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Freakies en la radio

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Desde muy pequeño me ha gustado escuchar radio. No sé si esa afición comenzó a partir de un concurso que hizo mi maestra de cuarto grado en el cual, quien obtuviera la mayor calificación en el lapso se haría merecedor de un premio, un regalo que la maestra compraría con su propio dinero para agasajar al mejor de la clase. Llegó el momento crucial, sólo un compañero y  yo optábamos por el premio y, finalmente, por pocas décimas, gané yo y resultó que el galardón era un pequeño radio de bolsillo, de color anaranjado y que funcionaba con baterías. Aún recuerdo la emoción que sentí, Se mezclaban los sentimientos. Por un lado, el orgullo de haber sido el primero de la clase, por otro, tener un regalo que se convertiría en relicario al ser entregado por esa maestra que me tenía enamorado y embobado y, finalmente, porque era nada menos y nada más que un radio, portátil y de hermoso diseño, según mi gusto de preadolescente.

Como decía, no sé si mi afición por el mundo radial comenzó a partir de allí o si ya yo lo tenía y se afianzó al recibir el regalo de mi adorada maestra. Sólo sé que mis recuerdos de fanático de las ondas hertzianas arrancan a partir de ese día en que me gané mi pequeño aparatico. Por las noches lo encendía para aterrorizarme con los cuentos de terror que transmitían en radio Universidad a las 11 de la noche y luego quedarme dormido escuchando a Los Angeles Negros, Leo Dan, Nancy Ramos, los Bee Gees o Demis Roussos.

Desde entonces, la radio siempre ha estado cercana en mi vida. En la actualidad, mientras atiendo gente en mi tienda, reviso facturas o pongo precios, generalmente, de fondo, está sonando alguna emisora radial. Sin darme cuenta, paso gran parte del día en compañía de locutores, animadores, entrevistadores, música y publicidad y, por supuesto, en la Venezuela contemporánea, de las infaltables cadenas, las cuales prefiero oír por radio (un ratico nada más) a tener que someterme a la tortura de verlas por televisión porque ya es bastante castigo el audio para, encima, calarme la imagen. Por supuesto, cuando entra algún cliente y está sonando una cadena, le quito el volumen para no molestar a los posibles compradores que, frecuentemente, manifiestan su disgusto por la imparable verborrea del presidente.

Sí. La radio siempre ha estado presente a lo largo de mi vida, y a pesar de tantos años escuchándola, no deja de sorprenderme la poca calidad de lo que a diario nos ofrecen las emisoras. Es verdad que hay unas cuantas honrosas excepciones pero, en términos generales la programación que ofrecen es pobre, la preparación de los locutores deja mucho que desear y los niveles de producción son prácticamente nulos.

Pareciera que quienes tienen en sus manos espacios radiales no se tomaran en serio el oficio. Creen que hacer radio es llegar, sentarse frente al micrófono y comenzar a hablar disparates sin ilación, sin cuidar la sintaxis y el vocabulario. Producir un programa parece limitarse a tener una agenda de teléfonos con posibles entrevistados “expertos” en cada tema, llamarlos uno o dos días antes de la emisión para convocarlos y sentarlos a hablar del tema que desarrollarán a través del dial sin ni siquiera tomarse la molestia de pasar por google,  al menos, para tener una pequeña base sobre la cual apoyarse y que le permita enfrentar el tema y al entrevistado con  un mínimo de dignidad. Lo otro es llegar a la emisora, prender la laptop, conectarla al internet y empezar a leer cuanta cosa se atraviese en la pantalla.

Sé que la mayoría de los conductores de espacios creen que se la comen con sus programas, que no es necesaria la pre producción ni la preparación. Toman a los oyentes por necios, por personas sin criterio a quienes pueden engañar haciéndolos pensar que a quien escucha es un erudito. Lamento informarles que no es así. Si algo tienen el cine, la radio y la televisión es que no es fácil engañar al receptor porque la mayoría de las personas, con suerte, nacemos viendo y escuchando. Puede que muchos no tengan la suficiente formación para llegar a identificar exactamente cuál es la falla de determinado espacio o de un locutor en particular pero intuitivamente sienten que hay algo que no está bien, algo que no encaja.

El Chuuuuuniorrrr

Es harto conocida la capacidad que tienen los comediantes geniales para imponer personajes con los que imitan a alguna persona célebre o con los que reflejan la realidad de algunos colectivos. Cuando el comediante es verdaderamente un genio llega un momento en que sus ijmitaciones identifican más al famoso que el famoso en sí. Como sucedió por ejemplo con la imitación que de Mayte Delgado hiciera Norah Suárez, o la representación que hace Rolando Salazar del presidente Chávez. Sus actuaciones han llegado a ser tan fabulosas y a calar tanto en la mente del espectador que hay momentos en los que uno ve a Mayte o a Chávez y no sabe si Norah y Rolando los imitan a ellos o si son ellos los que imitan a los comediantes.

Uno de esos personajes que han pasado a la historia de la comedia en Venezuela es “El Chunior”, por eso a veces realmente no sé si molestarme o reírme con lo que escucho en la radio. Por momentos  me cuesta disernir si lo que estoy oyendo es un programa en serio o una parodia. Es realmente alarmante la cantidad de presentadores que parecieran estar imitando a “El Chunior”, ese famoso personaje encarnado por Emilio Lovera en La Rochela. Un locutor muy particular con un particular uso del lenguaje que nos mataba de risa. Cuando terminan estos espacios tanto los encabezados por hombres como los animados por mujeres, siempre me queda la duda de si “El Chunior se inspiró en este tipo de locutores o si ellos están tratando de seguir los pasos del personaje de Lovera.

¡Por Dios! Hacen unos comentarios que Alicia Machado, David Bisbal o la mexicana Dulce María no serían capaces de hacer ni en sus peores momentos de twitter y qué patético resulta escucharlos utilizar palabras en idiomas extranjeros sin tener ni la más remota idea de cómo se pronuncian ni qué significan. Lo peor es que les encanta hacerlo. Cada dos por tres meten un terminacho en inglés, francés o italiano que lo que da es vergüenza ajena. No se han dado cuenta que si ni siquiera manejan bien el castellano mucho menos pueden hacerlo con idiomas que desconocen por completo.

Pero parece ser que lo importante es hacerse popular, hacerse famoso, no interesa si los toman en serio o

La Tigresa de Oriente

si están pasando por freakies. Quieren ser reconocidos sin importarles que lo sean sólo para burlarse de ellos. Lamentablemente, la audiencia les sigue el juego y cuando algún “famoso” se les cruza en el camino corren a pedir fotos y autógrafos, aunque luego volteen a mofarse de ellos. Con los freakies de la radio pasa exactamente lo mismo que con los de la televisión, llegan a tener sus grupos de fans, como los tiene La Tigresa de Oriente de visita en estos días por Venezuela y con localidades agotadas o como los fanáticos españoles de la bruja Aramís o de Belén Esteban, ex de torero y reina de las friekies de la madre patria.

Más les valdría a unos cuantos trabajadores de la radio tomarse un poco más en serio su trabajo, leer, informarse, conocer sus limitaciones intelectuales, respetar a las audiencias, hacer que sus espacios sean un medio para que las personas se cultiven, aprendan a hablar, se informen. Tienen que mantener una formación continua y nunca dejar de aprender y estudiar si quieren ser tomados por profesionales serios y respetables y no pasar a engrosar las filas de los, cada día más tristemente célebres, “friekies”.

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Acerca de Blog de Golcar

Comunicador Social, nacido en Mérida, Venezuela. Actualmente, vivo en Maracaibo y tengo una tienda de mascotas.

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  2. Zoleiva de Santos

    Bravo Golcar!!!!!!!! hace tiempo que esperaba que alguien
    se ocupara de darle un reganhito a todos estos nuevos locutores y presentadores de las emisoras radiales, pues da tristeza oir como cada dia se deteriora el lenguaje y lo vuelven harapos estos muchachos que no se ocupan de ampliar su cultura antes de tomar un microfono.Caen en abusos y chabacaneria que tenemos que calarnos si queremos manejar o trabajar oyendo la radio.
    Gracias a todas las emisoras que retrasmiten desde la Capital donde contamos con gente preparada para cumplir funciones de comunicadores.
    Ojala y este blog llegue lejos.

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  3. lala de Balestrini

    EEEEpa ¿y no se acuerdan del radio de Yeya y Chutata? que ese era emblemático también y nadie podía ni prenderlo ni apagarlo apenas mirarlo y de lejitos jajajaja……. …..que tiempos aquellos que de verdad eramos felices y no lo sabíamos

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  4. Moreida Rojas de Delgado

    Cuando estaba leyendo el blog, pense en decirle a Golcar que aparte del regalo de la maestra, la aficción por la radio le debe venir porque cuando estabamos pequeños a las 6 de la mañana nos despertabamos con la radio que Papá encendia para oir las noticias por radio Rumbos y radio Contienete, pero Lala ya se había adelantado, aunque yo no soy muy aficionada, la oigo únicamente cuando voy en el carro, estoy de acuerdo, y aquí en Mérida ahora hay una pila de chamos locutores que lo que hablas son puras bobadas dan tristeza oirlos, yo generalmente escucho a Leo Leon, en las mañanas, y en la tarde a Alba Cecilia Mujica y Sergio Noveli y luego a Nelsón Bocaranda y Mariela Celis que son de los pocos que se pueden oir

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  5. lala de Balestrini

    Pues yo creo que esa aficción por la radio nos viene desde pequeñitos porque papá era aficcionado a la radio (bueno no había mas nada en la época) se acuerda cuando el prendía el aparato y bailábamos en la noche? con papá y Riquelme a lo mejor usted no tiene esos recuerdos porque estaba demasido pequeño. Yo también soy aficcionada a la radio y prefiero mil veces escuchar radio que ver TV también porque la radio se puede escuchar sin necesidad de estar pegada a ella en cambio la TV hay que estar mirando para no perderse nada, pero también critico mucho lo que usted dice que los locutores y locutoras creen que todo el mundo es idiota y que ellos no tienen necesidad de preparase para hacer los programas y si son musicales ni se diga pasan años radiando las mismas canciones hasta en el mismo orden yo escucho una emisora aquí en Mérida que la verdan ponen música muy bonita pero tienen un programa al mediodía que tuve en una oportunidad llamar y decirles que tenía 15 años escuchándoles las mismas canciones en el mismo orden jajajaja por favor al menos se ocuparan de cambiar los CDs.

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