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La violencia se acerca, te rodea, está más próxima.

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Foto de la serie Duo de Fernando Bracho Bracho

Este post, sobre la politización del tema de la delincuencia y la inseguridad, había pensado hacerlo en un tono enardecido, airado, con la rabia y la indignación que me produjeron las palabras que un tuitero le remitiera a Alfredo Romero cuando hace unos días comentaba en la red social, sobre el violento robo del cual fue objeto una familia en Caracas, a quienes amordazaron y maltrataron en su vivienda mientras los despojaban de todo lo de valor que encontraran a su paso.

Alfredo apoyaba sus tuits con fotos de las muñecas marcadas por las ataduras y de los T-rapes que usaron para someter a las cinco personas de la vivienda de Lomas de Mirador.

Yo quería gritar en estas líneas ¿cómo se atreve, en este país, un chavista a decir que “NO SE POLITICE CON ESO”?

Siempre, cuando alguien se atreve a denunciar ante los medios de comunicación o a través de las redes sociales algún evento delictivo, salta algún seguidor del régimen con la lección aprendida a enarbolar la bandera de la necesidad de no “politizar” el hecho.

Esta ha sido la mejor manera que ha conseguido el oficialismo para desacreditar la denuncia y restarle importancia: decir que “Se está politizando el asunto”, e inmediatamente exigen que no se use la inseguridad con “fines electorales”.

De esta forma pretenden, además de minimizar el impacto de la denuncia, acallar a quienes se atreven a levantar su voz contra un gobierno que en 14 años no sólo no ha podido controlar la inseguridad, sino que ha permitido de brazos cruzados que esta aumente a niveles exorbitantes, con una indolencia y desidia que, en muchos casos pareciera intencional.

Yo quería hacer uso de la ironía y del sarcasmo para decirle a esos chavistas que lo sentimos mucho pero que sí vamos a politizar la inseguridad y sí vamos a hacerle ver a los venezolanos que no es comprensible, desde ningún punto de vista, que sigan votando por un hombre que ve, o mejor dicho, se hace el que no ve, cómo la violencia callejera le está arrebatando la vida a jóvenes y viejos de este país.

¡Coño, que son 14 años! ¡Casi tres gobiernos de los de la cuarta! Media vida de esa persona que mataron a los 30 años para arrebatarle un Blackberry. Una vida de aquel chamo de 15 que murió porque a un malandro que se atravesó en su camino, le gustó la copia baratona de los zapatos Nike que llevaba puestos.

14 eternos años de un régimen al que no se le ve por ningún lado la intención de ponerle freno a la violencia y a la inseguridad. 14 años donde hemos tenido que aumentar la altura de los muros de nuestras viviendas, coronarlos con cercos electrificados, echar mano de rejas, pérgolas, santamarías, multilocks y circuitos cerrados de video para convertir nuestras casas en cárceles mientras los delincuentes andan armados por la calle con total descaro e impunidad y sin que estos sistemas sofisticados de protección los amedrenten.

Los delincuentes tienen el control, son los dueños del país. Si la casa es una caja fuerte imposible de penetrar pues, sencillamente, esperan en las sombras, a veces a plena luz del día a que la víctima llegue y, con armas de guerra, con las que no cuenta la policía, la someten, la obligan a entrar y, si el objetivo tiene suerte, termina solo con las marcas de las ataduras y uno que otro moretón producido por los golpes propinados por el solo gusto del malhechor. Eso en el mejor de los casos, porque muchos son los que no viven para contarlo o quedan heridos de muerte.

Quería ser contundente y fuerte con mi texto pero ni la ironía ni el sarcasmo acuden a mí al momento de escribir. Las últimas noticias me han dejado con una sensación tan grande de vacío, de impotencia, de cansancio, de hastío, que ni siquiera puedo sentir rabia, no tengo aliento ni para gritar siquiera.

Es demasiado fuerte sentir que la violencia se te acerca, te rodea, cada vez está más próxima. Así, de buenas a primeras, un día, almorzando te enteras que a la hija de unos amigos y a su esposo los secuestraron y a la mañana siguiente amanecieron muertos, ahogados en el lago.

A las dos horas de conocida la noticia, otra amiga te cuenta que la familia de una de las personas que permanecen secuestradas en el país está desesperada porque no tienen los mil quinientos millones de bolívares que piden los secuestrados. Piensas en la cantidad y tratas de entenderla, no sabes si hablan de bolívares fuertes o de bolívares viejos, ya no importa, sea como sea es mucho dinero. Es una cifra que tu cabeza de trabajador de clase media no puede procesar.

Y para rematar el día, llega otra amiga y afligida te cuenta que el joven abogado al  que secuestraron ayer, de 27 años es su cliente y amigo. Un jodedor, un pana.

Entonces ya no queda aliento para gritar, ya no hay espacio para la ironía ni para el sarcasmo. Esa capacidad también te la han arrebatado.

Solo hay un dolor, una tristeza, un miedo. Solo puedes pensar en esos padres que llegarán de Europa para conseguir que ahora cuentan un descendiente menos,  gracias a la violencia de este país, en esos hijos que perdieron a sus dos progenitores de manera tan atroz. En los padres que viven con la terrible angustia de no saber qué está pasando con sus hijos en manos de los secuestradores.

Enciendes la radio y la piel se te eriza al escuchar que este año ya suman 18 los secuestrados, la mente se te embota y oyes como entre sueños la siguiente información que habla acerca de unas encuestas que están circulando y en las que dicen que si las elecciones fueran hoy Chávez ganaría con el no sabes cuánto por ciento.

Entonces, no puedes evitar preguntarte qué nos está pasando, ¿es que acaso hemos perdido todo sentido de amor por la vida? ¿Ya no nos queda ni siquiera el más pequeño instinto de supervivencia? ¿600 bolívares al mes obtenidos sin trabajar de una misión del gobierno son suficientes para que despreciemos tanto la vida?

Solo puedo terminar parafraseando un tuit que posteé hace unos cuantos días en la red del microblogging:

La gente ha dejado de trabajar y producir para esperar la limosna del gobierno. Por eso, aunque estén comiendo ñoña o los maten, siguen queriendo a  Chávez y votando por él. #VayaPalaMierda.

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Acerca de Blog de Golcar

Comunicador Social, nacido en Mérida, Venezuela. Actualmente, vivo en Maracaibo y tengo una tienda de mascotas.

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  1. Pingback: La violencia se acerca, te rodea, está más próxima | infoCIUDADANO

  2. Yo quisiera que Marco T. Socorro tuviera razón, pero en cambio consigo razonamientos muy preocupantes de lo que puede ser nuestro futuro inmediato, y por lo general van de lo pesimista a lo catastrófico.

    Quienes me conocen dirán que yo escojo atender a aquello que se parece más a mí. Puede ser, pero Argelia me merece más crédito que muchos otros periodistas (e infinitamente más que casi cualquier articulista de opinión). A otro articulista no le creo; a ella sí.

    El razonamiento del escrito es impecable. Salió en El Universal del 18 de mayo. No creo, por su trayectoria y su seriedad, ya casi inexistentes en nuestro periodismo, que ella lo haya inventado, aunque no dice de dónde lo sacó.

    Aquí tienen:

    La traición de los dinosaurios
    Los relevistas, estos incorregibles de siempre desprecian los riesgos que comporta su irresponsabilidad

    ARGELIA RÍOS | EL UNIVERSAL
    viernes 18 de mayo de 2012 12:00 AM

    La revolución encara un importante dilema existencial. Si bien necesita del rostro de Chávez para plantarse como un proyecto nacional que trascienda de su líder, también está forzada a diluir el marcado cariz personalista que la ha caracterizado por años. Los objetivos son contradictorios, aunque nada imposibles de alcanzar: es paradójico que las prolongadas ausencias del presidente Chávez estén sirviendo a ambos propósitos, pues su desaparición de la escena pública contribuye a mantener en él toda la atención y a desarraigar la idea de que sólo el comandante garantiza la preservación del “proceso”.

    Conforme transcurre el tiempo que el mandatario nacional dedica a su tratamiento, el país ha venido habituándose a vivir sin su presencia física, lo que ayuda a la transición que hoy experimenta el mundo bolivariano, concentrado en viabilizar el reemplazo de su guía espiritual y en asegurarse la continuidad de su supremacía en el mapa político venezolano… Así es como el liderazgo colectivo, sobre el que pregonaron tantos chavistas inconformes, se está abriendo paso, poco a poco, al mismo ritmo en que avanza lo que parece la última etapa del ciclo vital del Jefe del Estado.

    Pese a que la ausencia de Chávez todavía genera grandes interrogantes sobre el largo plazo de la revolución, las incógnitas en torno a su futuro inmediato se han ido despejando. El hecho queda comprobado con el posicionamiento de un grupo de figuras emergentes, cuya aceptación en el auditorio del “proceso” comienza a disolver las dudas acerca de la vigencia de la revolución, más allá de la vida de su líder. Los progresos obtenidos por la nomenclatura roja contrastan, sin embargo, con los ridículos cálculos realizados por factores opositores relacionados con la vieja política, que estimulan sin rubor una derrota de Capriles, animados con la esperanza de su retorno “triunfal” a la sala de controles de la oposición.

    Negados a aceptar el relevo generacional sentenciado el 12-F, los dinosaurios creen que una salida de Chávez, posterior al 7-O, derivaría en una nueva medición electoral, en la cual se harían representar por un abanderado que sí represente sus intereses de sobrevivencia. Autoexcluidos de la actual campaña electoral, con el fin de mostrarle al país el fracaso de los relevistas, estos incorregibles de siempre desprecian los riesgos que comporta su irresponsabilidad: el más importante de ellos, una apresurada enmienda constitucional para darle al vicepresidente el derecho de completar el próximo período, independientemente del momento en que ocurra la salida del comandante… Es esta la traición que se maquina en las covachas de la llamada “unidad democrática”.

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    • Tal vez a esa puerta entreabierta que parecen advertir los viejos dinosurios políticos se correspondan las declaraciones de Rafael Poleo ayer al tildar de “chayota” a Capriles Radonski. El candidato no era mi opción en las primarias pero me parece inoportuno de parte de Poleo venir a desmerecerlo ahora y a criticar la imagen que transmite en la campaña. Maxime cuando el tiene acceso a los diferentes factores de oposición y bien podría hacer sus observaciones de manera privada de modo de poder corregir cualquier error. Pero al salir a hacerlo pùblico pues deja entrever la actitud de caimàn en boca de caño esperando pescar en río revuelto.

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      • Yo creo que Poleo le está haciendo el juego a esos adecos criminales. Y no es el único. Bueno, Poleo nunca se ha caracterizado por su honestidad, pero le hacen más coro del que merece. Poleo casi no existe, y es demasiada la gente que suele escandalizarse por sus estupídeces. Aquí, sin embargo, está siendo más que un poco criminal.

  3. Sueño con el día en que se acabe esto, y que esa gente empiece a responder por cada crimen.

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  4. Lala de Balestrini

    Sintiendo tanto dolor como el de Golcar al escribir este post también pienso exactamente lo mismo como es posible que nos hayan hecho llegar a estos extremos de violencia, de no importar la vida de nuestros semejantes cuando es un derecho sagrado preservar nuestra propia vida y la de nuestros semejantes? Diiiiiios hemos llegado al llegadero diría mi madre y lo peor es que cada dia uno ve las cosas peor, viniendo de Madrid antier en el avión venían dos jóvenes llorando y le contaron a mi cuñado Marcos que se habían tenido que venir de emergencia porque la noche anterior les mataron un hermano en Caracas ( por cierto era gemelo de uno de los que venían en el vuelo) entonces no nos queda mas que encomendarnos a Dios todopoderoso y a la Santísima Virgen que nos protejan y protejan a los nuestros y al pueblo de la sufrida Venezuela que como dice Golcar “la volvieron ñoña”.

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  5. Lo más triste es que en una democracia normal, el valor de la seguridad es algo bastante subsidiario, mientras que en una dictadura, por su misma esencia, es relativamente fácil de conseguir, por aquello de “la paz de los cementerios”. Esta gente inepta, pequeña, malvada y miserable no ha conseguido ni siquiera eso.

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  6. Ligia Istúriz @seleccionada

    Golcar, mi amigo, mi compañero virtual de la ira, la rebeldía, la indignación, la rebelión “mental y emocional “- porque, ¿cual otra?- ante este cuadro de vida que ha enmarcado al pais, a mí también se me pierden las palabras, se me olvida hilarlas de un modo lógico, sensato, coherente, cuando del tema de la seguridad y la impunidad se trata, asociado a la intención electoral. ¿ Cómo es posible?. me digo.¿Cómo desde el gobierno se le puede pedir a los ciudadanos “no politizarlo? ¡Cómo es que hay tantos y tantas, que le pasan por el lado – y en cada momento y en cada circinstancia- a la propia amenaza de perder la vida, de ser vejados, humillados, torturados, despojados, para depositar un voto en favor de aquél que que con todos los recursos del Poder ha permitido que lleguemos a esta condición de violencia ! Y no hay respuestas. Sólo esta solidaridad contigo, con muchos, ante los “misterios insondables ” manida frase con la que despachamos lo que no está a nuestro alcance comprender.

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  7. Luego de leer y releer… no me queda sino una pregunta-reflexión… “en muchos casos pareciera intencional” <— Lo dudas???? Armar civiles, malandros, "Colectivos" y cuanta gente se pueda y dejar que la impunidad sea la norma… pues…. tu me dirás!

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  8. Lo mas triste es que siento el dolor con el que escribes, debe ser que es el mismo sentimiento, el mismo miedo cuando mi hijo está en la calle, es que ellos no pueden vivir como una vez lo hicimos nosotros, no cabe espacio para el sarcasmo, solo para el miedo, la tristeza y las ganas de largarse, que pena nuestra patria.

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