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Archivo mensual: mayo 2014

Maracaibo-Mérida, Crónica de carretera

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El blog de Golcar

atardecer

Poco más de tres horas rodando. El viaje ha sido tranquilo. Hay tráfico pero se avanza con constancia y sin atascos. La carretera en grandes tramos está en mejores condiciones que la última vez que transité por ella. La han repavimentado y quitado cerca de la mitad de los absurdos reductores de velocidad que tenían. Todavía quedan demasiados en los que se siguen apostando vendedores de café, jugos, tortas, conservas, ponqués y toda clase de avíos, pero hay que reconocer que está un poco más despejada. Todavía hay largos tramos llenos de cráteres pero ya uno hasta agradece que hayan tapado algunos.

La batería de mi celular indica que ya está a punto de apagarse. Una rayita roja en el ícono de la batería es la señal de que gracias a tanta foto subida a Instagram, Facebook y Twitter y al intercambio de mensajes con la familia en el whats…

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Hilaria (y 8)

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El blog de Golcar

hilaria2

(Cuento)

Entrega final

***

Hilaria encuentra dentro de una Biblia una vieja foto de su papá en medio de unos sembradíos de papas en Mucuchíes. Estaba enterote y buen mozo, como nunca lo conoció Hilaria o, al menos, como no recordaba haberlo visto jamás. Para ella, Rigoberto no era más que un lastimoso viejo apestoso y borracho del que por más que se esforzaba no podía tener ningún buen recuerdo.

El padre nunca le perdonó que por puta, El Brujo lo hubiese abandonado sin terminar de tumbarle el trabajo de brujería que lo había anulado en la vida y sumido en el alcohol y las drogas. En los muy pocos momentos de lucidez que tenía, cuando empezaban sus ataques de ira por la abstinencia, se quejaba a gritos de las hijas rameras que había criado y de su insufrible vida por culpa del mal que le echara aquella maldita…

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Hilaria (7)

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El blog de Golcar

hilaria2

(Cuento)

Séptima entrega

***

Ese día de abril, “El Brujo” la puso frente al altar de María Lionza, la hizo persignarse y rezar un Padre Nuestro y le dijo:

-Hoy terminaremos de tumbar el trabajo que tiene jodido a Rigoberto.

Hilaria no lo miró. Vio a Maria Lionza sobre la danta y le pareció ver que brotaban lágrimas de los ojos a la esfinge de la diosa. Por fin se acabaría ese infierno, pensó. Si como decía El Brujo, ese día terminaban con la brujería, ya no tendría que volver a la pieza ni aguantar al tipo y los olores y la humareda de inciensos y tabacos.

El Brujo prendió un tabaco y empezó a girar en torno a Hilaria lanzándole las bocanadas de humo. Tomó la botella de ron que tenía sobre la mesa de los santos, echó un chorro al suelo ofreciéndoselo a los muertos y tomo un…

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Hilaria (6)

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El blog de Golcar

hilaria2

(Cuento)

Sexta entrega

***

Me encantaría que Jac usara “Sueño de una niña grande” como música para el vals de sus 15 años”. Piensa Hilaria mientras pulsa el stop para sacar la cinta y ponerla junto con las otras cosas halladas. En la misma caja de zapatos encuentra un recorte de prensa con el obituario de Teresa. Un pequeño rectángulo publicado en las páginas de clasificados de El Universal. -La tristeza y la culpa te mataron mamá. Nunca aceptaste que tú no tuviste la culpa. No podías hacer nada. Ni adivina que fueras… Si alguien tuvo la culpa fue Rigoberto, mamá, que se apareció aquella noche con El Brujo, borrachos como cosacos los dos…

***

-Hilaria, lleva una colchoneta para la pieza de las herramientas abajo en la siembra para que duerma allí El Brujo –Dijo Rigoberto escupiendo saliva y tambaleándose al entrar a la casa. Desde ese…

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Hilaria (5)

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El blog de Golcar

hilaria2

(Cuento)

Quinta entrega

***

-Señor, Rigoberto. ¡Rigoberto Altuve!

Entre el ruido de la canción colombiana sonando en la rocola, los gritos de los contertulios, los golpes de las piezas del dominó sobre las mesas de pantry y la borrachera de Rigoberto, no lograba distinguir si alguien lo llamaba o eran solo las voces esas que desde hacía algún tiempo lo atormentaban en su cabeza.

Una mano fuerte lo asió por el brazo y lo hizo voltear.

-¿No es usted Rigoberto Altuve?

-El mismo que viste y calza –Dijo salpicando saliva en el aire mientras arrugaba los ojos tratando de enfocar y distinguir quién era el hombre que lo llamaba con tanta familiaridad.

-Hombre, ¿cómo te ha ido? ¿Prendiste la vela de La Candelaria al llegar como te dije?

Fue entonces cuando Rigoberto cayó en cuenta de quién se trataba y reconoció en la intensidad de los ojos negros al hombre…

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Hilaria (4)

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Hilaria (3)

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El blog de Golcar

hilaria2

(Cuento)

Tercera entrega

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Rigoberto conoció a “El Brujo” el dos de febrero de 1963 en la Plaza Bolívar de La Parroquia en Mérida. Como todos los años, desde hacía muchos que le había hecho la promesa a La Candelaria de bajar desde el páramo donde vivía para celebrar el día de la virgen aparecida en una tablita por los lados de Zumba y a la que Rigoberto, como muchos merideños, le rendía devoción por ser la patrona de los campesinos y en especial de los agricultores.

Ese día salió antes del amanecer de su casa de gruesas paredes de bahareque en Mucuchíes, cuando el autobús Blue Bird tocó la bocina por segunda vez frente a su puerta. Montó en el bus los guacales con verduras en el fondo del pasillo, buscó su ruana de lana marrón y se caló su sombrero. La madrugada estaba fresca y despejada. No quedaba…

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