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De como un secuestro me confirmó en mi fe

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Este altar, en casa de los Rincón Bracho, es testigo de los más dos meses de sufrimiento de la familia

Cuando cursaba mis estudios de Comunicación Social en la ULA Táchira, una noche de conversa distendida con una querida amiga y profesora de la carrera, surgió el tema de la fe, la religión, las creencias y comenzamos a lucubrar sobre la posibilidad de que Dios existiera. En estos momentos no recuerdo en qué términos desarrollamos la conversación teológica ni cuál era exactamente mi posición al respecto, sólo recuerdo con nitidez las palabras con las cuales Sara Roby, la profesora, zanjó la discusión y que se quedaron grabadas para siempre en mi mente. Ella, sabiamente, dijo:

-Yo hace mucho que decidí que lo mejor es creer en Dios, por eso rezo todos los días y no me devano los sesos pensando si existe o no. ¿Para qué dudar, acaso es una nimiedad lo que está en juego? No, amigo, ¡lo que está en juego es la vida eterna!

A mí me dio un ataque de risa a mandíbula batiente que me duró como media hora por la ocurrencia, pero sus palabras, al día de hoy, me acompañan y las he asimilado como si fueran mías.

A partir de allí fui construyendo mi sistema de creencias, creo en Dios, soy devoto de algunas vírgenes cuyas imágenes me han conmovido desde chico como Santa Ana, que siempre fue la santa que acompañó a papá en su negocio y más recientemente, la Rosa Mística de cuyos milagros puedo dar testimonio, aunque no lo haré en este post para no correr el riesgo de parecer fanático y evangelizador.

No soy de ir a misa, ni los domingos ni ningún otro día de la semana. de hecho, ya había perdido la cuenta de cuántos años tenía sin asistir a un servicio religioso aunque me gusta visitar iglesias en los momentos en que no hay gente, contemplar las imágenes y elevar una que otra plegaria por mí y por mis seres queridos.

Pero el domingo pasado, 29 de mayo para ser exacto, me levanté antes de lo acostumbrado en mis días no laborables y sentí la necesidad de acercarme a un templo y asistir a la misa de 10 completa para dar gracias porque Carlos Rincón, esposo de mi querida amiga Danielle Bracho, había sido rescatado el viernes 27 de sus captores que lo tenían secuestrado desde hacía dos meses y medio.

Danielle y Carlos un día después del rescate

La noche anterior, el sábado, estuve en casa de Carlos y Danielle, compartiendo con ellos, con sus familiares y sus amigos la alegría de tenerlo de vuelta sano y salvo.
Cuando llegué, inmediatamente, acudieron a mi mente las imágenes de la procesión del Jesús de la Misericordia, a la que escasamente un mes antes acompañé a Danielle en su recorrido por las calles de Maracaibo para pedirle al milagroso santo el favor de hacer aparecer a Carlos lo antes posible. Recordé su llanto silencioso y discreto cuando divisamos la imagen del Jesús aproximándose a donde nos encontrábamos, mi gesto de mirar a otro lado para no romperme con ella pues sabía que era lo que menos necesitaba en ese instante y las plegarias que en mi cabeza repetía como en un sinfín para que su padecimiento terminara cuanto antes.

Aunque nunca quise indagar sobre lo que estaba viviendo la amiga en esos días, cuando la veía, la dejaba hablar. Conversábamos del secuestro de su esposo pero brincábamos a otros temas cuando sentíamos que corríamos el riesgo de sucumbir al llanto. Así, entre una frase y otra, entre un tema y otro, pude descubrir no sólo el terrible sufrimiento por el que la amiga estaba pasando, sino los peligros que podía y estaba corriendo pues su desespero por no tener noticias de su esposo la llevaban a hacer temerarias investigaciones por su cuenta.

Ella nunca me dio detalles y yo nunca los solicité, pero por frases como “Estoy asqueada con todo lo que estoy conociendo” o “Ni te imaginas a qué sitio fui a parar anoche a las 3 de la mañana” podía deducir que no descansaría hasta dar con el paradero de su marido.

Yo callaba y escuchaba. La admiraba y pensaba: “es muy fuerte ver como a una mujer desesperada por la ausencia forzada de su esposo, en dos meses y medio, le puede cambiar la vida para siempre y es impresionante observar cómo ella misma puede llegar a sorprenderse con las cosas que es capaz de hacer en momentos límites”. Cosas que ella, ni en sus peores pesadillas, podría haber imaginado que le pasarían.

Cuando vi esa noche a Carlos me sorprendió un poco la cara demacrada que tenía, la mirada un poco desorbitada, aunque luego comprendí que lo que había vivido en esos dos meses y medio era suficiente para demacrar al más robusto de los hombres. Setenta y tantos días en los que convivió con sus secuestradores, con las ratas que corrían por el techo y lo despertaban a media noche.

-Muchas veces me desperté sobresaltado porque sentía que algo me caía en la cara –contó Carlos esa noche-. Al tocar y mirar, me daba cuenta que eran las cagarrutas de las ratas que me caían del techo.

También contó de sus sueños con Danielle, con los hijos, con sus familiares y resaltó que algo que aprendió en ese tiempo, fue a comer pues, alimentos sanos y saludables nunca le faltaron. Contaba que lo alimentaron bien y que pensaba que esa era una dieta que debía continuar con frutas y verduras, una comida sana.

A la izquierda la pareja antes de pasar los más de 70 días de tragedia, a la derecha un día después del rescate

A la izquierda la pareja antes de pasar los más de 70 días de tragedia, a la derecha un día después del rescate

Cuando dijo que lo alimentaban bien entendí que a él como a Danielle, quien me contaba que comía bien también, el sufrimiento no los dejaba asimilar los alimentos, por el contrario, iba consumiéndoles la masa corporal y recordé que en una oportunidad, mucho tiempo antes, cuando nadie podía imaginarse que pasarían por la dramática experiencia de un secuestro, ella me contó que, casi desde que se conocieron, nunca habían dormido separados, que a los dos se les hacía casi que imposible conciliar el sueño cuando no estaban juntos. Un escalofrió me recorrió el alma al imaginar lo que habían sido esos dos meses y medio para ambos.

De esos pensamientos me sacó un nuevo relato de Carlos sobre la alegría que sintió cuando se enteró que su lugar de cautiverio seguía estando en su Maracaibo querido.

Estaba acostado mirando al techo cuando de la calle llegó el sonido del parlante de un chatarrero llamando a la gente para que le vendieran los desechos de metal y cartón.

-¡Qué alivio y qué alegría sentí es ese momento! Los estridentes gritos del chatarrero eran como música para mis oídos. Me alegró no sólo saber que no era la guerrilla la que me tenía sino hampa común, pero lo que más me emocionó fue confirmar que, aunque estaba secuestrado, seguía en Maracaibo.

A esos de la 10 de la noche, me despedí de los amigos, advirtiéndole a Danielle que debía tomar nota de todo lo vivido porque era material para un best seller.

Llegué a mi casa pero se me hacía imposible conciliar el sueño. Pensaba en los Rincón Bracho, en lo que habían vivido, en lo mucho que tendría que contarle Danielle a Carlos y en lo mucho que él tendría que escuchar y comprender. Como en una película me llegaban a la mente las imágenes de los noticieros, de la liberación de Carlos, de las informaciones que hacía poco daban cuenta de un tiroteo a una línea de taxis supuestamente ordenado desde la cárcel porque los conductores se negaban a pagar vacuna. Recordé que una vez un amigo me contó que su supermercado pagaba 20 millones de bolívares (hoy serían 20 mil) mensuales de vacuna para que no se metieran con ellos, él me detalló que los cobra vacuna tenían una especie de tabulador y que ofrecían paquetes de acuerdo a las posibilidades de cada quien.

Los ruidos de algunas detonaciones habituales en las noches de Maracaibo me hacían brincar en la cama pensando que en ese momento podían estar matando a alguien por encargo. Daba vueltas en la cama y escuchaba la historia de aquel amigo que casi todos los meses tiene que cambiar su número de celular porque lo llamaban unos tipos que decían ser presos y le pedían no sé cuántos millones de bolívares en tarjetas telefónicas.

Todo me daba vueltas y no podía dormir. Me asaltaban las imágenes de la telenovelas colombianas “Las muñecas de la Mafia”, “El Capo” y otras tantas cuya transmisión fue prohibida en nuestro país con el pretexto de proteger a los niños y adolescentes cuando, en realidad, la medida parecía evitar que los venezolanos comparáramos lo allí mostrado con lo que vivimos a diario en nuestro país. Al permitir esas telenovelas se corre el riesgo de que nos demos cuenta que la violencia y el conflicto colombiano que, hasta hace poco, veíamos como un problema muy lejano a nosotros, ahora parece tener cédula de identidad venezolana.

Así, de sobresalto en sobresalto, pasé la noche y me agarró el amanecer pensando en cómo nos ha cambiado la vida a todos. Me persigné, recordé las sabias palabras de Sara Roby, hice una oración y fue cuando decidí que tenía que ir a misa a agradecerle al Jesús de La Misericordia y a la Rosa Mística el haber escuchado mis plegarias diarias por la liberación de Carlos. Pero, también sentí una imperiosa necesidad de rezar para que Dios nos mantenga a salvo de la terrible violencia que está recorriendo las calles de pueblos y ciudades de Venezuela. ¡AMEN!

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Acerca de Blog de Golcar

Comunicador Social, nacido en Mérida, Venezuela. Actualmente, vivo en Maracaibo y tengo una tienda de mascotas.

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  2. Lala de Balestrini

    Golcar me emocionó muchísimo leer este post porque de una vez me acordé cuando nos escribió pidiendo que rogaráramos a Dios por la libereción del esposo de su amiga, yo inmediatamente lo puse en manos de San Marcos de León de la Rosa Mística soy devota de ellos dos y yo sabía que no me iban a fallar, muy contenta por la liberación de Carlos cuando usted publicó lo de la liberación por facebook yo lo vi, pero como andaba del timbo al tambo (gracias a Dios muy felíz) no lo había podido comentar, mis felicitaciones a los señores Rincon y que Dios y la Virgen los siga protegiendo a ellos a sus hijos y a todos nosotros, y que Nuestro Señor Jesucristo nos cubra con su preciosícima sangre. Amén

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    • muchisimas gracias Lala, por tus oraciones que, como las de todas esas gentes a quienes les agradezco, fueron la fuerza que llego hasta oidos de papa Dios, para que dejara a mi esposo a nuestro lado.

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  3. Danielle de Rincon

    Gracias querido amigo, una vez mas me siento orgullosa al leer alguna de tus publicaciones, en especial esta, porque yo misma no hubiera encontrado mejores palabras para describir lo que mis 4 hijos y yo vivimos y experimentamos con ese terrible episodio de nuestras vidas, que ya pronto no sera mas que un triste recuerdo.

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  4. Zoleiva Rojas de Santos

    Creo en Dios como Padre Celestial y creador de todo lo que vemos y en Maria Madre de Jesus y madre nuestra quien siempre nos cuida y vela por nuestras necesidades.Hay tantas pruebas de gente convencida de que Dios existe que yo iba a contar justo la anecdota del Senhor Isaac y recordarle que Miguel Otero Silva quien se creyo ateo toda la vida escribio su ultimo libro como un acto de contricion y de fe sin pensar que pronto iba a morir, su titulo “La Piedra que era Cristo”, la recuerdas?

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  5. Moreida de Delgado

    Como siempre encantada al leer tu blog, no comento nada de la fé porque tu más que nadie sabes lo creyente y la fé en Dios que siempre me ha acompañado. Cuando leí en tus comentarios del FB lo de la libración del señor Rincón, me pareció muy bueno y le di gracias a Dios, pero no tenía ni idea de que era una pareja amiga tuya, por supuesto que ahora que lo se mas me contenta saber que lo liberaron y que está bien que Dios y la Virgen los protejan y nos protejan siempre para que no vuelva a repetirse una historia como esta o similar.

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  6. Que triste toda lo que tuvieron que vivir tus amigos, pero gracias a dios ya estan bien y juntos! de verdad amigo te felicito me encanta como escribes y como con tus letras nos haces vivir tus relatos!! esperemos que pronto esas situaciones se dejen de vivir en Venezuela

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  7. Bibiana Balestrini de Osorio

    Que hermoso este post a pesar de los acontecimientos que lo motivaron… Siempre rezo y pido a Dios que nos mantenga a salvo a todos, yo si soy un poquito mas practicante y tengo (a veces) algunas conversaciones con Jossué (mi hijo seminarista) de Teología… Aunque mi fé es bastante anterior a sus decisiones puesto que fuí catequista y formé parte de los movimientos juveniles de la Iglesia, Creo que tiene que haber un poder superior que definitivamente se encarga de todas las cosas que no podemos resolver nosotros, y que ese Dios no es un Dios retaliador, ni castigador, sino lleno de amor y misericordia con nosotros… Si no solo nos dijera “te lo dije y resuelve como puedas” ese Dios es inmenso y por eso tiene taaantos seguidores que sirven de ejemplo a nosotros (los santos y las advocaciones de la Virgen) cada una mas bella y llamativa que la otra… Y es que cuando de pedir por ese señor Carlos se trató hasta quienes no lo conocíamos pedimos a Dios por su liberación, por eso tambien me llené de agradecimiento al saberla! es bueno saber que contamos con ese Poder Superior de Dios en nuestras vidas, para tener en quien descansar las angustias! Bellísimo este post, ojalá pronto nos veaos libres de tanta opresión y delincuencia que ha aumentado a diario en nuestro bello país, con Dios por delante, amen!

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  8. Leyendo este post de hoy, vino a mi memoria las palabras que un dia me dijera mi querido y sabio suegro QPD Isaac Matheus. El siempre fue un hombre ateo, como buen revolucionario de aquella época, preso y exiliado politícoo, de cuando Pérez Jiménez. Faltando como dos años para partir de este mundo, me tomó de la mano y me dijo “mija linda! (Era la forma que usualmente utilazaba para dirigirse a mi) ahora me doy cuenta que es mejor creer en Dios, porque ahí esta Livia (su esposa) que siempre que tiene problemas y no puede con ellos se los encomienda a Dios y sigue pa’lante. Yo pienso que de ahora en adelante voy a creer y a hacer creer en Dios! Y siempre vio con admiracion y respeto mi fe en Dios y en los santos. Como siempre mi hermano amado FELICITACIONES! Bello y cierto este post, como todos los tuyos

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  9. Ligia Istúriz

    Siempre encontraré tiempo para leerte, Golcar, no sólo por lo bien que escribes, sino por las temáticas que desarrollas. Ésta, del secuestro de un amigo – gracias a Dios, con final feliz- es del interés general, por lo vulnerables que somos ante delito tan perverso. Cada secuestro en en sí mismo, una historia digna de ser publicada. ¡Cuánto dolor e incertidumbre para los seres queridos que esperan en casa por “el plagiado” ! Cuánta solidaridad de los amigos que realmente se ponen a prueba en estas circunstancias. Tu post es un homenaje a la amistad, y, por supuesto, al poder de la fe. (Hago empatía contigo en la “actitud”. Tal vez no sea una buena pácticante, pero sí creyente agradecida.)

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    • Coincido contigo Ligia, en cuanto a que este post es un homenaje a la amistad, ya que aunque yo iba a desahogarme con mis amigos Golcar y Cristian miestras estaba secuestrado mi esposo, no imaginaba que fuese tan escuchada y que mi tragedia hubiera afectado tanto a estos amigos, a quienes les agradezco inmensamente porque siepre estuvieron a mi lado de una forma silenciosamente discreta, pero asegurandose de hacerme sentir que estaban alli.

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  10. UN BUEN Y MUY BIEN ESCRITO CUENTO DE CAMINO

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