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Un día de arte en Nueva York

En la mañana del segundo día en Nueva York, a pesar de no haber dormido más de 3 horas y del cansancio y la falta de sueño, me desperte por primera vez a las 6 y media de la mañana y a las siete y cuarto ya no aguanté más y me levanté para salir a la calle y sacarle el jugo a la Gran Manzana.
Tomé un baño con agua caliente que me ayudó a terminar de despertar, bajé a la cafetería de la esquina a comprar un espantoso café con leche, aguado y sin sabor para acompañar los paninis de jamón, chorizo, y queso munster orgánicos que habíamos comprado el día anterior con vistas a prepararnos el desayuno en la habitación. No sé si fue por lo que eran productos orgánicos o por cualquier otro motivo pero el emparedado de verdad que me supo a gloria y me dio energía para emprender un nuevo día de largas caminatas en New York. Dejamos la habitación y entre un paseo y otro, caminando las diferentes avenidas que siempre ofrecen algo nuevo qué descubrir, nos acercamos por casualidad al Museo de Arte Moderno, Moma.
Eran cerca de la 1 y media de la tarde cuando ingresamos al museo, pagamos los 50 dólares que cuestan las dos entradas, buscamos nuestros respectivos aparatos de audio guías y nos adentramos en la interesante y maravillosa historia del arte moderno.
Qué puede uno decir de la emoción que representa para cualquiera aproximarse a esas obras que durante años ha contemplado en libros, franelas, afiches y ese largo etcétera de aproximaciones a artistas emblemáticos como Picasso, Dalí, Klimt, Calder, Cezanne, Gauguin, Chiricco, Modigliani…
No voy a hacer el cuento del Moma muy largo, en internet se debe conseguir suficiente información al respecto. Sólo voy a recalcar lo emocionante que es ver frente a nosotros obras como Stary Night de Van Gogh, o Las señoritas de Avignon del período Rosa de Picasso. Es definitivamente toda una experiencia, que se corona cuando a uno se le exacerba el orgullo patrio al ver, en medio de todos esos artistas universales, a la venezolana Marisol Escobar.
Eso sí, cuando lleguen al Moma por primera vez, traten de no permanecer por mucho tiempo en la sala donde se exhiben las piezas de artistas actuales pues, les puede pasar como a mí, estuve a punto de quedarme allí clavado, viendo esas cosas increíbles como la creación de un libro que puede ser leído tanto por personas videntes como por ciegas. A simple vista el libro parece común y corriente pero cuando la persona invidente recorre las líneas con sus dedos se produce un audio que transmite la lectura.
También me entretuvo bastante una fotografía y un video de una artista japonesa que hacía referencia a una noticia que había leído meses atrás: el “simulador de los dolores menstruales”, un aparto que sirve para que los hombres experimenten la sensación terrible que tienen algunas mujeres cuando les viene la regla.
Estuve rato en ese salón jugando con algunas piezas interactivas hasta que me dije: “si no me alejo ya de aquí, me cierran el Moma sin haberlo visto”. Me insuflé de voluntad y salí rumbo a la muestra permanente del museo.
Cuatro horas después de haber entrado al Museo de Arte Moderno, a las 5 y media de la tarde, momento del cierre, muerto de hambre, con los pies ardiendo pero con el espíritu bien alimentado, salimos del Moma para dirigirnos al lado opuesto de la ciudad. A la calle 8 para asistir a la función de “Stomp”.
No podía haber una pieza más apropiada para terminar el día de la visita al Moma que esta obra de percusión corporal, cargada de humor y contemporaneidad.
¿Quién no ha tamborileado con los dedos sobre una mesa alguna vez en la vida? ¿O golpeado un lápiz contra un pupitre, dado palmas siguiendo el ritmo de una canción, o chasqueando los dedos?
De eso va Stomp. De cómo sacar no sólo sonidos sino música de objetos cotidianos como botellones plásticos de agua mineral, pipotes de basura, lavaplatos de metal, encendedores, escobas.
La historia comienza con un barrendero que descubre mientras realiza su trabajo que la escoba produce sonidos que, organizados, pueden llegar a ser música. A ese barrendero se le va sumando uno a uno 7 trabajadores más de la limpieza hasta completar un verdadero coro de escobas.
De esta forma, el espectáculo, que no sé si después de 17 años en escena se pueda llamar experimental, pero que sin duda es una muestra de arte alternativo, se va construyendo en forma ascendente, cada nueva pieza con más energía, ritmo y fuerza.
Los objetos que llenan la escena de Stomp y las paredes de todo el teatro son cosas que se podrían encontrar en cualquier basurero de una gran ciudad. Cauchos de automóviles, rines, restos de carros, señales de transito, y la propuesta de Stomp está impregnada de los sonidos de esas ciudades.
De los grandes momentos de la obra, quiero resaltar dos: Primero, un baile de luces hecho con encendedores de donde los intérpretes extraen maravillosos sonidos y una increíble coreografìa con el fuego que producen los encendedores. Y segundo, una parte de la pieza en la que tres personajes comienzan a extraer objetos de una bolsa negra de basura y a producir musica con ellos. Para esto se valen de bolsas de papel, bolsas plásticas y cajitas de cartón. Yo diría que esta escena resume lo que es el concepto de la pieza.
Stomp está montada con los elementos básicos de un teatro, sin grandes efectos especiales, con un mínimo de luces. Toda la pieza está centrada en la fuerza, la energìa, y la interpretación de los artistas. Con ellos uno termina participando de la obra y, por momentos, muerto de la risa pues sin palabras, sólo con gestos y expresiòn corporal, logran momentos llenos de jocosidad e hilaridad.
Al finalizar la función, decidimos cenar en un pub irlandés que nos conseguimos en la vía, en los alrededores del teatro Orpheum. Un sitio con terraza hacía la calle donde escogimos platos típicos de esa región inglesa.
Cristian pidió un plato de pescado frito con papas y salsa tártara que se veía abundante y rico y yo un pastel de pastores, un plato de carne guisada con vegetales cubierto con una capa de puré de papas y horneado, Realmente estaba delicioso.

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  1. PRIMO, HACES ALUSION A UN CAFE AGUADO CON LECHE. QUIEN TE MANDA A TOMAR ESAS AGUAS PUTREFACTAS? PORQUE NO TE TOMAS UN DELICIOSO CAFE ANDINO, DE LOS MEJORES EN EL MUNDO. SEGURO QUE NO CONTESTAS LO DEMAS PORQUE DESPUES DE UN CAFE DE ESA CALAÑA LO QUE VIENE ES LA ACCION QUE HIZO TIO CHUI CUANDO LE ECHO SAL DE HIGUERA A UNA SOPA Y LOS PUSO A CORRER A TODOS Y DE PASO HABIA UN SOLO BAÑITO. SE ACABO LA FIESTA. JAJAJAJAJA. FIJATE QUE EN LOS CAMPOS DE NUESTRA PATRIA NO NECESITAS EQUIPOS ESPECIALES DE AUDIO PARA APRECIAR Y DISFRUTAR EL SONIDO DEL SILENCIO Y DE LOS PAJAROS QUE ARRULLAN Y CONCIENTE TU ESPIURITU. Y EN CUANTO AL HAMBRE, TU SABES QUE EN CUALQUIER LUGAR DE NUESTRO PAIS, ALGUN PLATO DE COMIDA TE OFRECEN Y HASTA SE MOLESTAN SI NO LO ACEPTAS.

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  2. Bibiana Balestrini de Osorio

    Asi que se fueron a aprovechar cada segundo del viaje, como debe ser, Me encanta! Creo que lo maravilloso de esas ciudades es que tienen entretenimiento para todos los gustos y definitivamente cada dolar que cuestan no es un gasto sino una inversión en la salud mental y espiritual de uno por lo cual es mas lo que cada espectáculo o paseo vale que lo que cuesta; de todo, lo mejor es que chispea un poco esos beneficios de salud para acá porque todo es compartido desde el buen gusto y el disfrute con una muy buena letra… Creo que es uno de los viajes que yo debo hacer bien acompañada porque nadie tan tarasca como yo en cuestiones de arte, mi ignorancia al respecto es sin parámetros, jajajaja lo que no creo que vaya a limitar disfrutarlo cuando sea osible reallizarlo

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  3. Lala de Balestrini

    Cuando van al fantasma de la opera? y hasta cuando están en New York?

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  4. Lala de Balestrini

    !!!!Que bueno!!! me encanta que estén aprovechando todas esas vivencias que además son las cosas que a ustedes mas les gustan, museos, obras de arte, etc. nosotros no tuvimos tiempo de esas cosas por los pocos días que estuvimos allá, pero si disfrutamos de lo que el tiempo nos permitió y de verdad son cosas tan bellas que asi sean cosas que están en la calle se disfrutan y llenan el espíritu, ¿ustedes están en el hotel club trade center? pues le recomiendo que no coman perros calientes de los que estan en la esquina porque el arabe (porque es un arabe) nos vendió los perros calientes mas caros del mundo a $ 15 y lo peor fue que al otro volvimos porque no nos habíamos dado cuenta del precio en el que nos los vendió el dia anterior jajajajaja gochos debíamos ser jajajaja

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