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Archivo mensual: diciembre 2010

Mis deseos para el 2011 (Más allá de CAP Y HRCHF)

Tengo días pensando en escribir es este blog un mensaje de fin de año. Le daba vueltas al asunto y no me convencía escribir algo acerca de mis deseos de prosperidad, paz, amor, felicidad y todas esas cosas que normalmente se dicen por estos días y que, de tanto repetirlas, año tras año, a veces llegan a parecer frases vacías, lugares comunes que reiteramos para que nuestros seres queridos sientan que los tenemos presentes y que elevamos nuestras oraciones para que el nuevo año los colme con sus bendiciones y les ofrende el cumplimiento de sus más caros anhelos.

La idea del post llegaba y, al darme cuenta que todo lo que se me ocurría era más de lo mismo, la desechaba, la ponía a un lado con la esperanza de que la musa llegara y, si no se aparecía, pues sencillamente no escribiría nada y dejaría que el 31  de diciembre pasara por debajo de la mesa en mi bitácora.

Entonces pasó que, el 25 de diciembre, fallece el expresidente de Venezuela, Carlos Andrés Pérez y pareciera que el nacimiento del niño Jesús pasó a un segundo plano y se desataron los demonios. En Facebook, en twitter, por correo electrónico, en los medios impresos, audiovisuales y en la web en general, comenzaron a aparecer acaloradas discusiones acerca de CAP.

Exporesidente Carlos Andrés Pérez

Cómo es ya habitual en los últimos tiempos, no tardaron en aparecer dos  bandos enfrentados: Por un lado los que defienden a capa y espada las virtudes de la llamada IV República, en esta oportunidad encarnada en el recién fallecido presidente, y que aborrecen con inquina lo que está sucediendo en esta V República del socialismo del siglo XXI, protagonizada por el presidente Chávez y, por el otro, los que se desgarran vestiduras y ponen el pecho al frente para defender el mentado “proceso revolucionario” y juran con una mano en el corazón y la otra (no sobre una Biblia, que eso no sería de revolucionarios) sobre El Capital de Marx “¡No volverán!”.

Hasta insultos han corrido de lado y lado en esos dimes y diretes y, al leer lo que dicen unos y otros, uno se percata que, en realidad, todos los mensajes terminan en lo mismo, varían sólo en los tiempos verbales. Mientras unos dicen esos “fueron” unos malandros y corruptos, los otros dicen “estos son unos delincuentes y ladrones” y se acusan unos a otros de los mismos delitos y errores.

Flashback

Al ver tan inverosímiles comentarios y opiniones recordé una discusión que tuve, vía e-mail, con una querida amiga seguidora del presidente Chávez y que surgió por un correo cadena supuestamente escrito por una vidente y que, por error le envié, en él se pedía estar alertas y rezar mucho porque venían tiempos obscuros para Venezuela, se remitía el salmo 43 de la Santa Biblia para ser colocado detrás de las puertas de las casas y no sé cuantas cosas más que ya no recuerdo.

Repito, por error le envié a la amiga esa cadena y muy airadamente me respondió:

“¿Qué es esto? ¿Fundamentalismo tropical? ¿Otra vez con la vaina de mezclar religión con política para enloquecer a más de uno? ¿Otra vez prediciendo entre líneas el apocalipsis del chavismo? Dios es algo mucho más serio y más amoroso que estas prácticas de terror. Dios es el principio y el fin, es justicia y caridad; es servicio al prójimo y conciencia de la esencia sagrada que hay en todo ser humano y en la Creación entera (o biodiversidad, como la llamamos ahora). Dios no es, definitivamente, una convicción mal disfrazada de superioridad de unos sobre los otros. Y la Verdad es una, le pertenece a Él y no a un grupo azul o rojo”.

Yo, que para esos días de septiembre de 2009 me encontraba placenteramente disfrutando unos días de descanso en la playa no podía entender la reacción de la amiga y sobre todo no podía creer que alguien a quien tengo y sé que me tiene gran afecto me respondiera en esos términos. Entonces le respondí:

¡Ay, no sé qué ha pasado con vos! No entiendo esa agresividad y susceptibilidad para responder un mensaje que te fue enviado solo con la intención de que utilizaras un salmo para que te cuide. No tenía ninguna intención política de mi parte porque, si hubiera sido así, no te lo habría enviado pues sé muy bien cuál es tu posición como tú conoces la mía y, justamente, a ti no te envío nada que tenga que ver con el tema político porque respeto tu tendencia y tengo en alta estima nuestra amistad. Lamentablemente, estos desencuentros se hacen más cotidianos cada vez en esta Venezuela de la V y no he sido yo precisamente quien lo ha fomentado. Te pido disculpas si te molestó mi correo, nunca fue esa mi intención, mi cariño hacia ti permanece inalterable a pesar de las ideas que nos puedan distanciar. Sólo te pido que te revises para ver de qué lado está el fundamentalismo porque no es la primera vez que respondes un correo mío con esa agresividad y, te repito, no tengo ninguna intención de perturbarte con mis mensajes. De todos modos te prometo que antes de pinchar la tecla reenviar revisaré que no haya nada entrelíneas que te pueda molestar. Un besote grande y que Dios te cuide”.

Ella entonces me envía esta respuesta:

Yo no me molesté con vos; que yo sepa, lo que hiciste fue reenviar con buena intención un texto que ya he visto otras veces, palabras más, palabras menos, y que me parece lesiona la salud mental de la gente: además de ser sumamente manipulador, porque se escuda tras el tema religioso (eso sí me arrecha). El Apocalipsis Rojo agazapado detrás de un salmo. Y si hablamos de agresividad, prefiero una pelea franca y no esas pendejadas lesivas mal disimuladas. Te aclaro: estoy absolutamente segura de tus buenas intenciones, pero no de quien inició la cadenita. Y allí no hay entre líneas: las últimas frases están muy a tono con la histeria telefónica que desataron el jueves en la noche, anunciando un golpe. ¿A vos no te enviaron esos mensajes?
Yo conservo el mismo cariño hacia vos y,  no te mando a revisarte por el hecho de que sean opositores al RRRRRégimen y manden chistes y vainas en contra. Pero me llama la atención que cada vez que uno -los simpatizantes del RRRRégimen- reclamamos por alguno de estos mensajes, surge la misma recomendación: Creo que tienes que revisarte. De todas maneras, yo lo hago continuamente, como buena sagitariana (somos los filósofos del zoodíaco, siempre analizándonos) y, aunque el RRRRégmen me tiene desempleada (por lo tanto, no tengo un bozal de arepa), aunque sé de muchas cochinadas (la mitad del país es una farsa, con el gobierno lleno de exadecos y excopeyanos e izquierdistas de mentira), surgen en mi memoria los recuerdos de lo que acarreaba ser un periodista crítico en tiempos de CAP, Lusinchi y Caldera; la respuesta de los gobiernos democráticos, lo que ha sido el CNP, los pozos de la muerte, los viejitos sin seguro, las escenas dantescas que vi en los hospitales y cárceles, la penalización de ser pobre….todas experiencias personales, y definitivamente, digo: pa trás ni pa coger impulso. O inventamos o erramos. Como decía Nietzche (así se escribe?) tienen que morir dos generaciones para que surja una sociedad diferente. Y en eso me empeño en trabajar, con o sin pago. Ahora, de rezanderías, no me echan cuentos: recuerden que yo era casi monja.
Besos y un gran abrazo-“.

Hoy, más de un año después de ese mensaje, de verdad, no recuerdo que sentí cuando lo leí lo que sí recuerdo es que no podía creer que mi amiga del alma y yo estuviéramos hablando en esos términos. Entonces le escribí:

“Me alegra que me aclararas que la arrechera no era conmigo y que tengas presente que nunca te enviaría algo con malas intenciones. Yo, la verdad, cuando leo cosas como el texto que te envié no soy capaz de identificar en qué lado está el mal y en cual el bien porque considero que tanto del gobierno como de la oposición puede salir el tiro que nos suma en la desgracia. Nunca vote por Chávez porque por principios nunca podré poner mi confianza en un militar. Sin embargo, cuando oía a mis amigos que tenían esperanzas en él deseaba que en verdad hiciera lo que ellos esperaban que haría. Muchos de esos amigos son ahora los más furibundos opositores a este régimen. Yo, definitivamente, debo ser es “antigobierno” porque nunca me gustaron los gobiernos de antes y este mucho menos. No tengo que contarte en que terminó mi experiencia en la Gobernación porque tú la viviste en primera persona. También yo viví lo que cuentas con la cuarta pero en la actualidad no veo que sea diferente y, sinceramente, creo que empeora cada día. Lo único que creo tener claro es que era más fácil mejorar aquello que salir de esto. Me descorazona ver como día a día perdemos calidad de vida. Justo ahora estamos en Adícora (nos tomamos unos días para descansar) y siento por momentos que la estamos pasando rico. Entonces, pienso en que tuvimos que recorrer el pueblo entero para conseguir un kilo de azúcar a 5 bs. F. Que la luz se ha ido no sé cuántas veces y cuando no, pasa todo el tiempo subiendo y bajando la intensidad. Que el agua llega cada dos días, con suerte. Que las calles están en el estado más lamentable, sin contar los cráteres de la carretera. Que en Tucacas mataron a una chica de 16 años porque no tenía nada de valor qué robarle. Todo esto en 3 piches días que tomamos para descansar sin contar con el día a día de trabajo de lo cual no te hablaré porque sé que tu lo sufres también. Entonces me pregunto: ¿lo hemos pasado rico? Y al tratar de responder me percato que nos hemos ido acostumbrando a vivir mal sin darnos cuenta. Vivimos tan mal que hacemos una fiesta cuando conseguimos un litro de Mazeite a 10 bolívares o cuando algún amigo que trabaja en Centro 99 nos avisa que en un ratito van a sacar azúcar, que estemos pendientes para comprar antes que lleguen los revendedores a llevársela toda para ponerla en la calle a 5 bs. Y, por supuesto, si tenemos la suerte de que en lugar de 2 kg. nos dejen sacar tres, entonces la fiesta se extiende por el fin de semana. Cuando me pasan estas cosas, me entra una depresión tan profunda como la que me entro cuando estuve en Cuba y pude constatar cómo vive ese pueblo. No fue que me lo contaron, yo vi cómo unos amigos acabaron con su ración de por lo menos una semana para invitarme a comer unos huevos rellenos y de verdad muy a menudo siento que nos encaminamos a esa forma de vida sin poder hacer nada. En fin, mi querida amiga, así podría seguir enumerándote las pendejadas que a diario se me vienen a la mente, pero no terminaría nunca de escribir. Yo no puedo decir por qué llegamos a esto ni por qué seguimos así, lo único que tengo claro es que este no es el país que yo soñaba cuando joven para vivir mi adultez y mi vejez y me duele mucho contemplar la posibilidad de algún día tener que irme porque Venezuela se haga completamente invivible y siento que ese día se acerca velozmente. Un beso grande y de todos modos, por si las moscas, pon el Salmo detrás de la puerta porque, como te digo, no sabemos de qué lado saldrá el primer tiro, lo que sí tengo clarito es que no quiero que a mis seres queridos, entre los que te cuento en los primeros lugares, les pase nada malo y todo lo que nos pueda proteger no está de más”.

Y el ping pong de correos terminó con este mensaje de parte de ella:

“De verdad que la vida es dura cuando uno es como nosotros: decimos lo que pensamos, nos gusta transitar por la honestidad y ser leales a los principios. Hay gente que la está pasando muy bien, por lo menos materialmente, y son los mismos -quiero decir, de la misma catadura- que lo pasaron bien en la cuarta, hoy en la quinta, y así será en la sexta… a menos que haya un proceso de cambio de conciencia colectiva. Por supuesto, los análisis de la realidad varían de persona a persona, pero nosotros somos pares: creemos en los mismos principios fundamentales, y tuvimos familias que nos formaron en ellos. Yo no creo que pueda irme a ninguna parte, porque si emigrara a Europa, me joderían por el colorcito. Y en España el desempleo está galopante. Por lo menos, vos tenéis pinta de italiano. Tengo esperanzas de que este sacudimiento pueda dar a luz una mejor sociedad -y no sólo en Venezuela- aunque siempre hay el riesgo de que para un  monstruo. Vivimos en un continente signado por la mayor contradicción: abundancia de riquezas naturales y abundancia de pobres por igual. Así que algo tiene que cambiar.
En serio, ustedes forman parte de mi urdimbre afectiva vital: esa que no se rompe a pesar del tiempo o poco contacto epidérmico. Un abrazote”.

Mi deseo para el 2011

Esta discusión epistolar con mi amiga resurgió al ver que, a más de un año de aquella, hoy los venezolanos seguimos discutiendo en los mismos términos, tal vez un poco más llenos de rencor y resentimiento. Cualquier eventualidad, como la muerte de Carlos Andrés, nos desata las pasiones y se disparan las palabras hirientes y ofensivas de bando y bando.

Ayer, en el Facebook, una foto que guindó un amigo cuando Pérez le entregó el titulo en su graduación generó más de 30 comentarios enfrentados y, aunque trato de no entrar en ese tipo de discusiones porque me parece que uno nunca sabe cómo terminarán, no me pude contener y les dije que:

Luego, por mail, surgió la misma discusión, el mismo enfrentamiento entre amigos y, una vez más sucumbí a la tentación de opinar y les escribí:

“Qué tristeza siento cada vez que me consigo con discusiones tan lamentables como estas. Los de la IV justifican sus desmadres diciendo que no eran tan graves como los de ahora y los de la V pretenden justificarse porque lo mismo ocurría en la IV y ¿si en ese entonces se hizo por qué no ahora? Y así nos enroscamos como la serpiente que se muerde la cola y nos acostumbramos a vivir y a tomar como “normal” el malandraje y el pillaje hasta llegar al punto que pareciera ser una competencia entre quién es el más pillo, el más ladrón, el más impúdico para exhibir sus fechorías. De verdad que lo que deberíamos estar haciendo es tratando de eliminar de una vez por todas la corrupción, los atropellos, el vandalismo, los abusos de poder que se dieron en la IV y se han reeditado y, por efecto del largo tiempo en el ejercicio abusivo del poder, se han ampliado. Vergonzoso y lamentable que nos hayamos acostumbrado a vivir entre pillos, truhanes, corruptos, malandros, abusadores, ladrones, y cualquier otro adjetivo que se le pueda aplicar a quienes han ejercido el poder desde hace medio siglo para acá y, lo peor, que pretendemos justificar los desmanes de un lado o de otro. La IV fue una porquería que ha seguido prolongándose durante la V. Por mi parte, sólo me queda esperar poder ver una VI, donde sean otros los valores que defendamos, porque lo que he visto en mis 47 años de vida, tanto de un lado como del otro, ¡me asquea!

Y por todo esto decidí que ese sería mi deseo de fin de año. Un deseo que incluye como siempre el anhelo de paz, amor, abundancia y prosperidad pero enmarcado en una VI República que realmente sea digna de todos los que aspiramos y creemos que se puede tener un país decente donde el modelaje desde el poder sea emanado a partir de la honestidad y la vocación de servicio a los ciudadanos que somos, en definitiva, los que sufrimos las consecuencias de un corrompido ejercicio del poder y del gobierno.

¡Les deseo un próspero 2011 y una pronta VI República!

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¡Qué terrible es la represión! o nunca escupas para arriba

Las imágenes que recorrieron los medios de comunicación tanto impresos como en internet el 23 de diciembre, sobre la represión de la cual fueron objeto los representantes de la comunidad universitaria del país cuando salieron a protestar contra la nueva Ley de Universidades en Venezuela, aprobada por la Asamblea Nacional entre gallos y media noche y escudados tras las vacaciones decembrinas de los recintos de Educación Superior, me pusieron a cavilar acerca de los regímenes represivos y sobre cómo arremeten con todo su arsenal contra masas de civiles desarmados que sólo quieren alzar su voz de protesta contra cualquier hecho que consideran que vulnera sus derechos y principios.

Entonces, recordé que el Presidente Chávez, en Copenhague, hace escasamente un año, criticó duramente la represión que se llevó a cabo en la capital de Dinamarca con motivo de las protestas ciudadanas durante la celebración de la XV Conferencia Internacional de la Organización de Naciones Unidas sobre Cambio Climático.

De allí, surgió este video:

Nota: pido excusas a los autores de las imágenes utilizadas en el video por no haberles dado los créditos, fueron imágenes recopiladas en la web, aunque la mayoría las tomé de la página de Un Mundo Sin Mordaza en Facebook

P.S. como algunas personas han reportado dificultad para ver el video, aquí dejo el link directo a youtube http://youtu.be/B0BsM8VQPKU

Delirio con “Prohibido olvidar”, de Rubén Blades, de fondo

Por esas casualidades de la vida, hoy, cuando han pasado sólo horas de promulgarse la Ley Resorte que regirá las telecomunicaciones en Venezuela y estamos a pocas horas de aprobarse una nueva Ley de Universidades, se produce en Argentina una condena a cadena perpetua del ex dictador Videla por delitos de lesa humanidad y me tropiezo en youtube con la canción de Rubén Blades “Prohibido olvidar”.

Por esos inexplicables mecanismos que tiene la mente humana, los cuatro hechos se agolpan en mi cabeza, me taladran el cerebro, van apareciendo alternativamente en mi mente. Cada uno va cogiendo protagonismo mientras los otros tres permanecen de fondo. Luchan entre ellos por acaparar mi atención hasta dejarme extenuado.

Vuelvo a ver el video de Blades, lo pauso, le doy play, cierro los ojos y escucho sin observar, miro de nuevo y allí está la respuesta, de repente, tengo como una alucinación y en la pantalla del computador, con la misma música de fondo, ya no veo las imágenes del video. Pareciera que estoy bajo los efectos de fuertes sicotrópicos y mientras la letra dice “Prohibida la libre prensa y prohibido el opinar”, veo imágenes de Cuba que no había visto anteriormente. Sigue la canción “Prohibieron la inteligencia con un decreto especial” y allí está él, el propio Videla de Argentina dándose la mano con el Pinochet de Chile.

Si tu no usas la cabeza, otro por ti la va a usar. Prohibido olvidar.” Continúa la canción con su ritmo contagioso que invita a bailar y en la pantalla veo claramente al soviético Stalin que, como en un sueño, se transforma en el Stroessner de Paraguay y de una niebla aparece Gregorio Alvarez de Uruguay quien viaja a Yugoslavia para abrazarse con Slobodan Milosevic y ya cuando, en el colmo de la alucinación, oigo al chino Hu Jintao diciéndole “ve a mí que tengo flor” a Mahmud Ahmadineyad en una partida de truco, mientras Somoza les sirve un Flor de Caña, me digo: “¡esto no puede ser!”. Sacudo fuertemente la cabeza, me lavo la cara con agua helada y pienso:

“No hay nada más parecido a una dictadura de derecha, que una dictadura de izquierda. El fascismo es sólo eso, fascismo. Sea que provenga de una ideología de derecha o de una de izquierda, utiliza los mismos métodos, los mismos argumentos y persigue los mismos resultados: someter a los ciudadanos, reducir al máximo su capacidad de reacción, apagar las voces disidentes, anular la inteligencia, silenciar la opinión, convertir al ser humano en un organismo que sólo vive para tratar de cubrir sus necesidades básicas. Todo esto con el fin último de lograr que un caudillo que se piensa indispensable, cumpla su insaciable apetito de poder y de perpetuarse en él”.

Respiro profundo, veo una vez más el video de Rubén Blades para asegurarme de que todo fue producto de mi mente febril, recuerdo a algunos amigos que se fajaron a pelear contra los abusos de diferentes gobiernos y que hoy se hacen la vista gorda ante lo que pasa y se creen a pies juntillas lo de “para proteger al pueblo” o “para proteger a los niños y a las niñas” o “para preservar el honor y las buenas costumbres” o el bla bla bla bla… con el que siempre, en todos lados, se han pretendido justificar los abusos de poder y la represión y escucho:

Prohibieron ir a la escuela e ir a la universidad.

 Prohibieron las garantias y el fin constitucional.

Prohibieron todas las ciencias excepto la militar,

 prohibiendo el derecho a queja,

prohibieron el preguntar.

 Hoy te sugiero mi hermano,

pa´que no vuelva a pasar,

 prohibido olvidar…”

Un día triste

Carmen Marquina y Golfredo Rojas, mis padres

Hoy, no he dejado de pensar en todo el día en papá, Golfredo Rojas. Murió hace 40 años, cuando yo apenas iba a cumplir los siete y, aunque lo pienso con frecuencia, el día de hoy se me ha hecho imposible apartar de mi mente su recuerdo y en mi memoria ha retumbado por horas la imagen de aquel pariente suyo a quien la Seguridad Nacional de Pérez Jiménez apostó, por días enteros, a la puerta de su casa para que lo vigilara y reportara todos sus movimientos.

También se me ha cruzado por la mente en muchas oportunidades durante el día de hoy, la imagen de Luis Vera Gómez, recordado gobernador del Zulia, pero sobre todo periodista, columnista y luchador por la democracia quien, también en tiempos de Pérez Jiménez, padeció cárcel y tortura y sufrió los rigores del exilio.

Creo que la presencia de estos dos hombres, venezolanos y luchadores por la libertad, a quienes conocí y

Luis Vera Gómez

admiré, es la responsable de la profunda tristeza que me ha invadido durante todo el día. Ni el trabajo –que hoy estuvo particularmente movido- ni las noticias de los acontecimientos ocurridos en el Sur del Lago o de los disturbios que se llevaron a cabo en Caracas por las protestas de los buhoneros, por un lado, y de los estudiantes, por el otro, lograron disipar esa nube gris de nostalgia que se apoderó de mi cielo durante todo el día.

He pensado mucho también en Yoani Sánchez, la valiente bloguera cubana. En sus dificultades para hacer

Yoani Sánchez

escuchar su voz de protesta a través de internet. En cómo se las ha tenido que ingeniar durante años para que su blog “Generación Y” pueda superar las barreras impuestas por el régimen de Castro. En cómo tiene que dictar sus textos por teléfono a amigos en el exterior para burlar la censura y que sus escritos vean la luz en el ciberespacio.

He recordado mucho la telenovela Estefanía con la eternamente bella Pierina España y la serie Gómez, con el inmortal hijo de Mérida, Rafael Briceño, ambas producciones de la ya hace tiempo fuera del aire RCTV.

No sé por qué, hoy, ha sido un día particularmente triste para mí. Tal vez mi tristeza se deba a los efluvios energéticos de la proximidad del solsticio de invierno y del último eclipse lunar del año que se verá hoy en todo el país. Desde 1554, no coincidía el solsticio con el eclipse lunar. Creo que el hecho de que la luz de la luna se apague, aunque sea por un ratico, me afecta más de lo que yo quisiera.

¡Ah, por cierto! Hoy aprobaron la Ley de Resorte que regirá las telecomunicaciones.

A Milagros Socorro a propósito de su artículo “Lo que no nos puedes quitar”

Milagros Socorro

Milagros, quiero aferrarme a tu escrito “Lo que no nos puedes quitar” y quiero creer que es cierto que no podrán arrebatarnos ni la libertad ni la dignidad. Lo deseo con todas mis fuerzas. Pero cuando veo como, en cadena nacional, el presidente utiliza la tragedia y el sufrimiento de quienes son víctimas de los deslaves producidos por las lluvias para hacer propaganda, cuando veo a unos niños wayuu pararse firmes y saludar al presidente mientras este hace proselitismo político con su hambre, cuando observo a una señora guajira, micrófono en mano, repetir unos agradecimientos que, evidentemente se los hicieron aprender al caletre, cuando nuestros militares, sin el más mínimo rubor gritan “patria, socialismo o muerte”, en fin, cuando veo la humillación a la que nos someten a diario en interminables cadenas de TV y radio, utilizando a los más desvalidos para hacer propaganda política, en esos momentos, siento que lo están logrando. Poco a poco y sector por sector nos van pisoteando la dignidad, nos la arrebatan impunemente y la gran mayoría lo contempla impávida.

Estuve en Cuba hace muchos años y pude apreciar el sufrimiento de esa gente en primer plano, por eso ahora cuando oigo que dicen “Venezuela no es Cuba”, se me eriza la piel porque, lo que a diario voy viendo me demuestra que sí nos estamos pareciendo cada vez más a la isla caribeña. Las quejas y protestas que escucho cotidianamente en la calle en Venezuela, las escuche por todas partes en las calles de La Habana durante mis ocho días en esa ciudad. Tal vez ellos utilicen un tono un poco más bajo que el nuestro para expresar su descontento, aquí, por ahora, lo vociferamos, pero la expresión la siento con la misma impotencia y desesperanza.

Como sabemos, los cubanos llevan más de 50 años en esas lides, nosotros ya alcanzamos los 12.

Franklin Brito (Foto de Sonia Camacho)

Le dedicas tu escrito a Franklin Brito, un hombre que prefirió morir antes que dejarse pisotear su dignidad por el régimen y cuando yo recuerdo a ese hombre, no puedo evitar recordar cómo Venezuela contempló su lucha y su agonía sin inmutarse. Apenas unas voces se alzaron aisladamente para pronunciarse por su caso.

Fueron miles los mensajes que a través de las redes sociales se transmitieron haciendo llamados para que todos nos solidarizáramos con la causa de Brito, pero no hubo caso. Nunca se mostró la más mínima intención por parte de la dirigencia de apoyar su lucha y convocar a actos masivos de solidaridad. Incluso, cuando se hacían convocatorias para presentarse ante la OEA, ni siquiera los mismos personajes que pasaban horas tecleando mensajes enardecidos por la injusticia del gobierno contra Franklin Brito, hacían acto de presencia. Siempre iban los mismos “tres pelagatos”, los mismos quijotes solitarios a luchar contra molinos.

Cuando Brito murió, pensé: “bueno, ahora el régimen tendrá que empezar una fuerte campaña de descalificación del agricultor para que la opinión pública no le caiga encima por haber matado y convertido en mártir a un hombre que se aferró a la batalla por sus principios y dignidad con tal fuerza, que entregó su vida por ello”. Pues no, ni siquiera ese trabajo le dimos al régimen. Algunos manifestaron su pesar por la muerte del luchador, otros hicieron uno que otro artículo sobre el tema y a los 3 días de su muerte, ya la noticia empezó a ser caliche. Unos meses después de su muerte el nombre de Franklin Brito casi ni se escucha, Elena, su esposa ha tenido que hacer hallacas para vender y sobrevivir porque para ella tampoco ha habido justicia, y es terrible comprobar cómo muchos venezolanos, ni siquiera saben quién fue Franklin Brito ni cuál es su historia.

Finalmente, Milagros, desde la admiración y el respeto que siempre te he tenido, quiero pensar que estas líneas que aquí he escrito (que en un principio serían un comentario en tu muro de Facebook pero por lo largo preferí escribirlo en mi blog) no son más que el producto de un mal día. Que mañana las leeré y releeré tu artículo y me quedaré con tu visión optimista y promisoria de un “bravo pueblo” que no se dejará doblegar ni humillar y que no nos conformaremos con pensar que la libertad está dentro de nosotros sino que lucharemos por defenderla y por hacerla realidad en todos los niveles y que, aunque nos aprieten la garganta hasta matarnos, pelearemos por nuestra dignidad.

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