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Yo vivo una patria nueva

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Yo si es verdad que les puedo decir, con toda propiedad, que vivo en una patria nueva. A veces he llegado incluso a sentirme el digno representante del hombre nuevo que siempre he escuchado que proclaman desde el socialismo cubano y que ahora parece imponerse en Venezuela.

Si me permiten, les voy a contar cómo, desde hace unos 6 meses para acá, mi vida cambió de tal forma que les aseguro que estoy en una patria nueva.

Me llamo Malaxilandro Pérez, menos mal que no es Montiel porque todos pensarían que soy de Maracaibo en lugar de venir del oriente del país, de las orillas del Orinoco.

Hace poco más de seis meses, estaba yo, como era habitual, rascándome las güevas en mi casa, viendo Supersábado Sensacional, sin preocuparme mucho de qué día era pues, desde que me quedé sin trabajo fijo, me daba igual si era martes o domingo. Tampoco es que hubiera durado mucho en ningún empleo, pero ahora estaba directamente sin saber ni tener idea de qué hacer con mi vida.

Hubo un tiempo en que no tenía trabajo pero, de vez en cuando, me llamaban para matar un tigre o hacer una marañita. De repente, me llamaba Roberto para que le echara una mano con la instalación de un aire acondicionado, o Germán para salir a pegar publicidad en la calle o instalar avisos luminosos en los comercios, pero cada vez se hacían más esporádicos esos trabajitos.

Ese sábado, sonó el teléfono y, cuando lo escuché, pensé: “¡Coño, mañana vence la renta y no tengo medio para meterle saldo a esta mierda!”. Vi la pantalla y, al ver que era Roberto, me alegré. Hacía mucho que no me llamaba y me entró un respiro al pensar que me buscaba para una maraña.

-¿Qué hubo, Malax? ¿Qué estás haciendo, chamo?

-Aquí mijo, rascándome las bolas y viendo tele.

-Coño, marico, pero me refiero en la vida. ¿Estás trabajando?

-No chamo, nada que ver. Y en una peladera arrecha así que si tienes algo por ahí, una maraña de las tuyas, suéltalo que estoy en el ladre.

-Verga. Pana, me llamó un coño de Barinas. Es un panita que está trabajando allá en una planta generadora de electricidad que están instalando y me ofreció 8 mil bolos mensuales trabajando de electricista. A mí no me sirve. No voy a dejar mi negocio por un trabajo de 8 palos al mes; pero si tú estás pelando…

-¡Marico, pero yo de electricidad no sé un coño. Ni unas pinzas sé agarrar!

-No hay rollo, el tipo me dijo que lo que necesita es alguien que ocupe el puesto. Verga, anda a ver y prueba, ¡quién quita!

Y así fue como a la semana, me encontraba en el terminal de Ciudad Bolívar, con 600 bolos que me prestó Roberto, un morral con dos pantalones, cuatro camisas, seis interiores, seis pares de medias y el cepillo de dientes, sentado en el autobús que a las ocho de la noche arrancaría para Caracas y de allí, tomaría el otro para Barinas. Al encuentro de mi nueva vida.

Una entrevista ahí, medio pendeja, para cubrir las apariencias y de una vez me contrataron. Nada de pruebas ni de curso de inducción o entrenamiento. Empecé por hacer el tendido de cables, sin tener ni la más puta idea de lo que debía hacer y dejando el pellejo en los malditos cables. Pero ¡qué importaba si al mes ya tenía mis 8 mil bolos en la cuenta?

A los pocos días de estar en la planta, empecé a hacerme pana de todos. No es por nada, pero mal parecido no soy y Dios me dio un excelente sentido del humor con el que me meto a todo el mundo en el bolsillo. Así que a los dos meses ya parecía reina de pueblo al salir. Todo el mundo me saludaba al pasar.

De la construcción de la planta están encargados un montón de gringos que trajeron especialmente para ese trabajo. Cuando llegué, me asombré porque el presidente habla tanta paja contra los yanquis, que lo menos que me imaginaba era encontrar tanto gringo pululando. En realidad, ellos son los que hacen el trabajo importante, son más de cien, creo yo, y ellos son los que de verdad saben su vaina.

Como a mí la política siempre me ha importado un carajo, ni siquiera he votado nunca, me da igual que sean gringos, rusos, chinos o cubanos. Yo me la llevo bien con todos y los gringos me adoran porque consigo coñitas y se las “picho”. Son unos culiones esos desgraciados.

Pero mi verdadero golpe de suerte fue cuando conocí a la hermana de uno de los chivos que más mean en la planta. Una coña explotada de buena, con sus teticas duritas, paraítas, recién puestas y forrada en billete. A los quince días de conocerla ya me la estaba “machucando”.

¡Qué empepe el de la caraja conmigo!

Al mes de estar saliendo, ya me estaba recomendando con su hermano. Y, al mes y medio, me nombraron supervisor. Se acabó la jaladera de cable y las manos despellejadas y en carne viva. Desde ese momento, nada de grasa ni trabajo duro o sucio. Una braga siempre impecable, un casco de seguridad y solo echar el ojo por aquí y por allá.

Fue así como me di cuenta que con lo que se está gastando en la construcción de la planta, en realidad, se podrían levantar tres plantas iguales. Si se necesitan 100 rollos de cable, compran 300 porque 200 se los roban y los venden por fuera. Por allí encontré un maletín con un montón de aparatos que cuestan cada uno 20 mil bolos, unos 100 bichos de esos, escondiditos, listos y esperando la oportunidad para sacarlos.

En estos días, que me conseguí al güevón del Golcar en la Unellez, le conté mi nueva historia. Tenía años que no lo veía pero sigue siendo el mismo bolsas de siempre.

-¡Caramba, Malax, te ves muy bien! Nada que ver con el pelabolas de siempre.

Entonces le conté todo lo que me había pasado en los últimos meses. El trabajo en la planta, la coñita hermana del jefe con propiedades y plata que me estoy machucando y todas las vainas que he visto en el trabajo
.
-Chamo, ten cuidado que los pendejos son los que terminan pagando las consecuencias.

-Tranquilo que yo miro, me callo la jeta y no firmo nada.

-Por eso es que este país está como está, Malax. ¡Qué vaina con esta “revolución”! … ¿Y si esos gringos son de la CIA para que hagan mal esa vaina y a los cuatro meses explote?

-Jajajajaja estás viendo muchas pelis, panita. Jajajaja . Bueno, chamo, yo lo que sé es que a mí me cambió la vida. Por eso, si me dicen que tengo que votar por el comandante, pues voy y voto. Total, yo no me la voy a tirar de salvador de la patria…

-Solo te digo que te cuides…

-Tranquilo. Pareces mi vieja. Yo no me estoy metiendo en peos, no me robo nada y no me meto con nadie. Lo que no me da el trabajo, me lo da la coñita. Yo sí es verdad que estoy viviendo una patria nueva, Golcar. Es más, si no te pones muy Popy y quisquilloso, hasta te invito para mi matrimonio. ¡Chamo, me caso el año que viene!

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Maite Delgado y yo

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Foto tomada de la WEB

Entre corte y corte de la grabación de “Aprieta y gana”, en Venevisión, Maite Delgado se me acercaba y empezaba con su rosario de quejas. La pobre me decía que sufría más que Verónica Castro en “Los ricos también lloran”. Estaba más flaca de lo habitual, demacrada y ojerosa.

-¡Chico, es que no hay derecho! -Decía con la mirada dirigida hacia el suelo y los hombros desmayados hacia adelante- ¿Por qué los ejecutivos del canal me ponen a hacer esto? Me siento más desubicada que Iris Varela en una fiesta de 15 años en el Country Club.

-Pero habla con Hugo Carregal, dile que tu quieres hacer otro tipo de programas, plantéale tu proyecto de entrevistas en el metro.

-Si se lo he dicho un montón de veces -gemía entre sollozos la rubia platinada Evolutión 11.11 de Alfaparf-. Les he dicho a todos que ya yo estoy muy vieja para esta vaina. Que eso son Winston y Viviana que por la plata y por mantenerse en pantalla son capaces de hacer cualquier ridiculez frente a la cámara, que yo no. Pero, nada, no tiene caso, no me paran bolas. ¡¿Te imaginas si el Príncipe de Asturias con quien hasta fotos tengo por ahí, me viera en estas?!

En esas estábamos. Ella pensando en el heredero del trono de España y yo diciéndole que coño, que debía hablar con el Noticiero Venevisión para que enviara una unidad a La Guajira y que informaran de la grave situación que se está viviendo en la frontera desde que Chávez le dijo a Santos que le echaría plomo a los guerrilleros si se atrevían a venirse a este lado de la frontera.

-Imagínate Maite, están deteniendo a los wayuu porque diz que protegen a los guerrilleros de las FARC y les allanan las fincas a los pequeños y medianos productores buscando armas y “evidencias” de que ocultan irregulares. Los pobres no entienden nada…

-Ya no sé qué hacer, Golcar. Cada vez que digo “FamiIiiiliaaaa”, me siento de un ridículo -y pestañeaba a mil por segundo-. Y esos jueguitos absurdos como para oligofrénicos. Ya ni el omeprazol dos veces al día me calma la acidez.

-Ellos me dicen: “Hasta hace un mes venían aquí unos tipos del gobierno con franelas rojas a decirnos que le diéramos a las FARC todo lo que necesitaran porque ellos eran los que nos iban a defender a los campesinos, a los indígenas y al país entero, del imperio cuando mandaran a sus Marines a invadirnos. Y, la verdad sea dicha, desde que los guerrilleros llegaron, los delitos en la zona bajaron casi a cero. Ellos no permiten robos ni asesinatos porque no quieren que la policía venga a molestar. Así que estábamos hasta contentos con ellos aquí porque el pueblo estaba tranquilo y, de la noche a la mañana, la frontera se volvió un infierno y la Guardia, que antes se echaba los palos con la guerrilla, nos joden a nosotros que no tenemos defensa para hacer la pantalla de que combaten a los irregulares”. Maite -decía yo insistente-, a esa gente hay que ayudarla.

-Dígame cuando empiezan con la vainita del “Táaanganaaaa”. Dios, qué ridícula me siento dando brinquitos por el estudio. ¡Ni que tuviera 20 años!

Terminando hablar Maite y justo cuando le iba a dar detalles de la situación en Machiques con el contrabando que es de lo que viven desde hace muchos años gran parte de los integrantes de la etnia wayuu, se fue la luz en el estudio.

-Tranquilos, no se dispersen, quédense donde están -gritó por un megáfono el coordinador de piso-. Es el racionamiento eléctrico de dos horas que esta semana nos toca de 3 a 5 de la tarde, pero ya van a poner a funcionar la planta y continuamos con la grabación.

Llegó la luz a los tres minutos y a lo que se encendieron los reflectores, vi como  un hombre de flux negro, acompañado de una mujer gorda, bajita y con más coroticos de oro colgando del cuello, los brazos y los dedos, que La Chinita, eran esposados dentro de la tribuna del público. Evidentemente, eran hermanos porque eran casi idénticos.

Yo pensé que se trataba de una ridiculez más de las del programa pero cuando iban pasando por mi lado el hombre me señalaba levantando las dos manos esposadas frente a mi y me gritaba furioso:

Fuistessss tu. Tu nos denunciastessss. Me he quedado con tu cara!

Entonces, pude distinguir tras los lentes Armani gigantes que les tapaban casi todo el rostro, a mi ex compañera de estudios Lissette y a su hermano Federico. Dos chavistas furibundos que hasta hace 6 años no tenían medio en el bolsillo y que se enchufaron tan bien con la revolución, con Conatel y con PDVSA que, de vivir en un rancho en el que se filtraba el agua por el techo cuando llovía y se le desbordaban las cañerías, pasaron a vivir en La Lagunita, y se movilizaban en un Cadilac con chófer.

Tuve tiempo de detallarlos completamente mientras los sacaban a empujones del estudio diciéndoles corruptos, malnacidos y queriendo darles coscorrones. No había nada que no fuera de marca en sus cuerpos. El Flux de él, como los lentes, eran Armani, su corbata rojo revolución era Louis Vouitton sobre una Chemise Lacoste, también roja y las medias blancas que se asomaban entre el negro del pantalon y de los zapatos Polo, eran Nike.
Ella llevaba un vestido Donna Karan floreado que la hacía ver más rechoncha de lo que es y unas sandalias romanas doradas de Versace amarradas hasta la rodilla. Cada cosa por separado era hermosa pero todo junto y en pareja les hacía rugir el rancho cerebral y no podían esconder su nuevo riquismo.

Cuando miré a Maite, las lágrimas corrían por sus mejillas. Sollozaba sentada en su silla. Entonces, dijeron:

-¡Cinco y acción!

La animadora se levantó de un brinco. Sonrió con su mejor sonrisa Odontosalud, y sin apenas notarse su sufrimiento dijo a la cámara:

-¡Famiiiliiia! Bienvenidos de vuelta a su programa preferido Aprieta y gana…

Yo me desperté cagado de la risa pensando: “No hay derecho a que yo sueñe estas güevonadas”.

Lógica e ingenio del socialismo del siglo XXI o elogio a #VayaPalamierda

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Si algo no se le puede negar a los personeros del régimen “socialista” y “revolucionario” de la Venezuela Bolivariana es la capacidad e imaginación que tienen para crear eufemismos y el ingenio del que son capaces de alardear a la hora de dar explicaciones acerca del estado de deterioro y de la pérdida de calidad de vida del venezolano gracias a la ineficiencia, incapacidad, falta de previsión, mantenimiento e inversión y, en muchos casos, a la mala intención pues, muchos de los males que nos aquejan no son exclusivamente producto de la ineptitud del gobierno sino bien pensados y planificados con fines muchas veces no confesados y ocultos, pero que no son difíciles de adivinar para cualquier persona que no sea tan pendeja como el régimen pretende hacernos sentir. #VayaPalaMierda

Dentro de esas maravillas del ingenio revolucionario encontramos la explicación para los actuales cortes eléctricos que de manera frecuente y sorpresiva nos azotan. Ya no es, como hace unos años, cuando gritábamos #VayaPalaMierda al oír hablar de un racionamiento programado, producido por los efectos del fenómeno del niño o resultado de las tremenduras de la iguana que parece haber perecido electrocutada con una llegada violenta del fluido eléctrico mientras mordía los cables. Tal y como hemos visto fallecer infinidad de equipos eléctricos y electrónicos sin que nadie nos responda por ellos.

El gobierno no quiere bajo ningún concepto que llamemos a los cortes actuales “RACIONAMIENTO”. Por lo tanto, cuando usted llama a Corpoelec para averiguar a qué hora y por cuánto tiempo le corresponde el corte de electricidad a su zona, una señorita muy amable y muy bien entrenada, le responde al otro lado de la línea telefónica:

-En estos momentos no contamos con esa información, señor. Sucede que como “NO ES RACIONAMIENTO” sino “cortes preventivos” para evitar recalentamiento de las líneas, no sabemos en qué momentos se suspenderá el servicio en cada sector. Gracias por llamar a Corpoelec. Buenas tardes.

#VayaPalaMierda

De lo cual uno inmediatamente colige:

¡Qué magnánimo y eficiente es este gobierno! Me quita la luz sin avisar y sin darme oportunidad de programar qué hacer mientras estoy sin ella, para evitar que se me vaya la luz. O sea, te quito la electricidad para que no te quedes sin electricidad.

Porque, claro, como el gobierno es “tan eficiente” y ha dado tanto dinero para que la gente compre electrodomésticos, el consumo ha aumentado vertiginosamente y, como Corpoelec es “tan eficiente”, monitorea las zonas y, cuando ve que en alguna está aumentando el consumo, antes de que llegue a un pico de recalentamiento, ¡Zas! te quita la luz para que no te quedes sin luz. #VayaPalaMierda

De la poca o nula inversión hecha en el área eléctrica no hablemos, ni de la falta de previsión de que, si aumenta la población, por lógica, aumenta el consumo y, de forma proporcional, debería aumentar la infraestructura. Menos se hable de los negocios chimbos hechos con China a donde fueron de la compañía que gerencia la electricidad a comprar equipos y repuestos, con el consabido chanchullo de por medio, y que resultaron ser prácticamente desechables.

Pero para el régimen el problema no es por falta de inversión, planificación, previsión y mantenimiento, el problema ahora se origina en la falta de conciencia del venezolano que despilfarra el recurso eléctrico. #VayaPalaMierda

Por ese motivo, se ideó unas multas a las que no llama multas sino, con los maravillosos eufemismos de los que hace gala, denomina “Ajuste por consumo eléctrico” y que a la larga ha resultado ser nada más y nada menos que un aumento disfrazado, discriminatorio y cruel de la tarifa eléctrica con el cual la gente termina pagando más del doble de lo que dice la factura que consumió y, encima, sintiéndose mal ciudadano por su inconsciencia al derrochar energía  y consumir más kilovatios/hora que los que consumía en el 2009, que es el año de referencia para aplicar las multas. #VayaPalaMierda

Pero, el ingenio no se limita al campo eléctrico. Por ejemplo, el régimen en los sectores alimenticio y farmacéutico también ha dado pruebas de la “eficiencia” a la hora de implementar “medidas efectivas”.

Para que la gente pueda tener acceso a las medicinas y a la comida, Chávez, el comandante presidente, arbitrariamente, decidió regular sus precios. Inmediatamente, los productos comenzaron a escasear o desaparecer por completo del mercado. Pero eso no importa porque tienen un precio justo. Esa medicina que usted no puede comprar porque no es rentable para las compañías producirla vale lo que el régimen dice que debe valer. ¿Que no la puede tomar porque no se consigue? Eso no importa. No existe pero cuesta poco. #VayaPalaMierda

Igual sucede con esa vivienda que no consigues para alquilar. La justísima Ley de Inquilinatos socialista ha hecho que prácticamente desaparezcan del mercado las casas y apartamentos para alquiler. Eso no importa porque, con esa ley, nadie te podrá sacar de la casa donde no vivirás porque el dueño no te la va a alquilar. Y, además, el canon de arrendamiento de esa casa que no te alquilarán no lo podrán aumentar. #VayaPalaMierda

Con el empleo sucede algo más o menos parecido. La recientemente aprobada Ley Orgánica del Trabajo te da la garantía y la seguridad de que de ese empleo, que no conseguirás porque los empleadores asustados con el mamotreto legal no querrán contratar gente, no te podrán botar.

Solo tendrás que trabajar 40 horas semanales en esa compañía que no te contratará porque la carga en prestaciones sociales y beneficios de ley la llevaría a la quiebra. Y, por supuesto, tendrás dos días libres seguidos a la semana en ese trabajo que no tendrás porque el dueño no puede enfrentar los costos de pagar el sábado doble y, encima, tener que darte, igual, los dos días libres continuos.

Con todo lo cual, tendrás todos los días libres para ir de dependencia en dependencia del gobierno a llenar planillas e inscribirte en cuanta Misión hayan creado y que te permita, sin trabajar ni producir, tener ingresos económicos suficientes para medio sobrevivir y hacerle frente a esa canasta alimentaria que con precios regulados pasa de los 3 mil 500 bolívares al mes. O sea, casi 2 salarios mínimos, de este salario que es uno de los salarios mínimos más alto de Latinoamérica. También según los malabarismos del socialismo que calcula el valor del mismo con dólar oficial de 4,30 y no en dólar negro de 9,50 que es el dolar con el que los venezolanos tenemos lidiar a diario y que, muchos comerciantes, para efectos de productos importados, calculan a 14 bolívares por dólar. #VayaPalaMierda

Así se ha ido abonando el terreno para que los venezolanos aprendamos a vivir en este mundo de realismo mágico en el que hemos llegado al punto de tener un presidente que no tenemos, que ha gobernado desde Cuba sin que tengamos la certeza de que realmente ha sido él quien ha escrito y nos ha informado por Twitter de las decisiones que tomó y de los presupuestos que aprobó y que está enfermo de un cáncer del que no sabemos si es cáncer o es gripe. Sólo sabemos que es una enfermedad de la que se ha curado y vuelto a enfermar. Ha prácticamente muerto y resucitado y vuelto a morir.
Así llegamos al máximo del absurdo y la locura. Es candidato pero no sabemos si lo será… #VayaPalaMierda

¡Epa, presi, reenvíele el mail a Jaua!

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Aunque todo se ve muy negro, el fondo todavía puede estar muy lejos

Aunque todo se ve muy negro, el fondo todavía puede estar muy lejos

¡Epa, Presidente! Estuve oyendo anoche a Elías Jaua leer las medidas que le enviaste por mail desde Cuba y que adoptarás para paliar esta nueva crisis eléctrica que estamos atravesando. Claro, lo oí en diferido porque creo que para el momento en que las dio me encontraba en pleno apagón nocturno y lo ví cuando regresó la luz.

No sé si es que después de 3 horas y media de sofocación a más de 35 grados centígrados la mente embotada no me permitió entender bien, o si fue que los muérganos de Globovisión no transmitieron la vaina completa o si, como la conexión de internet en Cuba no sólo es mala sino cara, cuando quisiste cargar los archivos adjuntos de las medidas, no pudiste hacerlo completo porque se caía la conexión o no te alcanzaban los dólares de cadivi para un mensaje tan largo. Eso de sufrir la mala conexión en la isla y la escasez de divisas le pasa mucho a Yoany Sánchez.

En fin, que escuché que Jaua leía el archivo adjunto que le enviaste con las multas y sanciones, brillantemente llamadas por ti “contribuciones” (es que siempre te la comes con los eufemismos y con esa creatividad que te hace renombrar y rebautizar toda vaina) para los remalayos irresponsables que se excedan en el consumo eléctrico.

Me parece muy bien, comandante, como siempre, te pasaste de “vivo” (¡y eso que la bacteria te tiene jodido, ja!) y nos echaste la culpa de todo lo que está pasando a los pendejos del pueblo que inconscientemente abusamos con el uso de la energía eléctrica. Es que ¿cómo vamos a prender aires acondicionados en ciudades que apenas llegan a experimentar 46 grados de sensación térmica y 90 por ciento de humedad? En el infierno están peor y no prenden aires! ¡Dígalo, ahí!

En fin chico, que a Jaua no le llegaron los archivos adjuntos del plan de inversión que ideaste para incrementar lo antes posible la capacidad de generación de energía eléctrica ni lo referido a los recortes en el presupuesto de los dineros destinados a Cuba, Nicaragua, Bolivia y Ecuador, para meterle esa plata al peo energético que tenemos.

Ya sabes, esas vainas que se han debido venir haciendo desde hace años en Venezuela pero que la partida de negligentes que tienes a tu servicio no han sido capaces de poner en marcha y, ¡coño, uno entiende que tu no puedes estar en todo!

Tampoco le llegó a Elías el archivo adjunto en el que hablas de las indemnizaciones que recibirán los afectados por estos apagones producto de la desidia e ineficiencia de la cuerda de ineptos que trabajan para ti y que creen que con jalar bolas es suficiente.

Todo el capítulo en el que dices que las empresas serán resarcidas satisfactoriamente por las pérdidas que les ocasionan los cortes de electricidad, donde explicas que los negocios y compañías que no puedan aumentar su clientela porque si lo hacen incrementarían el consumo de energía también serán idemnizados y el aparte especial que redactaste tan triste, transido y compungido sobre la indemnización a los sobrevivientes de ancianos, niños y enfermos que mueran víctimas de sofocación o de infartos producidos por la inclemente ola de calor que nos azota, tampo le llegó.

O sea, Benemérito, que al Elías sólo le llegó la parte de los castigos, la parte en la que nos amenazas por ser tan inconscientes, la parte esa que está haciendo que todo el mundo ajuste los precios de su negocio para calcular el incremento que sufrirá su factura de Corpoelec producto de las “contribuciones” que tendrán que pagar porque nadie va a bajar el consumo. No le llegó más nada.

Trate de cargar los otros archivos otra vez, lo antes posible, y reenvíeselo a Jaua para ver si se calma un poco la calentera (nunca mejor empleado el término) que estos desalmados están sintiendo.

¡Ah, por cierto! Anoche, por mi casa, el sonido de las cacerolas lo recordaron a usted y a la señora Elena por largo rato.

Noche de apagón, calor y redes sociales

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Madrugada del 11 de junio. 3:20 am para ser exacto. Un escandaloso silencio me despierta del sueño que hace apenas 15 minutos pude conquistar. Una hora dando vueltas en la cama porque el insoportable calor que hay por estos días en Maracaibo es de no creer y los aires acondicionados tardan mucho más tiempo de lo acostumbrado en hacer su labor y resulta que, cuando por fin lo logró, me duermo, el aire acondicionado de la habitación se para en seco, de un solo golpe.

Abro los ojos y la negrura que veo es como si los estuviera abriendo tras una venda gruesa y negra. Lo que me temía acaba de suceder. El apagón que me anunció como a las diez de la noche Corpoelec con un corte de unos 40 minutos y que desde entonces esperaba, se acaba de producir. Estoy sin luz, con una temperatura de más de 30 grados centígrados, en plena madrugada.

Infructuosamente trato de ajustar la vista para ver si distingo algo. Nada. Todo es del negro más intenso que uno pueda imaginar.

“No me voy a mover para que no me ahogue el calor y ver si me logro dormir”, pienso y trato de mantenerme en la misma posición con la esperanza de que pronto escucharé de nuevo el zumbido del acondicionador de aire.

Nada. Pasan diez minutos y la corriente eléctrica no regresa. Empiezo a sentir los chorros de sudor que comienzan a correr por varias partes de mi cuerpo al mismo tiempo. Quince minutos y el calorón y la humedad comienzan a hacerse insoportables.

A tientas y maldiciendo la suerte de vivir en un país al que parecen haberse dedicado a destruir por completo desde las altas esferas del gobierno, me levanto y doy pequeñísimos pasos para no tropezar con nada. Ubico el Blackberry que dejé cargando en la mesita de noche y, en ropa de cama, es decir, completamente desnudo, me voy al balcón del apartamento con la esperanza de conseguir un poco de brisa que me ayude a mitigar el cada vez más abrasador calor.

Nada. No sopla el viento, ni siquiera hace un pequeño intento. En la calle, la oscuridad es tan intensa como en el cuarto. Mejor, así no doy pena con el espectáculo de mi desnudez.

Me conecto a twitter y comienzo a ver montones de reportes de todas partes del estado Zulia informando del tiempo que tenían sin electricidad. Machiques, Cabimas, Lagunillas, todas la zonas de Maracaibo se unen al rosario del #sinluz.

Pienso en los hospitales y clínicas. En las emergencias y en los quirófanos que en ese instante podrían estar sin electricidad y me espanto. Justo en ese momento veo un tweet que da cuenta de que el Hospital Universitario se encuentra #Sinluz. ¡Pobre gente!

Comienzo a tuitear mi infortunio y me consigo con varios amigos que están en la misma situación.

Pienso en la mala hora cuando decidí dejar de fumar porque en ese momento me ayudaría mucho el apoyo de la nicotina. Cancelo ese pensamiento para no caer en la tentación y me dedico a conversar por el timeline y por mensajes directos con mis amigos tuiteros y por BBMess con otros, de donde obtuve la imagen que ilustra este post.

Después de varios tweets maldiciendo la desidia de un gobierno que en 12 años no ha invertido ni medio en la infraestructura del país mientras ha regalado a manos llenas dinero a Cuba, Nicaragua, Ecuador y Bolivia, y remaldiciendo ese afán que tiene esta “revolución” de pacotilla en hacernos padecer calamidades e igualarnos a todos pero por lo bajo, a diez para las cinco de la madrugada, llega la luz.

Me despido de mis amigos pensando en lo bueno que es que existan estas redes sociales que nos ayudan a descargarnos, a desahogarnos y a hacer más llevaderas las calamidades. Vuelvo a la habitación a tratar de conciliar el sueño. Imposible. El calor y el sopor los tengo metidos en el cuerpo y no hay aire acondicionado que pueda con las altas temperaturas de esta época del año en Maracaibo.

Cuando, como a las seis y media de la mañana, por fin, el cansancio comienza a vencerme, una especie de ataques epilécticos de la corriente eléctrica comienzan a sucederse haciendo que el aire acondicionado prenda y apague intermitentemente con estruendoso ruido.

Así, transcurrieron esas tres horas de sueño intermitente, hasta que llegó la hora de levantarme e ir a trabajar.

¡Remaldición! En la tienda no hay luz. La electricidad pasa todo el día yendo y viniendo. La temperatura alcanza los 42 grados centígrados a la sombra y yo siento que me derrito.

Llego a mi casa y a eso de las ocho de la noche se vuelve a ir la luz. Ya no sé en qué forma maldecir al gobierno. El calor me está consumiendo y, mientras me dedico a escribir esto en mi Blackberry porque, por supuesto, sin electricidad mi computadora no funciona, siento como los chorros de sudor corren por diferentes partes de mi cuerpo.

… Y no pasa nada

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El agricultor Franklin Brito murió esperando justicia. Y no pasa nada

Hace algún tiempo, comentaba en mis cuentas de redes sociales que a los venezolanos nos debían estar poniendo alguna especie de droga en el agua que consumimos, un cóctel en el que se mezclan altas dosis de Lexotanil con Rivotril y Tafill, porque de otra forma es difícil explicar la pasividad y la falta de reacción con las que tomamos todas las cosas que suceden en nuestro país a diario. Estamos en un estado de letargo del cual pareciera que nada nos puede sacar. Acontecen gravísimos hechos y, sin embargo, no pasa nada.

Es así como podemos enumerar: Hay presos políticos como la Jueza María Afiuni a quien encarcelaron por dictar una sentencia que no complació al régimen y a quien a diario se le violan sus derechos humanos, llegando a poner en grave riesgo su vida al no permitírsele el acceso a revisiones médicas por las cuales han tenido que protestar ella y su familia hasta ser atendida y, próximamente, operada. Y no pasa nada.

Como los diputados elegidos por el voto popular Biagio Pirieli y José Sánchez “Mazuco” a quienes, violentando la constitución y la inmunidad parlamentaria, no se les permitió asumir sus curules en la Asamblea Nacional, irrespetando así la decisión de miles de venezolanos que votamos por ellos. Es decir, ante un régimen autoritario, de nada sirve que los ciudadanos expresemos nuestra voluntad a través del voto. Se burlan impunemente de quienes hemos ido religiosamente a votar y descaradamente nos hacen entender que nuestra opinión les resbala. Y no pasa nada.

Miles de personas han quedado desempleadas por arbitrariedades del régimen como los expulsados de PDVSA, los empleados bancarios de las instituciones que han sido intervenidas y estatizadas por el gobierno, trabajadores de las fábricas, industrias y empresas expropiadas y de los medios de comunicación cerrados. Muchos incluso sin siquiera poder cobrar su última quincena y mucho menos sus liquidaciones y prestaciones. Y no pasa nada.

Aún hay estados del país que sufren los rigores de la ineficiencia en el servicio eléctrico con apagones de hasta medio día y durante la época de mayor racionamiento del servicio muchas personas perdieron sus electrodomésticos por las subidas violentas de la corriente eléctrica y, resignadamente, fueron a comprarlos de nuevo. En la última década la inversión en la industria eléctrica ha sido nula. Y no pasa nada.

Diversos productos de primera necesidad escasean. Y no pasa nada

 

Hay una grave escasez de alimentos que nos obliga a hacer turismo de supermercados, abastos y tarantines para poder medio completar la compra de los productos básicos de nuestra dieta como azúcar, leche, aceite, harina de trigo, entre otros, por no señalar pañales, toallas sanitarias, papel higiénico, carne, pollo, atún enlatado al natural. Productos por los que en muchas ocasiones nos vemos obligados a pagar hasta tres veces su valor si queremos incluirlos en nuestra alimentación, y no pasa nada.

Grandes extensiones de tierras y haciendas en plena producción expropiadas sin que se les permitiera a sus propietarios el más mínimo derecho a pataleo y sin que se les indemnizara por las propiedades arrebatadas, con la constante amenaza de que estos desaguisados continuarán en el tiempo. Y no pasa nada.

Miles de muertos mensualmente en Venezuela a manos de la delincuencia, un país donde la vida tiene el valor de un par de zapatos o un teléfono móvil. Y no pasa nada.

Los registros y notarías en manos de cubanos, humillando y haciendo sentir a los empleados y a los usuarios venezolanos como ciudadanos de quinta categoría. Y no pasa nada.

Una descarada y galopante corrupción a todos los niveles e instancias gubernamentales, de la cual parecen ufanarse quienes de la noche a la mañana exhiben impúdicamente camionetas que “no crecen más” y viviendas que hacen palidecer las mansiones de las series Falcon Crest y Dinastya. Gente que hasta hace unos pocos años andaba en carrito por puesto, sin trabajo fijo y viviendo alquilados o arrimados en casa de familiares y que ahora ostentan cuentas de miles de millones de bolívares y hasta en dólares en el exterior. Y no pasa nada.

Miles de toneladas de alimentos podridos por incapacidad, corrupción e indolencia del gobierno encargado de importar esos alimentos. Y no pasa nada.

Un ciudadano como Franklin Brito se declara en huelga de hambre para reclamar justicia y muere en su lucha sin llegar a ver satisfechos sus reclamos ante la mirada impávida de un país que contempló inerme como se extinguió la vida del agricultor. Y no pasa nada.

Miles de valiosos venezolanos se han visto obligados a dejar el país bien sea por razones políticas, económicas, laborales, de inseguridad personal y jurídica o, simplemente, buscando calidad de vida y un mejor futuro para sus hijos. Montones de familias desmembradas, incesantes viajes a aeropuertos a despedir hijos, hermanos, amigos, seres queridos que se cansaron de vivir en la zozobra y en el temor y que decidieron partir y a quienes, posiblemente, no volvamos a ver. Y no pasa nada.
En fin, nos racionan, nos atropellan, nos expropian, nos someten, nos amenazan, nos insultan, nos ofenden, nos roban, nos matan ¡¡Y NO PASA NADA!!

Sé que a esta letanía cada quien podrá agregarle su propia experiencia personal pues la lista siempre tiende a quedarse corta y  uno no puede dejar de preguntarse ¿Hasta cuándo podremos aguantar los venezolanos tanto atropello de manera pacífica y convocando a marchas y verbenas para protestar? ¿Tendrán que pasar treinta años de tiranía como en Egipto para que reaccionemos o soportaremos estoicamente más de 50 años de oprobio y humillación como en Cuba?

Ya sé que no tardarán en saltar quienes dicen que todo lo que estamos viviendo es el resultado de la desigualdad, los atropellos y las violaciones a los que nos sometieron en la IV República, que son la consecuencia del capitalismo salvaje y que en los gobiernos anteriores estos hechos eran el pan nuestro de cada día. Pretenderán justificar lo que sucede hoy con el consabido y resentido “¿si los adecos y los copeyanos lo hacían, por qué se le critica al gobierno actual que lo haga también?”

Haciendas confiscadas y expropiadas. Y no pasa nada. (Foto tomada en la Fería Internacional de San Sebastián, Táchira por Luzmary Santos.

Por una razón muy sencilla: quienes votaron en el 98 por Chávez, lo hicieron precisamente porque buscaban un cambio, porque no estaban conformes con lo que se vivía en el país y pusieron su esperanza en que el teniente coronel ejercería el poder de una forma diferente y erradicaría todos esos vicios y desviaciones en el país. En ningún momento, quienes le dieron su voto, lo hicieron con la intención de que en Venezuela continuara sucediendo lo mismo y de la misma forma, con el único cambio de una franela verde o blanca por una roja.

Lamentablemente, el cambio profundo nunca llegó. El presidente con el apabullante apoyo popular con que llegó al poder, pudo haber adoptado la actitud de un Mandela, quien luego de años preso en una celda de 2 metros cuadrados, salió para impulsar la reconciliación del país olvidando y perdonando todo el maltrato y la injusticia a los que fue sometido. Sin embargo, el camino escogido ha sido el opuesto.

Medios de comunicación cerrados y gente desempleada. Y no pasa nada.

Hay dos anécdotas que parecieran dar algunas pistas sobre lo que nos está pasando en la actualidad en Venezuela. Una es relacionada con el cineasta seguidor de Chávez, Román Chalbaud, quien según una entrevista que le hicieran para El Nacional, respondió: “Me alegró, pues ellos me hicieron cosas terribles”, cuando le preguntaron: “¿Le afectó el cierre de RCTV?”

Esa respuesta del director de “El pez que fuma” nos da una idea del resentimiento y el personalismo con el cual se viene manejando el país. Muy lamentable que se pretenda justificar un hecho tan vergonzoso como el cierre de un medio de comunicación con las consecuencias que ello trae para el conglomerado que allí trabajaba con una visión tan simplista y egoísta como que “me hicieron cosas terribles” y peor aún viniendo de un respetado y admirado creador e intelectual.

La otra anécdota me sucedió hace poco con un muchacho de unos 22 años, encargado del gimnasio al que voy.
Al reiniciar la actividad en enero, el gimnasio decidió aumentar la mensualidad en un 40 por ciento. Por supuesto, eso me pareció una barbaridad, sobre todo si tomamos en cuenta que hace como seis meses ya habían hecho un aumento similar y que en más de un año que llevo asistiendo a ese gym la infraestructura se ha deteriorado ostensiblemente sin que los propietarios muestren el más mínimo empeño en mejorar las condiciones.

Como es de esperarse, no me podía quedar callado ante la arbitrariedad del aumento y en más de una oportunidad dejé saber mi descontento. El colmo de la situación fue cuando en uno de mis reclamos, exigiendo que, por lo menos, arreglaran los aires acondicionados, pintaran las paredes, cambiaran los vidrios y espejos rotos que hasta un peligro constituyen para los usuarios, mejoraran la iluminación y le dieran mantenimiento a los baños, el muchacho me dijo:

-Mejor no te quejes más, mira que ayer en la mañana botaron del gimnasio a cinco personas que se quejaron del aumento y de las condiciones del local.

Yo no lo podía creer. Le dije que esa no podía ser la respuesta porque si la gente está pagando por un servicio tiene derecho a exigir que ese servicio sea lo más acorde posible al dinero que está pagando.
-¡Pero es que al que no le guste, que se vaya a otro gimnasio! Nadie los obliga a estar aquí. –Fue su respuesta.
En ese momento, me pasó por la mente una alocución del presidente Chávez en la que decía que si a los escuálidos no les gustaba su gobierno y su revolución bien podían largarse del país.
O sea, desde el discurso del presidente de la república hasta la actitud de un simple dueño de un gimnasio o de un empleado del mismo, en Venezuela pretenden que los ciudadanos nos olvidemos de exigir nuestros derechos, que soportemos callados, que nos calemos las arbitrariedades sin protestar y al que no le guste que se largue.

Por supuesto, ya estoy inscrito en otro gimnasio, pero no deja de asombrarme como el resentimiento y la arbitrariedad se han apoderado del venezolano ¿será que también tendré que abandonar el país o algún día pasará algo?

Los top 5 del blog de Golcar en el primer aniversario

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En octubre del año pasado, el o5 para ser preciso, decidí comenzar a publicar esta bitácora a la que, por falta de creatividad o de experiencia en el oficio de bloguear, no se me ocurrió otro nombre  para designarlo que el mío. Hoy pienso que si lo empezara a escribir en este momento seguramente lo llamaría de otra forma, pero en el instante en que dí click a “crear un blog”, cuando me exigieron que le diera nombre, entre el susto de no tener ni idea de en qué me estaba metiendo y el temor de no hacer lo correcto, lo único que se me ocurrió fue utilizar el nombre que al momento de bautizarme me pusieron Golfredo y Carmen, mis padres.

Nunca pensé que este entretenimiento, originalmente pensado como una prueba para ver de qué iba eso de ser “bloguero” llegaria a cumplir un aniversario ni que alcanzaría las 44 publicaciones.

Ser un bloguero autodidacta no ha sido fácil, entre la ignorancia del mundo cibernético que me abruma y el temor a dar un clik donde no se debe, han sido muchos los tropiezos y las metidas de pata pero no me arrepiento y, de verdad, me siento satisfecho con lo que he hecho hasta ahora y, sobre todo, me enorgullece evidenciar que este rinconcito de descarga de mis lucubraciones y reflexiones acerca de  todo lo que me mueve y conmueve ha ido evolucionando y mejorando con los meses.

Así, a punta de clickear y errar y gracias a la ayuda de algunos amigos de twitter y de facebook, aprendí a agregarle fotos, videos embebidos (que no tenía ni la más remota idea de qué eran) y botones para compartir, entre otras cositas que han servido para darle una cierta identidad al blog y hacerlo más entretenido.

Como El Blog de Golcar apaga su primera velita, pensé conveniente compartir de nuevo los 5 posts que durante este año han sido más visitados. Posiblemente, no coinciden con mis artículos preferidos, pero así de implacables son las estadísticas y no siempre nos complacen.

Estos son, en orden descendente, los post con más tráfico en el blog:

X Velada de Santa Lucía. Toda la calle 2 para el arte

Hace diez años, un grupo de vecinas del popular y tradicional sector Santa Lucía, en Maracaibo, se reunió una noche para divertirse cantando boleros y rancheras. Entre canción y canción, se les ocurrió organizar una velada artística en la zona en la cual participaran creadores de diferentes áreas de las artes plásticas y escénicas. Una […]

4 Procesión lacustre de San Benito en fotos

Eran las siete de la mañana del sábado 26 cuando arrancamos, desde Maracaibo, rumbo a Punta de Palma, un pequeño pueblo ubicado en la Costa Oriental del Lago, para participar en la emocionante procesión lacustre que todos los años se desarrolla en honor a San Benito, quien en esa fecha es llevado a la Iglesia […]

3 Crónicas de Cuba V

 

¡Por fin! CUBA, MAS ALLA DE TRAFICANTES Y JINETERAS 

Después de la catarsis realizada por la función del melodrama de Fernando Pérez,”Hello Hemingway” y, sobre todo, por las crudas imágenes de “El Fanguito”, el corto documental de Jorge Luis Sánchez en el que, por primera vez, un creador se atreve a mostrar la cruel realidad que viven las barriadas más pobres de Cuba me fui al hotel a dormir un rato necesitaba cargar baterías para la noche que prometía ser larga […]

2 Hacer turismo en Venezuela es una ironía

 Salir y recorrer lugares de Venezuela en plan de turista le permite a uno percatarse de dos verdades contundentes: Una, que Venezuela es grande, es bella y es rica en recursos naturales e históricos que le permitirían desarrollar una gran industria del turismo. Y dos, la poca atención, por no decir ninguna, que los gobiernos […]

1 Film venezolano “Cheila, una casa pa´maíta”

 

 A mediados de enero, mientras iba camino al Centro de Arte de Maracaibo, Lía Bermúdez, para asistir a la proyección de la película “Cheila, una casa pa´maíta”, me preguntaba qué le diría a Eduardo Barberena, el director de la cinta, una vez terminada la proyección. ¿Cómo enfrentar al realizador y decir un comentario agradable, sin que los gestos de la cara delataran lo que en realidad pasaba por mi mente en ese instante? […]

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