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Archivo mensual: marzo 2012

En busca del museo perdido…

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Quinta entrega de “Viaje a España y París en 2006″

Jueves, 16 de marzo
El viaje a Segovia se volvió a posponer porque no íbamos a tener cámara fotográfica y yo sin una cámara en España no soy nada. Ya quedará para la semana que viene cuando regresemos de Barcelona.
Por lo pronto, ayer nos fuimos a buscar el Museo del Traje (traje de vestido no de traer, brutos), pateamos como desesperados porque, cosa extraña aquí, no hay casi información acerca de este museo. Sólo sabíamos que debíamos bajarnos en la estación Ciudad Universitaria del metro, y así lo hicimos.
Salimos justo a la Universidad Complutense, inmensa como todo aquí y muy bonita. Lo mejor de todo es que el frío ya está pasando y algunos árboles ya están empezando a florear, todo está agarrando más colorido y se está poniendo mucho más hermoso, ya hasta han puesto algunas flores en los jardines y en los postes de luz. En fin, me imagino que dentro de un mes todo estará más lleno de vida y color, con la primavera en todo su esplendor, lástima que ya no vamos a estar por aquí.
Bueno, me desvié. como les decía, salimos a la Complutense y al decidir hacia qué lado agarrar para conseguir el Museo del Traje, pues sí, decidimos mal y nos fuimos al lado contrario. Cuando llegamos a una esquina y preguntamos, nos enteramos que debíamos regresar todo lo andado. Lo bueno es que aquí vale la pena perderse porque siempre se consiguen cosas interesantes que ver.
Total que preguntamos y una chica muy amablemente nos dijo “pues tira para allá y en la rotonda (léase redoma) coges hacia allá y justo allí está el museo” y emprendimos la marcha atrás.
Caminamos de nuevo toda la avenida que divide la complutense y seguimos dándole y, de pronto, nos conseguimos con el Museo de las Américas y el Faro de la Moncloa y allí se acababa el camino.
Vuelta a preguntar y nos dicen que nos habíamos pasado un buen trecho y que debíamos regresar hasta la rotonda. Una vez allí, volvimos a preguntar y esta vez sí, a la señora que le consultamos se le ocurrio decirnos que debíamos cruzar la calle pues, el museo se encuentra en la acera de enfrente.
Por fin, encontramos el dichoso museo, entramos y resulta que ya eran las cinco de la tarde y el museo cierra a las seis, así que no nos iba a dar tiempo de ver gran cosa. Decidimos no entrar, y dejar la visita para hoy.
Entonces, nos fuimos a Popland, una tienda cheverísima en la que uno puede pasar como dos horas jurungando y descubriendo un montón de objetos y curiosidades, todas de la época y estilo pop, y muchas cositas de uno o dos euros. Total, un espectáculo, con cosas de Elvis Presley, Marilyn Monroe, Betty Boo, Mazinger Zeta, lámparas y objetos sesentosos y setentosos que provoca tener un costal de cobres para llevarse muchas cosas, de verdad que es una tienda increíble.
De allí, nos regresamos a la casa y a dormir.
Hoy, después del almuerzo, estos días me estoy levantando un poco más tarde porque duermo menos ya que estamos compartiendo el cuarto Yofrank, José, Cristian y yo y, de verdad, que el concierto que dan ese trío de tres es un poema. No cierran la jeta un minuto en toda la noche y los ronquidos suenan como una locomotora mezclada con una cafetera vieja y metidas en una jaula con oso y leones. ¡Ojo, que no exagero!
Total que almorzamos y nos fuimos al dichoso Museo del Traje. Pues, valió la pena todas las vueltas. El edificio es una construcción moderna que gano el Premio Nacional de Arquitectura en 1969 y, originalmente, era el Museo de Arte Contemporáneo pero, una vez que sacaron a éste de allí, dedicaron el espacio al Museo del Traje.
El recorrido por el museo es interesantísimo y todo es muy interactivo con pantallas de computadoras para consultar y hacer una visita virtual al tiempo que se hace la real. Allí vimos trajes muy antiguos y muchos actuales de grandes diseñadores. Incluso consegumos un vestido, a que no adivinan de quién, pues sí, de la venezolanísima Carolina Herrera, junto a Dior, Galiano, Pertegaz, Vittorio y Luchino, Balenciaga, Agatha Ruiz de la Prada, y un largo etcétera.
Después de allí, pateamos otra vez para buscar la calle Almagro, en la que en el número 30, sótano, habría una éxposición colectiva en la que se expondrían unos dibujos de Orlando Urdaneta (hechos por él no de él) pero, al llegar allí, nos conseguimos que estaba cerrado y un chico que estaba haciendo el montaje de una exposición de un colombiano en la galería que se encontraba en el primer piso, nos dijo que en ese sótano casi no habían visto luces encendida durante la semana. En fin, que volveremos a intentarlo otro día.
De alli, empezamos a caminar sin rumbo fijo, lo cual es una delicia en esta ciudad. Pasamos por el Tribunal Supremo y caímos a la calle Alcala. La recorrimos un trecho y, en eso, vimos una iglesia que estaba abierta, la Capilla de San José, entramos y nos deleitamos con la arquitectura y las imágenes de los santos, muy hermosas todas.
Cuando ya íbamos de salida vimos una lápida en la pared y ¡oh, sorpresa!, allí ponía que en esa capilla se había casado Simón Bolívar con María Teresa del Toro ¿qué tal? Entonces vimos que entró un grupito de cuatro turistas y se pararon al lado de la lápida a tomarse fotos. Eran venezolanos y, aunque no hablamos con ellos, por la actitud y la pinta se veía que eran chavistas. Entraron, se tomaron la foto junto a la lápida y, sin ver más nada, salieron. Me pareció que uno de ellos es uno de los nuevos diputados de la Asamblea, creo haberlo visto en tv.
Y así terminó, el día, caminamos otro ratico, nos tomamos un café y de vuelta para la casa.

Madrid-Granada-Córdoba

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Cuarta entrega de “Viaje a España y París en 2006″

Lunes, 13 de marzo
Pues como se los dije, este fin de semana nos fuimos a Granada, alquilamos una camioneta Peugeot y salimos como a las 4 de la tarde, con Cristian manejando porque es el único que maneja sincrónico, así  que se jodió porque le toca manejar a él todo el viaje.
Llegamos a Granada como 10 de la noche y, la verdad, es que es un verdadero peo ir sin tener reservado un hotel o una pensión. Tuvimos que recorrer muchas avenidas y calles buscando dónde quedarnos y, finalmente, nos tuvimos que alojar en un hotel más costoso de lo que pensamos, pero bueno, teníamos que dormir.
No sé que energía extraña tiene esa ciudad que uno no se cansa, a pesar del viaje y del cansancio buscando el hotel, esa noche casi no dormí, con solo descansar un poco ya uno se repone y carga las pilas.
El sábado nos levantamos y nos fuimos directo a la Alambra, una verdadera maravilla. Allí uno termina de cargarse de energía y, a pesar de que es inmensa y uno se la recorre a pie, no se siente la fatiga.
Después de la visita a ese lugar espectacular, recorrimos un rato la ciudad, comimos y otra vez a patear Granada buscando donde dormir que fuera un poco mas económico.
Por fin, coseguimos una posadita que, en un principio, pensamos era una posilga, pero no. Eran unas habitaciones de lo más bonitas y aseadas, en un edificio de esos típicos andaluces con sus ventanitas y balcones pequeñitos.
Alli descansamos un buen rato y luego nos fuimos de marcha. Entramos en un antro de lo más simpático y, luego, visitamos una disco de pura gente jovencita.
Realmente es impresionante ver el movimiento que tiene esa ciudad, sólo a partir de las 12 o una de la madrugada es que empiezan a abrir algunos sitios y a esa hora se ve el montón de gente caminando por las calles buscando bonchar.
Sin peos de inseguridad, ni miedos y sin que nadie se meta con nadie. A la disco llegamos como a las 3 de la mañana y estaban apenas abriendo y la chica de la barra nos dijo que el sitio se llenaba a partir de las cuatro y media de la madrugada, ¿que tal?
Y, efectivamente, así fue. Ya cuando los cuatro viejitos nos ibamos a dormir muertos de cansancio, la  discoteca se estaba poniendo a tope.
El domingo, nos levantamos a las 9 y media, desayunamos y arrancamos rumbo a Cordoba, a donde llegamos como a las dos de la tarde, comimos en una terraza bien bonita y sabrosa y luego nos fuimos a visitar la mezquita, otra de esas maravillas que uno no se cansa de ver en España. El recorrido duro como dos horas y media y luego, de allí fuimos a los callejones de mercancia típica y árabe.
Finalmente, despues de dar un último paseíto por las calles de Córdoba, agarramos el coche y de vuelta a Madrid, a donde llegamos a eso de las diez de la noche, dormimos y el lunes lo dedicamos a reponer fuerzas para continuar pateando estas calles ibéricas esta semana. El miércoles pensamos ir a Segovia y, si Dios quiere, el jueves vamos a Valencia, para el viernes ir hasta Barcelona. Ya los tendremos al tanto de cómo continúa nuestra aventurilla por estas tierras peninsulares.

¡Qué pequeño es Madrid!

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Tercera entrega de “Viaje a España y París en 2006″

Jueves, 9 de marzo

Merce, no te imaginas lo que nos pasó ayer.
Cristian y yo nos levantamos temprano y nos fuimos camino a la Ermita de San Antonio para ver los frescos de Goya y visitar su tumba. Pues, salimos de la casa, tomamos el  autobús y luego el metro hasta Príncipe Pío, allí comenzamos a bajar camino a la ermita y viendo las vitrinas encontramos una tienda de accesorios para mascotas y decidimos entrar a curiosear.
Al ratito de estar allí salió una señora y nos preguntó qué queríamos, le dijimos que solo estabamos mirando, que nosotros teníamos una tienda de animales en Venezuela y que nos llamó la atención el establecimiento.
Entonces, ella nos dijo “yo tengo una gran amiga en Venezuela, se llama mercedes”.
Acto seguido nosotros le dijimos que teníamos una amiga con ese nombre, que estuvo viviendo un tiempo en Madrid y había regresado a Venezuela. Le preguntamos que dónde vivía su amiga y nos dijo que en Caracas. Le preguntamos el apellido de su amiga y no lo recordaba pero, entonces, le dijimos que el apellido de “nuestra” Mercedes era Vázquez y ella nos dijo que su Mercedes trabajó con una agencia de publicidad y que sí, que su apellido era Vázquez.
¡Sorpresa! Las dos Mercedes eran la misma Merce que todos queremos. Allí nos abrazamos y nos dimos dos besos, nos dijo que se llama isabel y que los amigos de la Merce eran sus amigos. ¿Qué tal…?
Conversamos un rato y nos dijo que te habían enviado por internet una tarjeta de cumpleaños pero que no sabían si la habías visto porque no les has respondido y nos contó que te gustaba comer pollo en Mingo, allí cerca, pero como acababamos de desayunar no lo probamos. Después iremos a probar el pollo.
Pues maja, ya ves, aunque no estés aquí con nosotros, estás porque hasta a tus amigos nos conseguimos y, lo mejor de todo, los podemos identificar.
Ayer llamé a Amaya al móvil pero me salió la contestadora y le deje mensaje, también llamé a yoya y quedamos que ella nos llamará la semana que viene para quedar y vernos porque esta semana está muy liada.
Después de visitar a Goya en la Ermita de San Antonio, subimos caminando hasta la catedral de Almudena y la visitamos y vimos el Escorial por fuera, hoy vamos a hacer la visita por dentro.
Después de la catedral nos fuimos al Parque del Buen Retiro y allí pasamos la tarde hasta que anocheció, nos encontramos con los amigos Yofrank y José y nos fuimos a Biotza a comer pinchos y a tomarnos unas cervezas. Luego visitamos a una amiga venezolana que vive cerca de allí, y después, pa la casa.
Hoy ibamos a ir para Segovia, pero anunciaban lluvias para esa zona, entonces decidimos visitar hoy El Escorial y la semana que viene ir a Segovia. Mañana vamos a Granada. Como ves siempre tenemos algo qué hacer, aunque si te acuerdas de alguna visita que debamos hacer a algún sitio y que no la hayamos hecho no dejes de decírnoslo, porque siempre es bueno tener una guía aunque sea por internet.
Bueno, hasta aquí la historia de hoy, seguimos en contacto, este mail se lo voy a pasar a los amigos porque así no tengo que repetir el cuentito.
Un besote grandote y no dejes de comunicarte.

Una visita a El Prado

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Segunda entrega de “Viaje a España y París en 2006”

Martes, 7 de marzo de 2006
Bueno, pues siguiéndoles el cuento  de nuestra estada en los madrices les informó que hoy estuvimos desde la 1 de la tarde y hasta las ocho de la noche en el museo de El Prado. ¡Hay que ver que la cultura mama! Llegamos hechos un trapito de cocina pero con el espìritu y el alma repletos de cosas bellas. No les voy a contar las obras que vimos porque todo está en los libros y en internet, así es que, o se ponen a leer y navegar en la web, o se compran su billete y se arrancan pa´Madrid.
Ese museo es tan grande que a pesar de las horas que estuvimos allí hubo algunas cosas que no nos dio chance de ver, sin embargo, una de las obras que mas impresionó fue el Lavatorio de Pies de Tintoretto, sin menospreciar las otras, por supuesto (Las Meninas, las dos Majas, etc.) Pero el Lavatorio es sencillamente mágico. A medida que uno lo recorre de izquierda a derecha el cuadro cobra movimiento y uno ve asombrado como las imágenes se desplazan y los puntos focales y de atención de la obra varían.
Como se imaginarán en este momento tenemos un revoltijo en la cabeza de obras y autores que a medida que se vaya calmando la impresion podremos asimilar mejor. Lo que sí es seguro es que la experiencia es maravillosa y que definitivamente no es lo mismo ver las reproducciones de las obras que tener la posibilidad de observarlas de cerquita y descubrir un monton de detalles que no se aprecian en las copias.
Hasta aquí el cuentito de hoy, de ayer no les digo nada porque lo que hicimos fue pasear por la puerta del sol y buscar algunos encargos que teniamos. Besos a todos…

Viaje a España y París en 2006

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A manera de prólogo

En el 2006, hace exactamente 6 años este marzo, tuve la oportunidad de hacer un viaje a España con fin de semana en París incluido que ha sido una de las experiencias más gratificantes y enriquecedoras que he tenido oportunidad de tener.

Conocer Madrid, pasearme por sus callejuelas, sentir por un momento que la ciudad me pertenecía, que la conocía de siempre. Entrar a los museos, recorrer los parques, conversar con todo el que estuviera dispuesto a hacerlo, ir a Toledo, Granada, Córdoba, Barcelona, son experiencias que han quedado grabadas a fuego en mi mente y espíritu y que no pierdo la esperanza de volver a vivir.

Después, ese fin de semana en París, una ciudad en la que parecía, de tanto disfrutarla en cine y en libros, que había vivido. Sacarle todo el jugo posible a esos tres días, que terminaron siendo menos debido a un torrencial aguacero que nos hizo regresar al hotel, fue una delicia, que también espero poder repetir.

En esa época no tenía blog. Apenas tenía un incipiente facebook que me permitía compartir algunas fotografías del viaje y correo electrónico en el que, emocionado, luego del fragor del día de turismo o antes de salir a patear la madre patria, escribía algunas líneas para compartir mi experiencia con familiares y amigos.

Gracias a que mi hermana Zoleiva se tomó la molestia de compilar esos correos, escritos a la carrera, generalmente de madrugada cuando el cansancio y el sueño me atosigaban, hoy puedo compartir en este blog lo escrito en esa oportunidad, haciéndoles las menores correcciones posibles pues quiero que conserven la frescura y naturalidad con que los escribí.

Como este blog va de las cosas que me mueven y emocionan y, sin duda, ese viaje a Europa ha sido una de ellas, pues compartiré los mensajes de correo por entregas, tal y como los compartí en su oportunidad con mis seres más cercanos.

Primera entrega:

Con las patas hinchadas pero felices…

Domingo, 5 de marzo de 2006

Hola amiguitos. Este es un correo para todas las personas que sabemos que nos quieren y que están pendientes de saber cómo nos ha ido en el viaje.

¡Estamos felices!, más coñaceados que pera de boxeo, con las patas que no dan para más pero contentísimos de haber venido. Ya hemos visitado el centro de Madrid, la Puerta del Sol, la Puerta de Alcalá, la Cibeles, los museos Reina Sofía y el Thyssen (no se imaginan el susto al ver impresos bajo los cuadros los nombres de Rembrandt, Velázquez, Matisse, Picasso, Dalí, Van Gogh, Gauguin, Caravaggio, El Greco, en fin, todos esos artistas espectaculares que siempre parecían tan lejanos y que pensábamos nunca veríamos más que en libros…

Comimos churros con chocolate por la Plaza Mayor, vimos una manifestación contra los parquímetros, tres pelagatos pero ¡cómo hacían ruido! Comimos huevos estrellados con patatas, estuvimos en el Rastro (el mercadillo callejero que montan los domingos), fuimos a Toledo…  En fin, que el tiempo y la resistencia se nos hacen pocos para todo lo que queremos hacer pero, poco a poco, trataremos de sacarle el jugo al viajecito, sobre todo sin carreras y disfrutando de cada sitio que visitemos, pues no queremos ir a los lugares sólo para tomarnos la fotos y ya. Sino que queremos hacer que el viaje de un mes parezca como de un año

Es todo por ahora, si este correo los aburre, por favor no dejen de decírmelo, aunque no me comprometo a dejar de enviar algunos similares cada vez que pueda. Besos a todos…

Al vuelo, cacería de imágenes

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Nunca he ido de cacería. A decir verdad, nunca he empuñado un arma de fuego, hasta las de juguete me dan miedo. No me imagino apuntando con un pistola o una escopeta a un ser vivo porque hasta matar una cucaracha me da grima y si es un animal con huesos y carne, peor. Sencillamente, lo confieso, los cojones no me dan para eso.

Sin embargo, si los aficionados a la caza sienten aunque sea una pequeña parte de la obsesión y obstinación que experimento yo cuando tengo una cámara fotográfica en la mano y pasan cerca aves al vuelo, si la adrenalina se les desborda como a mí, puedo decir que los entiendo por completo. La cosa llega a convertirse en un verdadero acoso con los pobres pájaros. Puedo pasar horas persiguiéndolos, esperando que desplieguen sus alas y despeguen en vuelo para ver si logro tener la puntería de captar la imagen en el momento preciso. Termino convertido en un desalmado cazador de imágenes digno de ser denunciado por cualquier sociedad protectora de animales.

En este post dejo una muestra de los resultados de ese trastorno obsesivo compulsivo que me invade cuando cuento con una cámara y en la zona se atraviesan aves. A veces hay que afinar bien la retina para descubrir el ave en el contexto de la imagen.

Gente por ahí, en USA II

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Buscando fotos para otros posts, conseguí este otro lote de gente por ahí en las calles de Estados Unidos, en el Metro… las dejo como una segunda entrega de Gente por ahí, en USA

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