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Archivo de la categoría: Derechos Humanos

#TwitterBlackOut mi TL sí estuvo apagado por 24 horas

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Reporteros sin fronteras califica de inaceptable los argumentación de twitter para censurar

Reporteros sin fronteras califica de "inaceptable" la argumentación de twitter para censurar

La protesta convocada para el sábado 28 de enero en respuesta al anuncio de que Twitter censurará tweets en algunos países donde estos puedan ser considerados ofensivos o ir en contra de la legislación vigente fue acatada parcialmente.

Si, parcialmente. Inmediatamente, salieron quienes no estaban de acuerdo con la convocatoria a esgrimir sus argumentos en contra. Algunos decían que era

La bloguera cubana, Yoani Sánchez también se sumó al #TwitterBlackOut

preferible tener un twitter censurado que no tenerlo en absoluto. Otros que era absurdo protestar contra la censura, cesurándose. O que los ciudadanos de países con regímenes autoritarios serían los que más perderían. No obstante, la bloquera cubana Yoani Sánchez anunció su apoyo a la medida de protesta. Y el presidente de la Asociación de Internautas dijo que “en Twitter parece que se aplican a sí mismos la ley Sinde“,  el artista disidente chino Ai Weiwei quien dijo: “Si Twitter censura, dejaré de “tuitear”. También el bloguero egipcio, Wael Abbas se pronunció recordándole a Twitter que “todos nuestros tweets están violando la ley”.

En fin que las excusas para no sumarse a la protesta fueron variada, cada quien fue justificando su no acatamiento a la protesta y haciendo presencia en la red social de los 140 caracteres.

Yo, como vivo en un país donde las protestas desde hace 14 años tienen pocos o casi ningún resultado, precisamente porque siempre sale alguien que no está de acuerdo con lo que sucede pero tampoco lo está con el tipo de protesta que se proponga, acaté la medida y, resistiendo y venciendo el síndrome de abstinencia cumplí con mi Black Out. Ni un solo tweet salió ese día de mis dedos. Me volqué desesperadamente al facebook como el fumador que quiere dejar el vicio y se aferra al caramelo. Tomé agua, respiré profundo, caminé en circulos pero vencí la debilidad y no dije ni pío en la red del microblogging.

Lo cumplí, principalmente, porque me parece que cuando se trata de protestar por algo que no nos gusta o nos amenaza debemos hacerlo sin ponerse a

buscarle “peros” a la forma de protesta. Así lo he hecho desde siempre. Cuando llamaban a “cacerolear” desde las casas, me paraba en el balcón a darle al fondo de la olla hasta abollarla sin importarme ser el único en varias cuadras a la redonda que lo hacía. Llamaban a una marcha y allí estaba yo sin importar la hora y el calor sofocante de Maracaibo -llegué a mantener en el carro el kit de marcha: bandana, pito, bandera, y en cuanta manifestación encontraba me paraba y me sumaba-. Cuando llamaron a cerrar los negocios, mi tienda no subía la santamaría…

¿Qué pasa cuando convocan a una protesta y la gente afectada se divide entre los que la acatan y los que no?

Que la gente, acciones, organismos o instituciones contra los que se protesta se dan cuenta de que la división los favorece y llega a no importales que se proteste porque siempre habrá personas a las qué llegar. Entonces el poder ciudadano se diluye, se minimiza.

Si decimos: no compremos más esta marca porque no cumple con los requisitos de calidad o vamos a dejar de ver por 24 horas tal canal de televisión en protesta por su programación y salen individuos que son afectados por la marca o por la cadena de tv y, con la excusa de que no les gusta esa protesta, compran la marca o ponen el canal, los propietarios dirán:

-¿Qué me importa que unos cuantos no me vean o no compren si siempre habrá quienes sí, aunque no les guste?

Y tendrán razón con lo cual ellos se harán más poderosos, sus faltas quedarán impunes y los ciudadanos o usuarios cada vez más desvalidos y las protestas cada vez más vacías y sin sentido. Igual sucede con los gobiernos, como el venezolano al que las protestas le resbalan y siempre termina volteando la tortilla a su favor, la subvalora, banaliza y, por supuesto, no las atiende.

Cuando los ciudadanos nos unimos en una protesta, hacemos sentir que tenemos aunque sea un poco de poder y a quienes les protestamos les podría importar y afectar, tomando alguna medida al respecto. Pero si la protesta se hace aisladamente, parcelada o por pequeños grupos, y algunos incluso salen a hacerle el favor al protestado de desmerecer de antemano la actividad, todo seguirá como está y nada mejorará.

Sí creo que es mejor un twitter a medias que nada de twitter pero, si puedo

Al pájaro ya le han hecho una jaula

hacer sentir mi voz para tratar de mantener un twitter completo y sin mordaza, lo haré.
Si se consigue el objetivo, tendremos un twitter completamente libre, si no, pues habrá que buscar la forma de sortear la censura y de decir lo que queremos, aunque sea como lo hacen los cubanos que tuitean a ciegas a través de mensajes de texto telefónicos o bloguean por medio de interpuestas personas en el exterior por las limitaciones que tienen. Siempre se conseguirá la manera de evadir la censura, pero mientras se pueda pelear por mantener a twitter libre de censura, creo que es nuestro deber hacerlo.

Habría que darle de nuevo sentido a la consigna “En la unión está la fuerza” que, de tan manida y mal utilizada se ha prostituido y parece que ya no nos dice nada, palabras huecas…

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Cárceles, propaganda y revolución

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Sábado 16 de julio de 2011, luego de dormir una corta y reparadora siesta después de llegar del trabajo, aburrido y sin más nada qué hacer, enciendo el televisor con la esperanza de conseguir algún programa interesante o, por lo menos, entretenido qué ver. Comienzo a hacer zapping, recorriendo los canales y, cuando paso por el 6, dial en el que se recibe la señal del canal del gobierno, VTV, observo que está por terminar una de esas propagandas de la Misión Vivienda con las que atosigan en cada corte de la programación y con las que pretenden darle visos de realidad a ese engaño ideado para mantener a sus seguidores enganchados a una esperanza.

Me quedo un poco absorto pensando en la capacidad de engaño con la que cuenta el régimen y la propaganda de la Misión Vivienda da paso a una promoción, que en el fondo no deja de ser otra propaganda como toda la programación de ese canal, en la que invitan a ver un programa sobre el problema carcelario en Venezuela.

“¡Caramba! -me digo-, parece que por fin el régimen se va a dignar a darnos información acerca de lo ocurrido en El Rodeo I y en el Rodeo II”.  Me quedo pegado al canal de propaganda del gobierno para averiguar de qué irá el programa. De puro iluso que soy, espero que en la promoción me digan que van a hablar con seriedad sobre cuántos reos murieron en los recientes hechos acontecidos en ambos penales y, cuántos y quiénes escaparon en una huída que parece llevada a cabo por un prestidigitador. Veo la propaganda para ver si en el programa anunciado dirán cómo entraron a los penales las armas, la droga y el dinero allí encontrados, si mostrarán a los responsables, a quienes negociaron para hacerse de la vista gorda mientras las mafias se apoderaban de los penales y un puñado de PRANES decidía quién entra y quién sale, quién tiene derecho a comer y a vivir o cuánto tienen que pagar para tener esos derechos. Supongo que me explicarán cómo desde las cárceles se planifican robos, extorsiones y secuestros y que hablarán sobre las medidas que el gobierno va a tomar para poner fin a tanta infamia y tanto terror que se vive dentro de las penitenciarías donde los PRANES mandan, donde se observa cómo entran y salen mafiosos con armas de todos los calibres ante la mirada cómplice de los guardias y como, en algunos casos, esas mafias deciden quién es el director y quién no puede serlo.

Pongo cuidado a la promoción y me doy cuenta que nada más lejos de lo que yo esperaba. El programa anunciado no es más que una pieza más de propaganda del régimen en la que, como de costumbre, echarán toda la culpa de lo sucedido a los años de democracia de la cuarta república. Como si el gobierno del Presidente Chávez se acabara de juramentar, el programa sólo se centrará en cómo era el sistema penitenciario en esos años, desempolvarán imágenes, testimonios, informaciones y declaraciones que mostrarán cómo el infierno carcelario es hijo de los gobiernos de Caldera y Carlos Andrés para atrás, pasando por los de Lusinchi y Luis Herrera. Para los realizadores del programa es como si no hubiesen pasado 12 largos años de este gobierno. Según la propaganda vista, parece que el programa dirá que es insólito lo que ocurre en las cárceles, como lo dijera hace poco el propio presidente de Venezuela en unas declaraciones en las que pretendía hacer creer que se acababa de enterar de la situación penitenciaria.

Al terminar de ver la propaganda pienso: “Qué capacidad tan impresionante tiene este régimen para escurrir el bulto, para evadir sus responsabilidades en todo lo que sucede actualmente en el país” y desvarío pensando cómo podría haber sido este gobierno si la capacidad y creatividad para idear propaganda la hubieran puesto al servicio del desarrollo del país.

¡¡12 años!! Ya casi 13, y todavía pretenden hacernos creer que la culpa es del gobierno anterior. Este Régimen le quitó a las gobernaciones su competencia en las cárceles porque se suponía que iban a remediar todo lo que allí ocurría. Es decir, desde un principio estaba al tanto de lo que allí pasaba y se mantenía al tanto de cómo todo eso fue empeorando a medida que la “revolución” avanzaba y se afianzaba. Cuando Chávez asumió la presidencia de la república, esos jóvenes de 22 o 23 años que hoy son los PRANES de la penitenciarías tenían apenas 10 años, eran unos niños, y los Guardias Nacionales que están encargados de la custodia de los centros carcelarios y que negocian para permitir la entrada de armamentos de guerra, armas blancas, alcohol y drogas a esos centros también eran niños de quizás unos siete u ocho años. Es decir, esos jóvenes que han sembrado de horror las cárceles del país, son los hijos de esta “revolución”, son el “hombre nuevo” que nos han prometido desde el inicio del régimen el presidente y sus colaboradores.

Termina la propaganda y me convenzo que nunca este gobierno asumirá sus responsabilidades, seguirá con su eterna cantinela de la cuarta república a pesar de que la quinta ya pasa de los doce años. Cambio una vez más de canal a sabiendas de que nunca sabremos la verdad de lo ocurrido en los penales, no sabremos qué reos murieron y qué reos lograron escapar y con seguridad nunca veremos a los responsables de lo sucedido pagando por lo que hicieron.

Haciendo zapping llego a un canal en el que están dando “Alicia en el país de las Maravillas” y allí me quedo, absorto, viendo la película.

Febrero de Ayunos

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Corazón de Estudiante. Video sobre #operaciónlibertad en Maracaibo

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Este es un video que realicé como un homenaje y agradecimiento a ese grupo de casi 100 jóvenes venezolanos que se encuentran en huelga de hambre por la libertad de los presos políticos y el respeto a los Derechos Humanos. Las imágenes corresponden al grupo de ocho muchachos que desde el 14 de febrero se encuentran apostados en la concha acústica de la plaza República de Maracaibo en un largo ayuno hasta lograr que sus reclamos sean atendidos.

Nota a las 2 de la tarde del 22 de febrero: Al final de la mañana los jóvenes decidieron levantar la huelga de hambre, pero mantener la lucha. Es decir, suspenden el ayuno pero permanecen en vigilia y protesta, decisión que considero sabia y oportuna porque ya mucho comenzaban a acusar serios problemas de salud debido al largo período sin ingerir alimentos. La lucha es larga y los muchachos no deben poner sus vidas en riesgo para poder continuarla.

Ocho días de ayuno en plaza República

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La imagen de La Chinita junto a un Cristo y a la foto de Franklin Brito acompañan a los huelguistas

El 20 de febrero, cuando ya me disponía a dejar a los amigos en huelga de hambre en la plaza República para venir a casa para escribir estas líneas, se me erizó la piel al escuchar a Hendrix Pirela decir:

-Cuando veo las manifestaciones de apoyo de la gente que se acerca a la plaza, cuando llegan personas ancianas que casi no pueden ni caminar y nos dan las gracias y nos aplauden por lo que estamos haciendo, se me quita el hambre. En esos momentos ya no pienso en galletas ni chocolates, sólo pienso en que la lucha tiene sentido, que estamos haciendo lo que debemos hacer y es gratificante saber que la sociedad está respondiendo a nuestro esfuerzo.

Es que la jornada del domingo en la concha acústica de la plaza estuvo marcada por las fuertes emociones y por los sentimientos encontrados tanto para los jóvenes que llevan más de 150 horas de ayuno por la libertad de los presos políticos, el respeto a los Derechos Humanos y en reclamo para que el gobierno permita la visita del Secretario General de la OEA al país, como para quienes nos acercamos para llevar alguno de los insumos o medicinas que necesitan o, simplemente, para brindarles nuestra palabra de apoyo, solidaridad y afecto a estos muchachos idealistas que han asumido una vía extrema como la huelga de hambre para presionar al régimen del Presidente Chávez y hacer que atiendan sus reclamos.

Jhovanny Mejías, uno de los ocho jóvenes en huelga de hambre, comentaba temprano en la tarde que no pudo contener el llanto cuando una anciana se acercó a la concha acústica para aplaudir a los huelguistas, darle sus bendiciones y llevarle una palabra de aliento.

-La señora casi no podía hablar –decía-. Se estaba recuperando de un ACV y tenía dificultades para caminar y de lenguaje, sin embargo, como pudo nos dio las gracias por lo que estamos haciendo y se soltó a llorar de emoción y sentimiento. Yo no me pude contener, las lágrimas se me  salían sin poder evitarlo.

Sacerdotes, familiares, amigos, y sociedad civil acuden a dar apoyo a los huelguistas

Los muchachos pensaron que por ser domingo no asistiría mucha gente a visitarlos pero, desde tempranas horas de la mañana, una sociedad que parecía sumida en la apatía les empezó a demostrar que su batalla no sólo tiene sentido, sino que se ha hecho sentir en la comunidad y que desde ya pueden considerar como un éxito de la protesta el haber logrado sacar a muchos del letargo y la indiferencia en los que parecían sumidos y los han movilizado para demostrarles que no están equivocados en sus reclamos.

Por allí pasaron ese domingo, como ha venido sucediendo con más frecuencia cada día desde el 14 de febrero cuando iniciaron la acción, sacerdotes, familias completas, jóvenes, ancianos, políticos, las novias, esposas, madres, tías y amigos de los huelguistas. Algunos se acercaban tímidamente, otros permanecían a la distancia pero la gran mayoría se les acercaba a los muchachos, los saludaba y los aplaudían. Algunos preguntaban qué necesitaban, hacían alguna pequeña lista con requerimientos y a los pocos minutos llegaban con lo solicitado.

Es que cuando uno ve por televisión o por prensa las informaciones de los diferentes puntos de protesta que están apostados a lo largo del país y que ya cuenta con 83 personas en ayuno, un número que promete incrementarse diariamente si el gobierno no atiende las exigencias, no se puede imaginar todo lo que hace falta para poder llevar a cabo una acción de tal magnitud. Allí se necesitan medicamentos, cada vez más a medida que pasan las horas sin ingerir alimentos, sueros orales, artículos de limpieza, bolsas para la basura, agua, cavas, vasos desechables, papel higiénico, toallines, servilletas, toda una serie de productos que, afortunadamente, la comunidad y algunos comercios de la zona se han encargado de proveer en muestra de solidaridad y apoyo.

Jorge Martínez, ganadero o “perdedero” de Machiques como él mismo expresara, con su esposa y su pequeña hija, fue una de las tantas personas que se acercaron a la plaza para acompañar a los huelguistas y llevarles su colaboración. Con voz quebrada, Martínez relató cómo

Jorge Martínez ganadero ("perdedero", dice él) de Machiques apoyando a los huelguistas

sus dos hijas mayores se fueron del país y se hicieron ciudadanas canadienses.

-Yo les enseñé a ellas a ser independientes y con valores y principios, como lo son ustedes y lamentablemente, ellas tuvieron que abandonar el país en busca de un mejor porvenir.

Aunque a Jorge Martínez no le han quitado sus tierras él sostiene que se sienten amenazados por el gobierno, que se sienten asfixiados.

-No hay derecho a que nos quiten con el ejército las tierras que venimos trabajando en mi familia por cuatro generaciones para destrozarlas. No se puede hacer justicia cometiendo injusticias y atropellando a los que trabajamos para tener lo que tenemos. Esta huelga de ustedes es una vía importante para protestar por lo que sucede en Venezuela porque la otra sería que nos estuviéramos matando. Por eso yo los aplaudo y los apoyo porque es una forma de hacer que el país salga de la gran apatía en que se encuentra porque muchos piensan que mientras no se metan con ellos directamente no tienen que hacer nada. Este es gobierno tiene un proyecto que no va a parar mientras nosotros no le pongamos un parado.

Angel Machado con su mamá, Zaira Ríos

A Zaira Ríos no tuve que preguntarle quien era pues sus ojos la delataron y al mirarla inmediatamente descubrí la mirada de Angel Machado, uno de los ocho jóvenes que el lunes 21 cumplen ocho días de ayuno en Maracaibo. Ella no puede evitar que sus ojos se tornen llorosos cuando habla de la batalla que está protagonizando su único hijo y no puede dejar de pensar en las consecuencias que para la salud de Angel tendrá este largo ayuno tomando en cuenta que el joven sufre de gastritis.

-¡Tengo sentimientos encontrados! –dice- Por un lado, siento un gran orgullo por la determinación de Angel y su convicción para luchar por lo que considera justo y, por el otro, me preocupa su salud y las secuelas que pueda dejar en su organismo esta huelga. Pero él siempre ha sido luchador y yo lo apoyo.

Zaira no puede disimular la indignación que siente con respecto al presidente Chávez, ella sostiene que él ha jugado con todo el país, con la economía, con la educación.

-Pareciera no tener sentimientos, lo que hace es inaudito. Y lo peor es que ha tenido todos los poderes en sus manos y no ha hecho nada, o mejor dicho, ha hecho lo que le da la gana. Su cinismo no tiene límites.

Bajo el toldo que protege a los visitantes del inclemente sol marabino, sentadas en unas sillas plásticas, encontré a Olga Josefina Cohén y a Yolanda Yancen, madre y tía del huelguista Roberto Vílchez, preocupadas por la salud del joven

Roberto Vílchez con su mamá, Olga Cohen, y su tía, Yolanda Yancen

pero convencidas de que esta es una lucha justa y orgullosas de Roberto, el mayor de los tres hijos de Olga.

-Yo lo apoyo hasta el final, pero no deja de ser difícil. Cuando nos sentamos en la casa a comer me acuerdo de Roberto y de sus compañeros que ya tienen tantas horas de ayuno… Hay que apoyarlos, que la gente venga, que no los dejen solos.

“¡Qué no le diría yo al presidente Chávez si tuviera la oportunidad de enviarle un mensaje!, dice Olga, que gracias a él el país está como está y los muchachos están en esta lucha”.

Y su tía Yolanda dice que le pediría al presidente que dé su brazo a torcer, que escuche y atienda a los muchachos.

Ambas mujeres aseguran que se sienten satisfecha con el respaldo que la gente les está dando a los jóvenes.

-El pueblo ha respondido y se le agradece el apoyo. Hay gente que se ve que no tiene recursos, que pasan necesidades y, sin embargo, vienen con su colaboración, pasan un rato, los alientan. El pueblo está respondiendo.

Conversando con Rosligbel Quero, la esposa de Hendrix Pirela, el joven que recientemente se unió a la protesta, me entero que tienen unas hijas gemelas de cinco años y que ella misma ha estado tentada a sumarse al ayuno porque le parece injusto que en Venezuela la gente que como ella ha hecho sacrificios para estudiar y superarse cada día vea mermada la calidad de vida.

Hendrix Pirela y su esposa Rosligbel Quero

-Yo trabajo en un supermercado y me indigna tener racionada la cantidad de alimentos que puedo comprar. Cuando llega el arroz, la leche o el aceite, no puedo comprar la cantidad que quiero o que considero necesaria para mi familia. No es justo que yo que estudié con tanto sacrificio, que trabajaba para costearme los estudios ahora no pueda ni siquiera comprar lo que quiero porque, si no es que escasea y no lo consigo, tengo un límite en la cantidad.

Lo irónico de la historia de Rosligbel es que es hija de un diputado suplente a la Asamblea Nacional por el partido oficialista PSUV y, sin embargo, ella y su esposo Hendrix son activistas y luchadores por la oposición.

-Cuando mi papá salió electo, yo le dije que me alegraba mucho por él y por su superación personal pero que no me pidiera que lo apoyara o lo acompañara en sus actividades políticas porque yo no estoy de acuerdo con este gobierno y no pienso ir en contra de mis principios y mis convicciones. Es difícil porque nosotros somos él y yo en la familia, no hay más nadie, pero no puedo apoyar un proceso en el que no creo.

Pasar por la concha acústica de la plaza República en estos días es conseguirse con un arcoíris de historias, con una pléyade de sentimientos que reflejan lo que es la Venezuela contemporánea, un país que cuenta con una juventud de convicciones firmes como los ocho muchachos que ya se acercan a las 200 horas sin consumir alimentos y que sin embargo mantienen el ánimo en alto y agradecen el más pequeño gesto de solidaridad que se les pueda dar.

Ese pequeño espacio público poco a poco ha ido cambiando su fisonomía, ha adquirido una nueva connotación preñada de sentimientos de justicia y libertad. Los muchachos tienen junto a la imagen de un Cristo llevado por el Padre Palmar y una estampa de la virgen Chinita donada por una devota de la patrona del Zulia, las fotos de Franklin Brito, el agricultor que entregó su vida en una protesta similar a la de los jóvenes, reclamando justicia con una elocuenta leyenda que dice: “¡¡Venezuela nos necesita!!.

Es verdad que sus rostros ya acusan las largas horas sin comer y las largas noches de mal dormir a la intemperie, pero ellos siguen firmes en su protesta y sus ojos recobran vida y expresión con cada gesto de apoyo de quienes los visitan y se llenan de orgullo cuando los visitantes les dan las gracias por esa lucha que están desarrollando por un futuro justo, digno y con oportunidades para todos.

8 del Zulia por la libertad y los Derechos Humanos de Venezuela

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Jovenes en huelga de hambre desde el 14 de febrero en la plaza República de Maracaibo

En la Plaza República de la ciudad de Maracaibo, en el estado Zulia, para el momento en que escribo estas líneas, ya suman más 100 horas de ayuno las que llevan siete jóvenes (ocho con un nuevo integrante que se unió el 18 de febrero en la tarde) apostados en colchonetas día y noche, a la intemperie, guarecidos sólo por su afán de luchar por un país más justo y libre y con la ayuda que algunos incondicionales les prestan para que su batalla sea más llevadera.
Ni el enjambre de abejas que en la madrugada del lunes los mantuvo en vela, ni la presencia amenazante de algunos huelepega que pululan por los alrededores de la plaza en las noches (esos niños de la calle que testimonian uno de los tantos fracasos y promesas incumplidas del socialismo del Siglo XXI y del presidente Chávez), ni la indolencia de 2 muchachas que se sentaron a deleitarse con par de pizzas, justo al lado de donde se encuentran los jóvenes decididos a no probar bocado hasta que sus exigencias se vean satisfechas, ni la, afortunadamente, pequeña llovizna que cayó durante la segunda noche de ayuno, ni las altas temperaturas de Maracaibo que, a mediodía pueden fácilmente llegar a los 40 grados centígrados y que mitigan con algunos ventiladores, han logrado que estos muchachos desistan de su acción de protesta. Su determinación y convicción de que luchan por algo que consideran justo y necesario es absolutamente firme.
Allí están y allí continuarán hasta que sus demandas sean atendidas sin detenerse, aunque las infelices declaraciones del Canciller Chadderton pretendan minimizar su esfuerzo. Cuentan con su convicción y con

Desiree Barboza, Yenny Chacín y Jessica Iriarte, tres miembros del equipo de apoyo logístico a los huelguistas.

la ayuda y apoyo de algunas personas que, aunque no participan del ayuno, los acompañan día y noche, les suministran y administran los sueros orales que son el único sustento que reciben, les proporcionan los medicamentos, limpian el lugar y se encargan de recibir los donativos que la comunidad les lleva en solidaridad.
El grupo de voluntarios que dan apoyo logístico a la huelga está conformado por 10 jóvenes que comulgan enteramente con los objetivos que persiguen los huelguistas. Desiree Barboza y Jessica Iriarte, en cuyos rostros se ven las huellas del cansancio y la falta de sueño pero que en su corazón albergan un gran amor por el país y una profunda solidaridad con los 8 chicos que han decidido poner su vida como bandera para que Venezuela se convierta en el país de libertad y justicia en el que aspiran vivir, son dos dignas representantes de esos 10 voluntarios que permanecen en pie de lucha.
Desiree Barboza es una abogada de 24 años, Responsable Regional de Voluntad Popular y miembro de Generación Libre. Ella sostiene que “La huelga de hambre es una protesta pacífica y radical, pero necesaria”.
-En Venezuela, desde hace unos años se viene desarrollando una violación flagrante de los Derechos Humanos –acota Desiree- y este es uno de los principales motivos por los que los muchachos llevan ya más 100 horas en huelga de hambre.
Afirma la joven abogada que “no podemos permitir que siendo miembros de la OEA y habiendo firmado la Declaración Universal de Derechos Humanos, hoy por hoy, no hagamos nada para defenderlos. En Venezuela se necesita dignificar y humanizar el sistema penitenciario, esta es una de las peticiones que se le hace al Gobierno Nacional. Otra petición es la liberación de los presos políticos y la tercera petición, no menos importante, es que el gobierno permita la entrada de Insulza a Venezuela para que evalúe todos los casos de violación de DDHH que existen en el país”.

-Los jóvenes Venezolanos defendemos y defenderemos siempre nuestro país, queremos un país renovado, un país lleno de principios, de valores, un país donde todos los Derechos sean para todas las personas.
Jessica Iriarte es otra de las integrantes del grupo de apoyo logístico en la plaza República, es Ingeniero en Petróleo y responsable regional de redes ecológicas de Voluntad Popular.

-Hoy, los valientes estudiantes en huelga de hambre por la liberación de los presos políticos de Venezuela siguen convencidos de esta lucha y lo que significa para el país y la libertad. Nosotros, quienes los acompañamos, seguimos de pie y sin descanso con fuerza y fe –Dice Jessica-.
La joven ingeniero hace un llamado para que apoyen a los huelguistas colaborando con algunos requerimientos como agua, suero, protector gástrico. “Pero lo más importante que se solicita es que la ciudadanía los acompañe, -enfatiza- que esté acá con ellos, que los visiten y les den palabras de aliento. Estamos preocupados por el bienestar de los jóvenes que están arriesgando su salud por su convicción en la libertad y en los derechos humanos. Le pedimos a la comunidad internacional que no pierda de vista este caso, que no se deje engañar, los Derechos Humanos en Venezuela están siendo violentados y es por eso que exigimos que se revise esta situación”.

Muchos en Maracaibo desconocen la huelga de hambre

No permitamos que estos jóvenes se conviertan en otro Franklin Brito, es fundamental que no se sientan solos, apoyémoslos, visitémoslos y salgamos a defender esta lucha por la libertad que es de todos.
A pesar de que los muchachos se encuentran apostados en una zona bastante transitada de la ciudad, es asombroso y demoledor comprobar que son muchos los que aún no se han enterado que estos jóvenes están allí poniendo en riesgo sus vidas por una lucha que nos beneficia a todos y que debería comprometernos a todos. Así lo pude comprobar cuando, pasadas 70 horas de huelga en la plaza República, llegué a comprar dos bolsas de hielo para mantener frío el suero que ingieren los huelguistas y, aunque la licorería queda a escaza cuadra y media del lugar, ninguno de los que allí estaban tenía conocimiento de lo que está sucediendo desde las dos de la tarde del lunes 14 de febrero, en sus propias narices.
También es triste ver cómo quienes sí están en conocimiento de la batalla que desarrollan los jóvenes huelguistas y que dicen estar en contra de los abusos y atropellos del gobierno, no han sido capaces de ir, aunque sea por un rato durante el día, a llevarles una palabra de aliento a los chicos y unos minutos de solidaria compañía. Pero, bueno, así es el país, nos vivimos quejando pero parece que no somos capaces de hacer el más mínimo esfuerzo y mucho menos sacrificio para hacer que las cosas cambien.
Pero, este artículo no quiere ser un rosario de lamentaciones por las cosas que no son cómo deberían ser. Por el contrario, este es un homenaje a estos jóvenes que sí han tomado la iniciativa de pelear por lo que creen.
Alrededor de 70 jóvenes en 10 estados de Venezuela (Caracas, Zulia, Carabobo, Táchira, Falcón, Anzoátegui, Bolívar, Mérida, Delta Amacuro y Lara) se ha declarado en Huelga de Hambre como una forma

Uno de los 70 jóvenes que están en Huelga de hambre en Venezuela (Foto tomada de @Sandrasac en Twitter)

de protestar por las deficiencias que en materia de Derechos Humanos se vive en el país, por la dignificación de las cárceles cuyas condiciones de insalubridad, hacinamiento e inseguridad se profundizan cada día convirtiéndolas en depósitos de seres humanos sin ninguna garantía para quienes allí se encuentran recluidos y en donde ascienden a cientos las muertes anuales por violencia en los recintos penitenciarios. Además, la huelga de hambre de los muchachos busca presionar para que el gobierno permita la entrada al país de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para que constaten el estatus de esos derechos en el país y para que se dé una amnistía general que libere a todos los presos políticos que mantiene el régimen del presidente Chávez privados de libertad con juicios que presentan claros visos de irregularidad, amén de lo interminables de los procesos.
Algunas personas, entre las que me cuento, consideran que con un régimen indolente cómo el que nos somete en estos momentos en Venezuela, la vía de la huelga de hambre para protestar puede constituir un acto suicida. Para la muestra tenemos el caso del agricultor Franklin Brito quien murió hace meses en un ayuno para protestar por lo que consideraba injusto y de quien hoy apenas se habla y el gobierno no ha demostrado la más mínima sensibilidad por su injusta muerte.
No obstante, son cerca de 70 los huelguistas en el país y parece que el número seguirá incrementándose y, sin duda, merecen respeto, solidaridad y apoyo de todos los que no estamos conformes con lo que sucede en Venezuela. ¿Qué la vía es equivocada porque al régimen no le importa la vida de estos ciudadanos que ponen su cuerpo en riesgo por sus ideales? Tal vez, pero lo que sí sería imperdonable es que los dejemos solos y que su lucha se vuelva una quimera. Y para que la batalla no se diluya es indispensable la presencia y apoyo de los medios de comunicación, de los partidos políticos democráticos y, principalmente, de la sociedad civil.

Los ocho del Zulia

En el grupo de ocho jóvenes del Zulia que decidieron no ingerir alimentos hasta que sus demandas sean satisfechas, se encuentra una muchacha de 20 años de edad. dirigente estudiantil del Movimiento EZU (Estudiantes Zulianos Unidos) y Estudiante del 9no trimestre de Derecho en URBE y 4to año de Odontología en LUZ.

Luisa María Araujo

Ella es Luisa María Araujo Angulo y explica qué la llevó a sumarse a grupo de huelguistas de la plaza República:
– Conocía la situación de los huelguistas de Caracas, estaba muy pendiente pues tengo amigos que están luchando por esta causa y me llenaba de impotencia ver que tenían tantos días en eso y el gobierno como si nada. Posteriormente me enteré que un grupo de 6 jóvenes en Maracaibo se unieron a la lucha instalándose en la Plaza República y declarándose en huelga de hambre. 24 horas después, me integré a la huelga. Claramente y como estudiante de Derecho conozco la realidad del sistema de Justicia o Jurisdiccional de nuestro país, aunque en las aulas de clases sólo nos enseñen el “deber ser”, vemos notoriamente como se violentan nuestras leyes, los Derechos Humanos, el debido proceso (en especial de personas que no comparten la misma visión del gobierno nacional) y en consecuencia, no existe un estado de derecho justo. Son estas las razones que me motivaron a hacer algo más que quejarme y activarme, tomando la decisión de unirme a esta huelga de hambre. Creo que la juventud debe sentirse llamada a unirse a esta gran lucha. No hagan la vista gorda a esta situación porque es nuestro país.

Angel Machado

Otro joven abogado que decidió no ingerir alimentos es Angel Machado de 24 años, graduado en La Universidad del Zulia. El es responsable regional de las redes populares del partido Voluntad Popular y miembro de Generación Libre.
Angel resume en tres puntos los objetivos de la protesta:

“Primero, la liberación e incorporación inmediata de los tres diputados electos que se encuentran privados de su libertad: Freddy Curupe, Biagio Pilieri y, muy especialmente, José Sánchez, “Mazuco”, que es víctima de la justicia roja que reina en Venezuela. A él le violentaron sus Derechos Humanos y el derecho a un debido proceso. Hoy esta cumpliendo una condena de 19 años gracias a un testigo encapuchado, un testigo que no fue capaz de darle la cara, no sólo a los familiares de “Mazuco” sino que además no fue capaz de darle la cara a los más de 91.182 ciudadanos que eligierion a “Mazuco” como Diputado el pasado 26 de septiembre.

– Nuestro segundo objetivo claro dentro de esta huelga de hambre –agrega Angel- es lograr la humanización y dignificación de las cárceles venezolanas. No es posible que nuestros reos hoy estén viviendo en las condiciones infrahumanas en las que se encuentran. En nuestras cárceles, día a día, se violentan los derechos humanos de cada uno de los reos.

Finaliza Angel diciendo que el tercer objetivo de la huelga de hambre es solicitar la presencia del Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza dentro en Venezuela. Ya basta de pronunciamientos desde su sede en Washington, basta de promesas, basta de excusas, exigimos la presencia de Insulza, para que pueda comprobar la situación de Derechos Humanos y la situación irregular que está sucediendo con los diputados en el país.

Miguel Briceño

El Presidente del Centro de Estudiantes de Ciencias Políticas de la universidad del Zulia, Miguel Briceño, de 22 años es otro de los muchachos que desde el 14 de febrero se encuentra en huelga de hambre en la plaza República. El afirma que lo que lo llevó a sumarse a esta acción de protesta ha sido la defensa de los derechos humanos en Venezuela.
-Aquí vemos casos como los de los perseguidos y presos políticos que no se pueden seguir tolerando y también queremos con esta lucha lograr la humanización y dignificación de las cárceles venezolanas donde duermen en condiciones infrahumanas más de 11 reos en una misma celda, sufren de enfermedades, no hay un programa de reinserción a la sociedad. Es esa la lucha, por Venezuela, la democracia y la libertad en un país que es de todos y donde no debería haber distingo de colores ni de pensamiento. Lucho por un futuro mejor para nuestros hijos, nuestros nietos, el futuro de una Venezuela libre y de todos los Venezolanos.

Arlen Barrera

Arlen Barrera tiene 22 años y es estudiante de Derecho en la Universidad Rafael Urdaneta y afirma que quiere vivir en una Venezuela donde “todos los derechos sean para todas las personas”.

-Me uní a esta huelga de hambre por ver la constante violación de Derechos Humanos y de los derechos constitucionales que vivimos en Venezuela. Ya está bueno de tantos atropellos y persecuciones por parte del gobierno nacional a todos aquellos que disienten y deciden pensar diferente.
23 años tiene Daniel Espinoza y es Coordinador del Centro de Estudiantes de Odontología de La

Daniel Espinoza

Universidad del Zulia. Sostiene que es un “defensor de la democracia y de la libertad”.

-Pienso que mi país puede tener un mejor futuro y creo que se debe respetar la voluntad popular del pueblo marabino que decidió con el voto que José Sánchez “Mazuco” sea su representante en la Asamblea Nacional. De alguna forma, esta protesta es para que se respete la voluntad de mas de 91 mil personas que dieron su voto de confianza para que el Comisario Mazuco llegara al Parlamento.

Jhovanny Mejias, 19 años, es Estudiante de la Escuela ciencias Políticas de la Universidad del Zulia y

Jhovanny Mejías

miembro de Voluntad Popular y asegura que decidió sumarse a la huelga de hambre para “exigir que cese de una buena vez el irrespeto a nuestros Derechos Humanos por parte del ejecutivo nacional”.

-Ya estoy cansado de ver como somos insultados, atropellados por parte de este gobierno. Además, exigimos la humanización de todos los recintos penitenciarios y, por último, que se permita la entrada a José Miguel Insulza, para que constate, de una buena vez por todas, la arbitrariedad de este nefasto régimen totalitarista. Es hora de tomar acciones que lleguen más allá de una exigencia, que lleguen más allá de una petición. Es hora que la sociedad Venezolana tome conciencia y trabajemos en función de construir esa Venezuela en la que todos queremos vivir, esa Venezuela tricolor donde todos los derechos sean para todos por igual, sin importar raza, color o nivel social, esa Venezuela llena de paz y de armonía.

Roberto Vilchez

El amor a la Patria y a su pueblo fue lo que llevó a Roberto Vílchez, 25 años y estudiante de Derecho de La Universidad del Zulia, a sumarse al ayuno voluntario en la plaza República.

-Me impulsa el amor a mi gente, a los jóvenes. Nosotros actualmente no tenemos futuro, no es justo que estemos estudiando sin tener alguna posibilidad ejercer nuestra profesión una vez graduados. En Venezuela, cada día, se nos van cerrando las oportunidades. Además, la lucha es por los Derechos Humanos, por la muerte injusta de tantos, en especial de la dirigente de AD Evangelina Carrizo, crimen que quedó impune hasta la fecha. Quiero para mi familia, mis hermanos menores, mis amigos, un país de oportunidades, con democracia plena y en paz.
El último en unirse a la huelga de hambre en Maracaibo es Hendrix Pirela, estudiante de Ciencias Políticas en La Universidad del Zulia y con 23 años de edad.

Hendrix Pirela

-Lo que me llevo a unirme a la huelga fue la ilegitimidad de los Poderes Públicos, el abuso del Gobierno Nacional para aplicar las leyes en Venezuela. Nuestra lucha no es de ahora, los jóvenes venezolanos queremos construir un futuro en el cual viviremos y queremos que este sea de paz, armonía, tolerancia y, sobre todo, libertad. Queremos poder decir en cualquier parte del mundo que Venezuela es un país de todos y no de un solo grupo. Nosotros queremos la libertad de nuestros presos políticos, que acabe esa persecución absurda y el abuso del poder, queremos una aplicación de la ley ecuánime y no sectorizada. Acaso la única manera de acabar con la oposición venezolana es encarcelando a gente inocente pues acá tienen a 65 jóvenes dispuestos a dar nuestras vidas si es necesario por la libertad y la dignificacion de nuestra patria Venezuela. ¡A Venezuela le digo que resista que acá estamos sus hijos luchando por ella!

… Y no pasa nada

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El agricultor Franklin Brito murió esperando justicia. Y no pasa nada

Hace algún tiempo, comentaba en mis cuentas de redes sociales que a los venezolanos nos debían estar poniendo alguna especie de droga en el agua que consumimos, un cóctel en el que se mezclan altas dosis de Lexotanil con Rivotril y Tafill, porque de otra forma es difícil explicar la pasividad y la falta de reacción con las que tomamos todas las cosas que suceden en nuestro país a diario. Estamos en un estado de letargo del cual pareciera que nada nos puede sacar. Acontecen gravísimos hechos y, sin embargo, no pasa nada.

Es así como podemos enumerar: Hay presos políticos como la Jueza María Afiuni a quien encarcelaron por dictar una sentencia que no complació al régimen y a quien a diario se le violan sus derechos humanos, llegando a poner en grave riesgo su vida al no permitírsele el acceso a revisiones médicas por las cuales han tenido que protestar ella y su familia hasta ser atendida y, próximamente, operada. Y no pasa nada.

Como los diputados elegidos por el voto popular Biagio Pirieli y José Sánchez “Mazuco” a quienes, violentando la constitución y la inmunidad parlamentaria, no se les permitió asumir sus curules en la Asamblea Nacional, irrespetando así la decisión de miles de venezolanos que votamos por ellos. Es decir, ante un régimen autoritario, de nada sirve que los ciudadanos expresemos nuestra voluntad a través del voto. Se burlan impunemente de quienes hemos ido religiosamente a votar y descaradamente nos hacen entender que nuestra opinión les resbala. Y no pasa nada.

Miles de personas han quedado desempleadas por arbitrariedades del régimen como los expulsados de PDVSA, los empleados bancarios de las instituciones que han sido intervenidas y estatizadas por el gobierno, trabajadores de las fábricas, industrias y empresas expropiadas y de los medios de comunicación cerrados. Muchos incluso sin siquiera poder cobrar su última quincena y mucho menos sus liquidaciones y prestaciones. Y no pasa nada.

Aún hay estados del país que sufren los rigores de la ineficiencia en el servicio eléctrico con apagones de hasta medio día y durante la época de mayor racionamiento del servicio muchas personas perdieron sus electrodomésticos por las subidas violentas de la corriente eléctrica y, resignadamente, fueron a comprarlos de nuevo. En la última década la inversión en la industria eléctrica ha sido nula. Y no pasa nada.

Diversos productos de primera necesidad escasean. Y no pasa nada

 

Hay una grave escasez de alimentos que nos obliga a hacer turismo de supermercados, abastos y tarantines para poder medio completar la compra de los productos básicos de nuestra dieta como azúcar, leche, aceite, harina de trigo, entre otros, por no señalar pañales, toallas sanitarias, papel higiénico, carne, pollo, atún enlatado al natural. Productos por los que en muchas ocasiones nos vemos obligados a pagar hasta tres veces su valor si queremos incluirlos en nuestra alimentación, y no pasa nada.

Grandes extensiones de tierras y haciendas en plena producción expropiadas sin que se les permitiera a sus propietarios el más mínimo derecho a pataleo y sin que se les indemnizara por las propiedades arrebatadas, con la constante amenaza de que estos desaguisados continuarán en el tiempo. Y no pasa nada.

Miles de muertos mensualmente en Venezuela a manos de la delincuencia, un país donde la vida tiene el valor de un par de zapatos o un teléfono móvil. Y no pasa nada.

Los registros y notarías en manos de cubanos, humillando y haciendo sentir a los empleados y a los usuarios venezolanos como ciudadanos de quinta categoría. Y no pasa nada.

Una descarada y galopante corrupción a todos los niveles e instancias gubernamentales, de la cual parecen ufanarse quienes de la noche a la mañana exhiben impúdicamente camionetas que “no crecen más” y viviendas que hacen palidecer las mansiones de las series Falcon Crest y Dinastya. Gente que hasta hace unos pocos años andaba en carrito por puesto, sin trabajo fijo y viviendo alquilados o arrimados en casa de familiares y que ahora ostentan cuentas de miles de millones de bolívares y hasta en dólares en el exterior. Y no pasa nada.

Miles de toneladas de alimentos podridos por incapacidad, corrupción e indolencia del gobierno encargado de importar esos alimentos. Y no pasa nada.

Un ciudadano como Franklin Brito se declara en huelga de hambre para reclamar justicia y muere en su lucha sin llegar a ver satisfechos sus reclamos ante la mirada impávida de un país que contempló inerme como se extinguió la vida del agricultor. Y no pasa nada.

Miles de valiosos venezolanos se han visto obligados a dejar el país bien sea por razones políticas, económicas, laborales, de inseguridad personal y jurídica o, simplemente, buscando calidad de vida y un mejor futuro para sus hijos. Montones de familias desmembradas, incesantes viajes a aeropuertos a despedir hijos, hermanos, amigos, seres queridos que se cansaron de vivir en la zozobra y en el temor y que decidieron partir y a quienes, posiblemente, no volvamos a ver. Y no pasa nada.
En fin, nos racionan, nos atropellan, nos expropian, nos someten, nos amenazan, nos insultan, nos ofenden, nos roban, nos matan ¡¡Y NO PASA NADA!!

Sé que a esta letanía cada quien podrá agregarle su propia experiencia personal pues la lista siempre tiende a quedarse corta y  uno no puede dejar de preguntarse ¿Hasta cuándo podremos aguantar los venezolanos tanto atropello de manera pacífica y convocando a marchas y verbenas para protestar? ¿Tendrán que pasar treinta años de tiranía como en Egipto para que reaccionemos o soportaremos estoicamente más de 50 años de oprobio y humillación como en Cuba?

Ya sé que no tardarán en saltar quienes dicen que todo lo que estamos viviendo es el resultado de la desigualdad, los atropellos y las violaciones a los que nos sometieron en la IV República, que son la consecuencia del capitalismo salvaje y que en los gobiernos anteriores estos hechos eran el pan nuestro de cada día. Pretenderán justificar lo que sucede hoy con el consabido y resentido “¿si los adecos y los copeyanos lo hacían, por qué se le critica al gobierno actual que lo haga también?”

Haciendas confiscadas y expropiadas. Y no pasa nada. (Foto tomada en la Fería Internacional de San Sebastián, Táchira por Luzmary Santos.

Por una razón muy sencilla: quienes votaron en el 98 por Chávez, lo hicieron precisamente porque buscaban un cambio, porque no estaban conformes con lo que se vivía en el país y pusieron su esperanza en que el teniente coronel ejercería el poder de una forma diferente y erradicaría todos esos vicios y desviaciones en el país. En ningún momento, quienes le dieron su voto, lo hicieron con la intención de que en Venezuela continuara sucediendo lo mismo y de la misma forma, con el único cambio de una franela verde o blanca por una roja.

Lamentablemente, el cambio profundo nunca llegó. El presidente con el apabullante apoyo popular con que llegó al poder, pudo haber adoptado la actitud de un Mandela, quien luego de años preso en una celda de 2 metros cuadrados, salió para impulsar la reconciliación del país olvidando y perdonando todo el maltrato y la injusticia a los que fue sometido. Sin embargo, el camino escogido ha sido el opuesto.

Medios de comunicación cerrados y gente desempleada. Y no pasa nada.

Hay dos anécdotas que parecieran dar algunas pistas sobre lo que nos está pasando en la actualidad en Venezuela. Una es relacionada con el cineasta seguidor de Chávez, Román Chalbaud, quien según una entrevista que le hicieran para El Nacional, respondió: “Me alegró, pues ellos me hicieron cosas terribles”, cuando le preguntaron: “¿Le afectó el cierre de RCTV?”

Esa respuesta del director de “El pez que fuma” nos da una idea del resentimiento y el personalismo con el cual se viene manejando el país. Muy lamentable que se pretenda justificar un hecho tan vergonzoso como el cierre de un medio de comunicación con las consecuencias que ello trae para el conglomerado que allí trabajaba con una visión tan simplista y egoísta como que “me hicieron cosas terribles” y peor aún viniendo de un respetado y admirado creador e intelectual.

La otra anécdota me sucedió hace poco con un muchacho de unos 22 años, encargado del gimnasio al que voy.
Al reiniciar la actividad en enero, el gimnasio decidió aumentar la mensualidad en un 40 por ciento. Por supuesto, eso me pareció una barbaridad, sobre todo si tomamos en cuenta que hace como seis meses ya habían hecho un aumento similar y que en más de un año que llevo asistiendo a ese gym la infraestructura se ha deteriorado ostensiblemente sin que los propietarios muestren el más mínimo empeño en mejorar las condiciones.

Como es de esperarse, no me podía quedar callado ante la arbitrariedad del aumento y en más de una oportunidad dejé saber mi descontento. El colmo de la situación fue cuando en uno de mis reclamos, exigiendo que, por lo menos, arreglaran los aires acondicionados, pintaran las paredes, cambiaran los vidrios y espejos rotos que hasta un peligro constituyen para los usuarios, mejoraran la iluminación y le dieran mantenimiento a los baños, el muchacho me dijo:

-Mejor no te quejes más, mira que ayer en la mañana botaron del gimnasio a cinco personas que se quejaron del aumento y de las condiciones del local.

Yo no lo podía creer. Le dije que esa no podía ser la respuesta porque si la gente está pagando por un servicio tiene derecho a exigir que ese servicio sea lo más acorde posible al dinero que está pagando.
-¡Pero es que al que no le guste, que se vaya a otro gimnasio! Nadie los obliga a estar aquí. –Fue su respuesta.
En ese momento, me pasó por la mente una alocución del presidente Chávez en la que decía que si a los escuálidos no les gustaba su gobierno y su revolución bien podían largarse del país.
O sea, desde el discurso del presidente de la república hasta la actitud de un simple dueño de un gimnasio o de un empleado del mismo, en Venezuela pretenden que los ciudadanos nos olvidemos de exigir nuestros derechos, que soportemos callados, que nos calemos las arbitrariedades sin protestar y al que no le guste que se largue.

Por supuesto, ya estoy inscrito en otro gimnasio, pero no deja de asombrarme como el resentimiento y la arbitrariedad se han apoderado del venezolano ¿será que también tendré que abandonar el país o algún día pasará algo?

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