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Archivo mensual: noviembre 2015

Vanidad

P(u)ateando la vida. Otro blog de Golcar

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Afeito mi rostro y enjuago las legañas
Me baño calmadamente
Con minuciosidad escudriño cada intersticio de mi cuerpo
Agua tibia para espantar el miedo.

Me visto cuidando combinaciones
Colores y texturas
Me peino hasta que cada pelo está en su sitio
Perfumo orejas, pecho, cuello, muñecas.
Chequeo la imagen en el espejo.

Tomo las llaves y
salgo con el amanecer.
Al traspasar la puerta,
un escalofrío en la nuca.
Me pregunto
¿Sabrá la muerte de vanidades?

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Narco micro—relatos. Historias con Tía Amapola 4

P(u)ateando la vida. Otro blog de Golcar

VENEZUELA SOBRINOS

Ahora sí me la puso difícil la tía Amapola. Resulta que los resultados en Argentina le aflojaron el barro y me mandó a buscas Securezza por todos lados porque ya está cansada de cambiarse las pantaletas. La pobre está de chorrito y desde las 5 de la tarde cuando le dijeron que había ganado Macri hasta ahorita, se ha cagado 7 veces.
—¡Ay, mi niño, es que no me da tiempo de llegar a la poceta!
—¡Pero, tía, sí esos pañales no se consiguen así como así! Y si los encuentro, me van a pedir informe médico para vendérmelos porque eso es un requisito ineludible, como la partida de nacimiento para comprar pañales.
—¡Pues, chapea, mi niño, chapea! Pero no me llegues aquí sin por lo menos 3 paquetes de Securezza porque creo que esta cursera no se me quitará hasta el 6D.

***

—¡Mi niñoooooo! Apúrate con los Securezza…

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El librero

P(u)ateando la vida. Otro blog de Golcar

Maniqui original1.1

Hasta el día de hoy, me asombra que nadie se haya percatado de la ausencia de José Carlo en el semáforo. Ni siquiera sus «clientes fijos» se han dado cuenta de que es otra persona a la que le tienden el billete a través de la ventanilla del carro, apenas abierta para que pueda salir el papel moneda y no entre la pestilencia del hombre que recibe su limosna, cuando pasan a poca velocidad por la avenida.

José Carlo, todos los días, venía a mi librería, ubicada justo frente al poste del semáforo, a pedir agua.

Los pelos de la cabeza y de la barba, enmarañados, pegoteados, grasientos; hediondos a tráfico y sol. La piel negra, no por la raza; sino porque parecía que el humo de los escapes de los vehículos se le había adherido a ella, hasta formar una espesa costra renegrida, una oscura película gomosa del mismo…

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Uroboros

P(u)ateando la vida. Otro blog de Golcar

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Salir a la calle es sentirse parte del uroboros
La fila para la farmacia se une con la del banco
La cola de un supermercado se hace una para todos los supermercados
Un sinfin
Uroboros
La cola del hambre se junta con la de los ancianos
Miserables, más que ciudadanos
Humillados, más que viejos
Así, Venezuela se devora a sí misma
El socialismo nos ha hecho antropófagos.
Uroboros exiliados de Fantasía.
Serpiente que en un absurdo se devora su cola para sobrevivir.

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Cambio

P(u)ateando la vida. Otro blog de Golcar

CAM06055

No pretendo cambiar a nadie.
Prefiero cambiar yo.
Como los árboles
que mudan sus hojas
y al cambiar el follaje,
modifican su entorno.

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Venezuela en oro roto

P(u)ateando la vida. Otro blog de Golcar

oro

Un año de inflación en Venezuela a través del valor en que se compra el gramo de oro roto.

En noviembre de 2014 me llamó la atención que el aviso de la compra del gramo de oro dio un salto de 2 mil 500 bolívares a 2 mil 850 bolívares por gramo. Entonces, saqué el móvil y le tomé una foto para las redes.

Esa fue la primera imagen. A partir de allí fui haciendo un registro fotográfico del aviso para tener constancia de las subidas en el valor de compra del oro roto.

En 12 meses, el gramo oro roto subió de 2.500 a 16.000. Más del 500 por ciento del aumento en una año. Esa misma proporción la hemos percibido en otros rubros de la economía. En los alimentos, en los servicios, en las compras y alquileres de viviendas.

El valor de compra del oro roto sube cada vez…

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Un minuto de silencio

P(u)ateando la vida. Otro blog de Golcar

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Desperté aturdido.
Me acosté con un dolor en París
Y desperté con una puntada en el Líbano.
… ese dolor en gerundio que es Venezuela.
Yo no sé de cifras
Para este dolor no hay guarismos.
Desperté con la urgencia de un minuto de silencio.
Un mutis para asimilar.
Luto.
¿Cómo convertir la muerte en fríos números?
Las comparaciones hieren tanto como la bala asesina.
Demasiado ruido. Demasiada bulla.
Exceso de ingenio para hablar del dolor.
Un minuto de silencio para respirar, para digerir.
Un minuto sin cifras.
Sólo el dolor.
El dolor solo.
Putear a dios en una oración silenciosa.
Edward Honey tenía tanta razón.
Dos minutos, un minuto
sin palabras.
In memoriam.

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