaibo -llegué a mantener en el carro el kit de marcha: bandana, pito, bandera, y en cuanta manifestación encontraba me paraba y me sumaba-. Cuando llamaron a cerrar los negocios, mi tienda no subía la santamaría…

¿Qué pasa cuando convocan a una protesta y la gente afectada se divide entre los que la acatan y los que no?

Que la gente, acciones, organismos o instituciones contra los que se protesta se dan cuenta de que la división los favorece y llega a no importales que se proteste porque siempre habrá personas a las qué llegar. Entonces el poder ciudadano se diluye, se minimiza.

Si decimos: no compremos más esta marca porque no cumple con los requisitos de calidad o vamos a dejar de ver por 24 horas tal canal de televisión en protesta por su programación y salen individuos que son afectados por la marca o por la cadena de tv y, con la excusa de que no les gusta esa protesta, compran la marca o ponen el canal, los propietarios dirán:

-¿Qué me importa que unos cuantos no me vean o no compren si siempre habrá quienes sí, aunque no les guste?

Y tendrán razón con lo cual ellos se harán más poderosos, sus faltas quedarán impunes y los ciudadanos o usuarios cada vez más desvalidos y las protestas cada vez más vacías y sin sentido. Igual sucede con los gobiernos, como el venezolano al que las protestas le resbalan y siempre termina volteando la tortilla a su favor, la subvalora, banaliza y, por supuesto, no las atiende.

Cuando los ciudadanos nos unimos en una protesta, hacemos sentir que tenemos aunque sea un poco de poder y a quienes les protestamos les podría importar y afectar, tomando alguna medida al respecto. Pero si la protesta se hace aisladamente, parcelada o por pequeños grupos, y algunos incluso salen a hacerle el favor al protestado de desmerecer de antemano la actividad, todo seguirá como está y nada mejorará.

Sí creo que es mejor un twitter a medias que nada de twitter pero, si puedo

Al pájaro ya le han hecho una jaula

hacer sentir mi voz para tratar de mantener un twitter completo y sin mordaza, lo haré.
Si se consigue el objetivo, tendremos un twitter completamente libre, si no, pues habrá que buscar la forma de sortear la censura y de decir lo que queremos, aunque sea como lo hacen los cubanos que tuitean a ciegas a través de mensajes de texto telefónicos o bloguean por medio de interpuestas personas en el exterior por las limitaciones que tienen. Siempre se conseguirá la manera de evadir la censura, pero mientras se pueda pelear por mantener a twitter libre de censura, creo que es nuestro deber hacerlo.

Habría que darle de nuevo sentido a la consigna “En la unión está la fuerza” que, de tan manida y mal utilizada se ha prostituido y parece que ya no nos dice nada, palabras huecas…

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