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A mis 47, descubrí que me siguen gustando las tetas de sabores.

La chef de la zulianidad, Ivette Franchi

Normalmente, para los 17 de noviembre en la noche, víspera del día de la Virgen del Rosario de Chiquinquirá,  la querida Chinita, patrona de los zulianos,  prefiero llegar a casa temprano y evadir el bullicio que se esparce por toda la ciudad, con amaneceres de ferias por todos lados, ventas de comidas y bebidas ambulantes por doquier que no hacen más que exacerbar mi agorafobia y el temor a salir a la calle y pasar a ser un guarismo más en las estadísticas de la inseguridad que galopa a gran velocidad por todas las ciudades del país. Prefiero llegar a la casa, ver televisión, leer, curucutear internet, vivir a través de las redes sociales la feria de La Chinita con las publicaciones que los amigos virtuales, menos temerosos que yo, postean desde los lugares donde se encuentran disfrutando de la fiesta.

Sin embargo, este año como se encontraba en Maracaibo para una visita relámpago mi sobrina María Fernanda, quien venía a pagarle una promesa a la milagrosa Virgen Morena, me sentía obligado a vencer mis miedos y llevarla a cenar algún sitio. Quería llevarla a algún lugar que le mostrara un poco la gastronomía maracucha sin tener que padecer los rigores del maremágnum de gente que se arremolina por todos los rincones de la urbe marabina para estas fechas.

Entonces recordé que, justamente la noche anterior, la chef de la zulianidad,

Hamburguesitas de carne, pollo y vegetariana

Ivette Franchi me había comentado vía BB Messenger que estaría junto al chef Néstor Colina, su inseparable colega, con un nuevo menú en el restaurant Bamgú en honor a la Virgen de Chiquinquirá, presentando su sabor zuliano en tríos, además de algunas especialidades que conforman parte de la comida callejera zuliana, reinterpretada por Ivette, con su estética característica y su inconfundible sabor zuliano.

Así que me pareció que la opción de ir a saborear los platos del menú “De lo urbano a lo profano”, como lo denominaron, en Bamgú era adecuada para mostrarle a mi sobrina parte de la zulianidad sin tener que sufrir el atronador ruido y la excesiva aglomeración de gente. Bamgú es un restaurant pequeño, acogedor, con pocas mesas y, esa noche, tenía el excelente acompañamiento de la sesentosa música en vivo de la agrupación “LPSesenta”.

Al llegar, las mesas estaban llenas, la misma Ivette Franchi salió a recibirnos y darnos la bienvenida con su dulce sonrisa y un fuerte y cálido abrazo. Luego de los correspondientes saludos, en vista de que las mesas estaban ocupadas, la chef nos invitó a sentarnos en lo que ellos denominan “la mesa de los chefs”, que no es otra cosa que la barra del local, donde estuvimos conversando con Ivette de todo un poco, escuchando sus proyectos para fines de mes en Mérida, a donde irá para un festival de pastelitos que, por casualidad, tendrá una de sus sedes en La Parroquia, mi pueblo natal, y sobre un programa que piensan desarrollar en diciembre y que consiste en intercambiar recetas impresas en

Yoyo, arepa de “agüita de sapo”, “tumbarrancho” y al fondo sandwich de punta trasera.

calendarios por juguetes que luego serían regalados a niños de escasos recursos.

Es que la Franchi es así, inquieta, imparable, siempre está rumiando nuevas actividades, nunca se toma ese reposo que desde hace algún tiempo realmente necesita para superar una persistente bronquitis que la atormenta.

Entre la amena conversa, la música del grupo, las sonrisas y bailes de mesoneros y dueños quienes no paraban de moverse y cantar al ritmo de esas viejas canciones interpretadas por “LPSesenta” y que hacían que nuestras cédulas rodaran sin piedad por el piso de Bamgú, la noche fue transcurriendo con armonía y alegría. La chef estaba feliz, las mesas no dejaban de ocuparse, durante toda la velada seguía llegando gente y, a ratos, parecía que fuera una reunión de amigos pues, como si nos hubiéramos puesto de acuerdo, muchos amigos coincidimos en esa rica noche de zulianidad.

De comer pedimos un trío de patacones que constaba de tres rodajas de plátano verde tipo tostón cubiertas una con pernil y queso, otra con carne mechada y una última  con pollo; un trío de hamburguesas, una de carne, una de pollo y una tercera vegetariana a base de lentejas. El último trío estaba compuesto de

Patacones con pernil y queso, carne mechada, y pollo.

un “yoyo” (plátano maduro rebosado en huevo y relleno con queso y jamón), un “tumbarancho” (arepa rebosada en huevo y rellena con mortadela y queso) y una arepita de “agüita de sapo” rellena con pernil. Por sugerencia de Ivette, pedimos un sándwich de punta trasera para compartir.

La noche anterior, cuando Ivette me contó el menú, le había dicho que quería comer de todo.  Así fue. Probamos de todos los platos y pudimos comprobar una vez más que la chef logra captar todo el sabor callejero en sus platos, atribuyéndoles una estética particular al presentar la comida propia de puestos de la calle con formato de miniatura, pero conservando los sabores de la comida que le dan origen, refinándolos y convirtiéndolos en verdadera comida gourmet. Para terminar, de postre, pedimos unas “tetas” de toddy y de tamarindo, que me transportaron a mis 18 años, cuando por primera vez fui a Isla de Coche en Nueva Esparta, donde conocí por primera vez esos

Tetas de Toddy y de tamarindo

helados que hacen congelando los líquidos de sabores en bolsas plásticas transparentes de manera que queden con la forma de un pecho de mujer y a los que uno les abre un huequito por la punta para sorber el hielo, extrayendo todo el sabor dulce y frío del helado. A mis 18 años me encantaban y hacía mucho tiempo no los comía. La noche del 17 de noviembre, a mis 47,  descubrí que me siguen gustando las tetas de sabores.

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Acerca de Blog de Golcar

Comunicador Social, nacido en Mérida, Venezuela. Actualmente, vivo en Maracaibo y tengo una tienda de mascotas.

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  1. Zoleiva Rojas de Santos

    Sabrosisimo post, muy apetitoso, todos los platos que refieres me encantan, porque soy fanática de la comida zuliana, extrañé los platos elaborados con leche de coco que son riquísimos.

    Responder
  2. Que buen escrito soibre las tetas, me recordaron mi infancia cuando las comia con frecuencia y el ultimo dia de mi clases de postgrado que fueron en ese Restaurant tan especial que se llama Bamgu, amen de los platos y sus presentaciones en miniaturas y grandes en sabor.

    Responder
  3. Como siempre me encantan tus escritos…
    Te amo
    Fanny

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  4. Ligia Isturiz @seleccionada

    Hola, mi Golcar! Ácabas de regalarme – a través de tan ameno post- un conjunto de informaciones sobre nuestra gastronomía regional, inédito para mí., Buen aporte a la difusión cultural. Casi que tomo un avión y me voy a compartir esas exqusiteces… Abrazo fraterno !

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  5. Lala de Balestrini

    Me encantó este post por lo divertido y sabroso porque casi que saboree la comida callejera tipo gourmet,no he oído nada de ese festival de pastelitos que usted nombra, sería bueno tener mas información, fecha, sitio, y todo lo concerniente usted dice que aquí en la Parroquia, pero aquí no se ha escuchado nada de esto y creo que está demás decirle que le diga a su amiga chef que aquí estamos completamente a la orden para lo que necesite o por lo menos para conocernos

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