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Una semana con el hombre nuevo

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LUNES

Llegas a la casa después de un largo día de trabajo y para relajarte un poco comienzas a curucutear en la web. Abres tus redes sociales: Facebook, Twitter, Pinterest, Google+, Youtube y, distraídamente, empiezas a picar aquí y allá. Abres ventanas, lees informaciones, ves videos. De repente, te encuentras con un video cuyo nombre te llama la atención: “Como ser negro y no morir en el intento”.

Lo abres y te consigues con un cantautor cubano quien por la edad que aparenta debe haber nacido durante la revolución o haber estado muy pequeño cuando Fidel Castro asumió el poder. Es decir, vendría a ser un representante del “hombre nuevo” que nos han querido vender por más de 50 años.

Su nombre es Frank Delgado y con humor cáustico y lleno de ironía nos hace el cuento de un escritor amigo suyo cuyo color de la piel siempre lo hace sospechoso:

Observas el video y no puedes evitar sonreír con las ocurrencias contadas, al tiempo que admiras la buena voz de Frank y su contagioso ritmo con la guitarra. Pero un poco de sabor amargo empiezas a sentir en la boca cuando constatas que, tras la broma y la ironía, hay una grave denuncia en la que se evidencia que, luego de tantos años de perorata igualitaria del socialismo, el racismo y la discriminación en la isla no ha cambiado en lo más mínimo.

Para la policía cubana, un negro siempre será un ser sospechoso, un individuo del que hay que desconfiar, detener y pedirle sus papeles.

Alberto Guerra, el hombre de color que dio origen a la canción de Frank, tiene la suerte de pertenecer al “Partido”, con lo cual, la discriminación por su color tiene un matiz diferente que lo puede hacer salir bien librado de la situación. Pero si, además de negro, fuese homosexual y no perteneciese al partido seguramente habría podido terminar con sus huesos en una prisión o, en el mejor de los casos, puesto en la calle con una patada en el culo por atreverse a entrar a un hotel de turistas.

MARTES

Como el día anterior quedaste picado con los videos de Frank Delgado, llegas a tu casa y luego de verificar que no hay ningún mensaje importante en tus bandejas de correo o en las redes sociales, te vas derecho a Youtube donde has dejado “favoriteado” algunos videos del cantautor cubano.

Encuentras entre los primeros el que se llama: Carta de un niño cubano a Harry Potter.

Picas allí y te encuentras una canción llena de humor negro y sarcasmo en la que “el hombre nuevo” de Cuba compara la magia de las historias de Harry Potter con la magia que tienen que hacer en la isla para poder sobrevivir a sus penurias. Sonríes y aplaudes el ingenio y el buen humor del cubano pero no puedes dejar de pensar que para Fidel como que no fueron suficientes los 50 años que lleva en el poder para darles a los cubanos el bienestar, la abundancia y la satisfacción que se suponía encarnaba el socialismo.

A lo máximo que ha llegado el régimen cubano es a sembrar en sus ciudadanos un falso sentido de dignidad y orgullo con el que les han lavado el cerebro para que sientan que la pésima calidad de vida que tienen es un honor pues los convierte en un pueblo que “con dignidad ha sobrevivido a la maldad del imperio que se ha afincado contra su país y su máximo líder”.

MIERCOLES

Acabas de bajar la santamaría de tu negocio. Son pasadas la siete de la noche. Aunque te sientes cansado porque el día de trabajo ha sido intenso y largo, estás satisfecho de haber terminado con una buena venta y lo único que quieres es llegar a casa, darte un baño y echarte a ver televisión y a revisar el internet. Vas hacia tu carro con esa idea fija en la cabeza: baño+tv+internet.

Cuando estás a punto de meter la llave en la cerradura observas que vienen dos muchachos de frente. Uno trigueño y el otro con pelo castaño claro matizado con mechitas teñidas. Los dos tienen el pelo super bien peinado con gelatina. No hay un cabello fuera de lugar. Sus franelas son de marca. Uno lleva una Polo original y el otro una chemise Lacoste. Los jeans de ambos son Levi´s y por la calidad del corte y de la tela, adviertes que son originales también y no copias compradas en Las Playitas y, sus zapatos deportivos son Adidas y Nike, evidentemente, originales también.

Los tienes ya tan cerca que puedes oler sus perfumes: Jean Paul Gaultier y 212 de Carolina Herrera. Al mirarlos a la cara descubres que tendrán máximo unos 20 años cada uno. La pareja es, ni más ni menos, la viva imagen de cualquiera de los hijos de tus amigos que vienen conversando entre ellos sin prestar mucha atención a lo que sucede.

Cuando están ya a tu lado y tu a punto de subir al carro, sin que te des cuenta de dónde, saca cada uno una Glock .50, las apuntan a tus costados y te dicen:

-Tranquilo papá. No te va a pasar nada que no quieras que te pase. Dame el bolso, el teléfono y las llaves del carro y piérdete.

Obedeces sin rechistar. Los tipos se suben a tu carro y entre carcajadas uno le dice al otro:

-Marico, ya con esto me voy pa´la casa. No trabajo más por hoy. Estoy remamao.

Oyes que tu carro arranca, volteas y ves cómo allí va tu Blackberry de 4 mil bolívares, el efectivo de la venta del día que llegaba a unos 3 mil bolívares y ese carro al que, justamente, el mes pasado se le había vencido el seguro y que, por falta de dinero, no habías podido renovar.

“Estos dos en diez minutos se llevaron el equivalente a un año o dos de mi trabajo”. Piensas esto y suspiras pensando que, evidentemente, esos muchachos eran unos niños cuando Chávez llegó al poder ofreciendo la utopía del “hombre nuevo” del socialismo. Esos chamos crecieron escuchando que robar por hambre no es delito y ahora actúan tranquilos, amparados en la impunidad que campea en el país.

JUEVES

Sin haber podido conciliar el sueño en toda la noche pues, al cerrar los ojos veías la cara de los atracadores y los cañones de las pistolas en tus costillas, vences el temor y te levantas de la cama para bañarte y tratar de recuperar la “normalidad” de la vida. Esa normalidad que está cundida de miedo y paranoia, de “mosca en la calle que la cosa está pelúa”, de “no te confíes ni de tu sombra”.

Pagas un taxi para ir a tu negocio porque desde que te pasearon durante más de una hora por la ciudad con un revólver en la nuca para robarte en un carrito por puesto, no te has atrevido a montarte en un trasporte público de nuevo. Llegas a tu tienda y acostada en el suelo, frente al muro del local, ves a una pareja.

Atemorizado por la experiencia del día anterior pasas a su lado lo más rápidamente posible. Hombre y mujer duermen a sus anchas, como quien descansa una siesta luego de un opíparo almuerzo. Aunque no quieres, no puedes evitar que los ojos se vayan solos hacía dónde se encuentran. Les miras los pies del color del pavimento, los pelos sucios. Calculas que estarán entre los 20 y 25 años de edad y adviertes que la mujer está embarazada de unos cinco meses.

El hombre se quita la mano que le cubre los ojos para tapar la luz, hace un esfuerzo por enfocar y te dedica una mirada de resentimiento y fastidio. Entras a tu negocio, te aseguras de que la puerta quede bien cerrada para que los callejeros no puedan entrar si se les antojas, recuerdas la panza de la mujer y piensas: “Sin duda, allí lleva la semilla del hombre nuevo”.

VIERNES

Te levantas como todos los días. Venciendo el miedo que desde hace algunos años te invade y que hace que te provoque quedarte en la cama -único lugar donde te siente seguro-, en lugar de ir a trabajar, te bañas y enciendes el televisor para ver un poco las noticias antes de irte al trabajo.

Una música orquestal hace que, con los pantalones a mitad de piernas, interrumpas el proceso de vestirte para mirar al monitor del televisor. Cómo un idiota, con las manos sosteniendo tus pantalones sin decidirte a terminar de subirlos, no puedes creer lo que ves en la pantalla y, menos aún, lo que oyes.

Un hombre de contextura gruesa cuenta la “historia de su vida” en un minuto y no puedes dar crédito a lo que escuchas. De la manera más palurda y sin el más mínimo rubor en la pantalla se manipula la historia para hacer ver que Chávez es la “reencarnación” de Bolívar y apelando a los sentimientos religiosos ponen al mandatario como una especie de dios a los ojos del protagonista.

Te sientes indignado. No puedes creer que desde el gobierno se pretenda estimular el parasitismo de la población para que dependan del régimen si quieren conseguir lo más básico de su subsistencia. Piensas que así actúan los regímenes dictatoriales que quieren tener absoluto control de sus ciudadanos.

Le dan a entender a la gente que su líder es una especie de santo que le dará todo a lo que han aspirado en lugar de hacerlos ver que, para obtener lo que uno necesita y vivir de manera digna, solo hace falta trabajar y un gobierno que de oportunidades de empleos.

La propaganda no es más que una oda a la dependencia del gobierno. Por ningún lado se dice que el protagonista trabaja para conseguir lo que necesita. La vida digna no se la da el trabajo honesto, al contrario, el hombre nunca se “imaginaba, ni trabajando toda la vida, vivir acá”. Su vivienda no es producto de su esfuerzo, lo que tiene cae como un maná de las manos del super héroe, casi santo milagroso, que lo gobierna.

Con cierta sensación de asco ante la manipulación que acabas de ver, te vistes, te vas a tu negocio a sabiendas que trabajando duro y honestamente será casi que imposible conseguir obtener una vivienda propia e, incluso llegar a comprar un nuevo carro luego de que te robaran el anterior.

Piensas “ese que está en la pantalla es el “hombre nuevo” del socialismo. A eso nos quiere reducir el régimen. Quiere convertirnos en seres dependientes, en personas incapaces de procurarse, por sus propios medios, una vida digna. Nos quiere sumisos a un semi-dios, que nuestra vida dependa de ese ser divino cuya imagen debemos tener en nuestras casas, prenderle velas y venerarla para obtener sus favores”.

SABADO

Después de almorzar, decides pasar la sobremesa revisando un poco las redes sociales. Revisas las notificaciones de Facebook, echas una ojeada al Google+ y cuando entras al Twitter, salta entre los primeros tuits, uno que dice:

Pedro Carreño en la F1 como todo un “Rich and Famous” (foto exclusiva) http://shar.es/sx5Up via @la_patilla

Al leer el nombre del diputado chavista, no puedes evitar sonreír recordando aquel incidente en el que una periodista le preguntaba cómo podía hablar contra en consumismo mientras vestía una corbata Louis Vouitton y unos zapatos Gucci. Recuerdas como el hombre tartamudeó y no encontraba la forma de salir del mal rato y te mueres de la risa al acordarte de su teoría de que el imperio yanqui nos espiaba a través de los decodificadores de DirecTV.

Picado por la curiosidad, entras al link y te consigues una foto del diputado de marras, presidente de la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional, en el pitbox de la escudería Williams. Un lugar al que, según dicen los entendidos, solo se accede con un pase que cuesta unos 10 mil euros. Mucho más que los pobres 3 mil dólares como máximo que el régimen te otorga a través de Cadivi para viajes de un mes al exterior.

Miras la gráfica del hombre con su cara llena de huecos junto a una hermosa dama. Ambos con su uniforme celeste y las credenciales colgadas del cuello, vuelves a recordar la corbata y los zapatos y no puedes dejar de preguntarte: “¿Será este el “hombre nuevo” que nos promete el socialismo?”.

DOMINGO

El día del descanso del Señor tu, que no eres muy católico, apostólico y romano, te lo tomas muy a pecho. El domingo aprovechas para dormir y permanecer en la cama hasta que el cuerpo aguante.

Te despiertas y te desperezas. Agarras el control remoto del televisor, lo enciendes y mientras aparece el audio y la imagen en la pantalla, te acurrucas y abrazas las almohadas para, medio dormido aún, ver qué ponen en la tele.

Cuando el aparato termina de ajustarse, ves en pantalla a Chávez rodeado de ministros y militares del alto mando en los actos conmemorativos del 191 aniversario de la Batalla de Carabobo y el Día Nacional del Ejército y escuchas que dice:

-“El chavismo es el patriotismo. Ser chavista es ser patriota, los que quieren patria están con Chávez”.

No sabes qué te indigna más, si lo que escuchas o lo que ves. Por un lado, el presidente está prácticamente diciendo que si no eres chavista, no eres venezolano. Entonces, sientes que los ácidos estomacales te suben a la garganta.

Pero, por el otro lado, ver cómo los militares al escuchar las palabras de Chávez pegan un brinco y comienzan a aplaudir frenéticamente, te llena de furia.

“¿A donde tendré yo que ir a reclamar una nacionalidad, entonces?” Piensas. Miras de nuevo al monitor de la Tv y no puedes evitar comparar a esos militares que aplauden con el hombre sumiso y dependiente de la propaganda del viernes y al ver los trajes de militares y civiles que rodean al mandatario los comparas con el diputado de las corbatas Louis Vouitton y los zapatos Gucci. Apagas el televisor y piensas:

“Parece que el socialismo del siglo XXI logrará su cometido de llenar a Venezuela de esa plaga a la que llaman “hombres nuevos”.

“Por estas calles” – “A mi hermano lo mataron” – ‎#FuerzaOneChot

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Esta historia puede escribirse de atrás para adelante o de adelante para atrás. Puede empezar en 1992 con “Por estas calles”, la telenovela de RCTV original de Ibsen Martínez, que nos retrataba descarnadamente como país perfectamente resumida en la canción de Yordano, pasar por el video del presidente con el niño de dos años que en cadena nacional desnuda con dos frases una realidad

@Taru_Small: Aquí una imagen para la reflexión sobre el caso de #OneChot (Tomado del Twitter)

del país cuando dice (A mi hermano) “Lo mataron” y más adelante agrega: (Mi mamá) “No tiene casa” y terminar con la tragedia vivida por OneChot al ser víctima de un asalto.

Pero el orden puede ser inverso. Al final, el resultado va a ser el mismo: Una historia de violencia, dolor, impunidad, impotencia… ¿Resignación?

Hoy nos despertamos con la terrible noticia de que el creador Juan David Chacón, “OneChot”, se encuentra recluido en el área de cuidados intensivos de una clínica luego de que en la madrugada recibiera un disparo en la cabeza para robarlo.  La noticia rodó velozmente por las redes sociales y llegó a ser “trending topic” mundial en pocas horas. El país y el mundo se conmocionaron con lo sucedido. Su video “Rotten Town” con una importante carga de violencia pareció convertirse en una premonición.

Mientras tanto,  en los medios oficialistas pasan el 27 y 28 de febrero recordando los terribles sucesos del Caracazo. Programa tras programa se dedican a mostrar las violentas escenas de la locura que durante dos días invadió a la capital del país cuando la gente en una especie de arrebato colectivo se lanzó a las calles a saquear, robar, en un desenfreno nunca antes conocido y los medios policiales del Estado a reprimir de manera implacable y violenta, dejando como saldo innumerables muertos y heridos que al día de hoy claman por justicia, y cuantiosas pérdidas económicas para todos los sectores del país.

Todo lo que se ve en la pantalla oficial solo tiende de manera indirecta, algunas veces, y completamente explícita, en otras, a tratar de justificar el robo, el saqueo y la violencia, amparados en el hambruna que vivían los sectores más desposeídos del país. Es el discurso que hemos venido escuchando desde los altos estratos del poder desde hace 13 años. Abiertamente o entrelíneas nos dicen: “Si tienes hambre, roba”.

Allí vi a una Vanessa Davies que se ponía las manos en la cara para con gran dolor decir que lo del “Caracazo” son recuerdos que no quiere recordar. Y a un Mario Silva escandalizado porque a un compañero de trabajo suyo lo botaron porque se robó en ese entonces 20 kilos de carne y los escondió en el sótano del edificio de su lugar de labores.

Pero por ningún lado vi que se pusieran las manos en la cabeza en muestra de horror por la terrible historia del niño de dos años que desencaja por completo al presidente cuando le dice que a su hermano “lo mataron”. Para esos medios parece que no existió la historia. Chávez tartamudeó, perdió el hilo de lo que decía, evidentemente estaba en shock por lo que acababa de escuchar de la inocente boca infantil que comentaba que a su hermano lo mataron con la misma naturalidad que podría contar que se acababa de comer un caramelo.

Chávez trata de recomponerse. Sabe que está en cadena nacional y como buen showman, animando un evento electorero, debe cumplir a cabalidad la manida frase “El show debe continuar”. Endereza el capote y sale del trance, pero al país le quedo clavada en el alma la imagen de la criatura, que, no conforme, mas adelante complementa diciendo que su mamá “no tiene casa”.

Esto conmovió al país. Bueno, a parte del país porque para los medios oficiales la “anécdota” no sucedió. Como no sucedió el disparo dado en la cabeza  a “OneChot” para robarlo. Para estos medios solo existe por estos días el “Caracazo” y el cáncer de Chávez.

A la enfermedad del presidente le han dedicado incontables horas de programación, incluyendo cadenas de medios, y shows montados muy por el estilo del visto en televisión hace poco cuando murió el dictador Coreano. La despedida de Chávez para someterse a operación de la lesión en Cuba fue la única noticia importante para los medios del Estado.

Sin duda, el cáncer del presidente puede ser muy lamentable para muchos, pero ese es un hecho “natural”, inevitable. Es una enfermedad que debe ser tratada, nada más. La muerte del hermano del niño del video, el disparo en la cabeza del artista, el niño que asustado por disparos corre a esconderse en su rancho y allí, aterrorizado, lo alcanza una bala y lo mata, eso, no es “natural” aunque de tanto vivirlo pareciera serlo. Eso es responsabilidad del Estado. Un Estado que, al decir de algunos, propicia, alcahuetea y aúpa la violencia porque un pueblo sometido por el miedo es mucho más difícil que reaccione a la realidad que lo abate y más fácil de controlar.

La violencia se nos ha hecho tan cotidiana que ya deja de ser noticia. Los medios no se dan abasto para detallar los casos, los ciudadanos que mueren terminan siendo solo un guarismo que engrosa una cifra semanal. 50, 75, 83 muertes el fin de semana son los titulares habituales. Ya las víctimas de la violencia no tienen nombre, se hace imposible nombrarlas. Solo cuando sucede a alguien como al  cantante de reggae, a un personaje público o cuando la violencia del hecho traspasa los límites del realismo mágico o de lo real maravilloso, un caso particular es destacado.

En estos 20 años transcurridos desde que la telenovela “Por estas calles” nos diera una bofetada como país al mostrarnos la realidad de los barrios y de la pobreza en Venezuela, lo único que ha cambiado es el número de víctimas al mes que aumenta sin parar, el nivel de la agresividad con la que se acometen los hechos delictivos, la edad de quienes ejecutan los asesinatos y robos que cada vez son menores. Entonces, veo el video de OneChot, escucho la canción de Yordano que cada día tiene más vigencia y lo único que puedo hacer es mirar al cielo, rezar porque los míos lleguen salvos a casa cada tarde e implorar porque, algún día, algo pase…

¿Será feliz, Shakira?

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Como todo no puede ser rigor en esta vida y de vez en cuando es bueno asumirse superficial y farandulero, mientras cumplo mi reposo post operatorio de la colecistectomía que me realizaron, me dedico a pasar las horas echado sobre la cama, viendo televisión con el control en la mano, saltando de canal en canal para comprobar, una vez más, que es impresionante la cantidad de contenido vacuo, fútil, que se transmite a escala mundial a través de este medio.

Así, pulsando insistentemente los botones de subir y bajar el canal, harto de no conseguir un programa que me atrape para matar el hastío, caigo en uno de videos musicales en el que aparece Shakira, con peluca de pelo liso negra, delgada, con abdominales tan definidos y marcados que hasta su propio novio Piqué se los debe envidiar. Ella, contorneando esas turgentes carnes que Dios le dio, entona una canción movida cuyas palabras, como es habitual en sus últimas canciones se hace ininteligibles. Sólo logro distinguir “Rabiosa, rabiosa, rabiosa…”.

La veo y la escucho no logro encontrar a aquella muchachita colombiana que salió de su barranquilla natal ofreciendo producciones como “pies descalzos” y “Dónde están los ladrones”, humilde y simpática que parecía prometer una música con un poco más de contenido y compromiso que esto que nos está regalando ahora.

La trigueña de pelo negro azabache, un poquito entradita en carnes, de mirada hechicera y “Pies descalzos”, se montó en los tacones de marca, se tiñó el pelo, definió su cuerpo hasta convertirlo en uno “calneconpapa” como dirían en los Twitter Awards y se convirtió en un producto más de consumo masivo.

La veo medio desnuda patinando por las calles de Barcelona, contorneando las caderas al ritmo de la música y cantando “Soy loca por mi tigre, loca, loca, loca…” y después de parrillera en una moto “El está por mi y por ti borró, y eso que tu tienes to y yo ni un kikí…” y no reconozco a la barranquillera que cantaba “Perteneciste a una raza antigua de pies descalzos y de sueños blancos” o la que escribió “Si es la lluvia de todos los días que ha aumentado su nivel. Ya la música no tiene el mismo efecto que solía tener”. Me pregunto si fue que la artista, luego de perder sus composiciones por un robo o extravío en un aeropuerto, no recuerdo muy bien, decidió no volver a complicarse la vida componiendo canciones y se dedica a hilvanar frases sin mucho sentido pero con bastante ritmo para, si se le pierden otra vez, no esforzarse mucho en reescribirlas.

Evidentemente la Shakira de ahora, no tiene nada que ver con la que conocimos hace ya tantos años y que admiramos casi como a una niña prodigio. La de ahora es mucho más famosa, conocida mundialmente y con mucho dinero. Como dice una paisana suya que trabaja de cajera en un supermercado al que voy, asombradísima de lo que ha llegado a tener la barranquillera. “Ella es dueña de DOS edificios en Barranquilla” y brota lo ojos sin imaginar que eso debe ser el menudo de la artista.

ALEMG25, una de sus fans le dejó al pie de un video en youtube este grito:

“SIENTO MELANCOLÍA, SHAKIRA AHORA ES FAMOSA PERO EXTRAÑO LAS LETRAS PROFUNDAS QUE TENIA, AHORA TODO ES MAS COMERCIAL Y LAS LETRAS SON UN POCO SUPERFICIALES, SIN MUCHO CONTENIDO, ANTES ALGUNAS CANCIONES TENIAN CONTENIDO SOCIAL O DE REFLEXION, ADORO A SHAKIRA, PERO DEFINITIVAMENTE SUS PRIMEROS DISCOS FUERON LOS MEJORES”.

 

No sé si la actual rica y famosa Shakira es la que en verdad siempre fue y la otra no fue más que un paso hacia la consecución de sus verdaderos objetivos, o tal vez la industria la ha obligado a ser como es y la maneja simplemente como un producto masivo más y por eso compensa su superficial con obras sociales como las de su fundación “Pies descalzos”, pero cuando la veo y oigo, no puedo evitar preguntarme ¿será feliz? Y lamento haber escuchado esas canciones que me harán ronronear por horas, sin querer, “Rabiosa, rabiosa, rabiosa…”

Cárceles, propaganda y revolución

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Sábado 16 de julio de 2011, luego de dormir una corta y reparadora siesta después de llegar del trabajo, aburrido y sin más nada qué hacer, enciendo el televisor con la esperanza de conseguir algún programa interesante o, por lo menos, entretenido qué ver. Comienzo a hacer zapping, recorriendo los canales y, cuando paso por el 6, dial en el que se recibe la señal del canal del gobierno, VTV, observo que está por terminar una de esas propagandas de la Misión Vivienda con las que atosigan en cada corte de la programación y con las que pretenden darle visos de realidad a ese engaño ideado para mantener a sus seguidores enganchados a una esperanza.

Me quedo un poco absorto pensando en la capacidad de engaño con la que cuenta el régimen y la propaganda de la Misión Vivienda da paso a una promoción, que en el fondo no deja de ser otra propaganda como toda la programación de ese canal, en la que invitan a ver un programa sobre el problema carcelario en Venezuela.

“¡Caramba! -me digo-, parece que por fin el régimen se va a dignar a darnos información acerca de lo ocurrido en El Rodeo I y en el Rodeo II”.  Me quedo pegado al canal de propaganda del gobierno para averiguar de qué irá el programa. De puro iluso que soy, espero que en la promoción me digan que van a hablar con seriedad sobre cuántos reos murieron en los recientes hechos acontecidos en ambos penales y, cuántos y quiénes escaparon en una huída que parece llevada a cabo por un prestidigitador. Veo la propaganda para ver si en el programa anunciado dirán cómo entraron a los penales las armas, la droga y el dinero allí encontrados, si mostrarán a los responsables, a quienes negociaron para hacerse de la vista gorda mientras las mafias se apoderaban de los penales y un puñado de PRANES decidía quién entra y quién sale, quién tiene derecho a comer y a vivir o cuánto tienen que pagar para tener esos derechos. Supongo que me explicarán cómo desde las cárceles se planifican robos, extorsiones y secuestros y que hablarán sobre las medidas que el gobierno va a tomar para poner fin a tanta infamia y tanto terror que se vive dentro de las penitenciarías donde los PRANES mandan, donde se observa cómo entran y salen mafiosos con armas de todos los calibres ante la mirada cómplice de los guardias y como, en algunos casos, esas mafias deciden quién es el director y quién no puede serlo.

Pongo cuidado a la promoción y me doy cuenta que nada más lejos de lo que yo esperaba. El programa anunciado no es más que una pieza más de propaganda del régimen en la que, como de costumbre, echarán toda la culpa de lo sucedido a los años de democracia de la cuarta república. Como si el gobierno del Presidente Chávez se acabara de juramentar, el programa sólo se centrará en cómo era el sistema penitenciario en esos años, desempolvarán imágenes, testimonios, informaciones y declaraciones que mostrarán cómo el infierno carcelario es hijo de los gobiernos de Caldera y Carlos Andrés para atrás, pasando por los de Lusinchi y Luis Herrera. Para los realizadores del programa es como si no hubiesen pasado 12 largos años de este gobierno. Según la propaganda vista, parece que el programa dirá que es insólito lo que ocurre en las cárceles, como lo dijera hace poco el propio presidente de Venezuela en unas declaraciones en las que pretendía hacer creer que se acababa de enterar de la situación penitenciaria.

Al terminar de ver la propaganda pienso: “Qué capacidad tan impresionante tiene este régimen para escurrir el bulto, para evadir sus responsabilidades en todo lo que sucede actualmente en el país” y desvarío pensando cómo podría haber sido este gobierno si la capacidad y creatividad para idear propaganda la hubieran puesto al servicio del desarrollo del país.

¡¡12 años!! Ya casi 13, y todavía pretenden hacernos creer que la culpa es del gobierno anterior. Este Régimen le quitó a las gobernaciones su competencia en las cárceles porque se suponía que iban a remediar todo lo que allí ocurría. Es decir, desde un principio estaba al tanto de lo que allí pasaba y se mantenía al tanto de cómo todo eso fue empeorando a medida que la “revolución” avanzaba y se afianzaba. Cuando Chávez asumió la presidencia de la república, esos jóvenes de 22 o 23 años que hoy son los PRANES de la penitenciarías tenían apenas 10 años, eran unos niños, y los Guardias Nacionales que están encargados de la custodia de los centros carcelarios y que negocian para permitir la entrada de armamentos de guerra, armas blancas, alcohol y drogas a esos centros también eran niños de quizás unos siete u ocho años. Es decir, esos jóvenes que han sembrado de horror las cárceles del país, son los hijos de esta “revolución”, son el “hombre nuevo” que nos han prometido desde el inicio del régimen el presidente y sus colaboradores.

Termina la propaganda y me convenzo que nunca este gobierno asumirá sus responsabilidades, seguirá con su eterna cantinela de la cuarta república a pesar de que la quinta ya pasa de los doce años. Cambio una vez más de canal a sabiendas de que nunca sabremos la verdad de lo ocurrido en los penales, no sabremos qué reos murieron y qué reos lograron escapar y con seguridad nunca veremos a los responsables de lo sucedido pagando por lo que hicieron.

Haciendo zapping llego a un canal en el que están dando “Alicia en el país de las Maravillas” y allí me quedo, absorto, viendo la película.

Un “freak” en cadena

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Plató de DEC (Imagen de internet en info corazón)

De vez en cuando, especialmente los fines de semana, para escapar un poco de la realidad dura y a veces cruel que nos agobia a los venezolanos, para olvidar la inseguridad personal que nos obliga a encerrarnos en nuestras casa bajo siete llaves, rejas y cercos eléctricos, para evadir la profunda intolerancia que nos carcome, para eludir la cotidiana violencia y la avanzada pérdida de calidad de vida que nos deja cada día sin productos básicos de alimentación, sin servicios públicos que cumplan con un mínimo estándar de eficiencia, en fin para apartar mi mente y mi espíritu de la vida real que puede llegar a sumirnos en depresiones profundas de las que se hace cada vez más difícil salir, prendo el televisor y me dedico a ver por horas, dos o tres, dependiendo de lo entretenidos que estén y del sueño que me produzcan, programas del corazón de la televisión de España.

Si. Así de superficial y banal como suena, veo DEC por horas, dejo que sus emisiones me contaminen la mente con chismes de la Pantoja, su ex Julián Muñoz y su hijo, Paquirrín, con los escándalos del jet set español e internacional. Le permito a la Patiño que me torture los tímpanos con sus gritos destemplados y su vena brotada. Me molesto a rabiar con los comentarios racistas y discriminatorios que Chelo García Cortés se permite hacer sobre los sudamericanos y, especialmente, sobre los venezolanos. Me muero de la risa con las mariqueras de Jesús Mariñas y su obsesión por el paquete de Jaime Cantizano, me avergüenzo con las historias de Falete, un cantante tan bueno que no tendría necesidad de ese tipo de programas para demostrar su talento y darse a conocer,  y pretendo dejarme engañar con los falsos reportajes “robados” en los que queda completamente claro que se trata sólo de pactos entre personajes tomados supuestamente “in fraganti”, los fotógrafos y periodistas y las estaciones de televisión. Son sólo espectáculo barato para un público promedio que parece disfrutar con este tipo de shows.

Un viernes sí y otro también, en el plató de DEC como en el de la mayoría de los programas del corazón de la TV española, uno se encuentra con unos personajes que se catalogan a sí mismos como “Freak”, fenómenos, gente que en su desespero por alcanzar fama y popularidad son capaces de mostrar ante millones de televidentes, sin el menor pudor o rubor, sus peores miserias. Que cuentan sin remordimientos con quien se acuestan y con quien no, que insultan y demandan a sus padres, a sus madres o a sus hijos, hombres que no tienen reparo en describir y en muchos casos mostrar sus penes, mujeres que exhiben sus pechos. Personas que por dinero, pero principalmente por la subida de adrenalina que les produce la notoriedad y la popularidad, se asoman a las pantallas de los televisores como verdaderos “fenómenos” sin avergonzarse del ridículo que generalmente hacen.

Durante esas horas de programa, la televisión se transforma en una especie de circo en el que contemplamos, ya no a la mujer barbuda, a Kalimán el magnífico, al hombre elefante, al niño lobo o la mujer que se transforma en gorila a la usanza de los circos de la última mitad del Siglo XIX y que se mantuvieron hasta bastante avanzado el XX. En la “caja boba” aparecen Yola del Rocal enseñando los pechos y labios recientemente inflados de silicón y bótox, la bruja Lola con sus velas negras, sus peróxicas greñas alborotadas y unos ajados pechos que luchan por no salirse del estrecho lamé dorado, Dinio el caliente cubano ex novio de Marujita Diaz, devenido en actor porno gracias a sus no sé cuantos centímetros de virilidad, Bienvenida Pérez, femme fatale que no se ruboriza al decir que se ha casado siempre por dinero y hasta ha escrito un libro sobre cómo lograrlo, Isaac, supuesto ex novio de Falete que pretende ser entrevistador y cantante y que ahora asegura ser heterosexual y que todo fue un montaje, la actriz porno Lucía La Piedra con su tono de voz de niña tonta y sus inverosímiles historias amorosas, La Veneno una exuberante transexual ex presentadora de televisión que en sus buenos tiempos paraba el tráfico y que se ha convertido en una verdadera freak con historia de prostitución callejera, paso por la cárcel incluido y con constantes amenazas de contar con qué políticos y famosos se encamó…

En fin, que la fauna es larga, la lista se puede hacer interminable, a ratos divertida, generalmente vergonzante, definitivamente anegada de ridiculez, impúdica, lamentable y lastimosa.

Hace poco, mientras hacía zapping porque el programa del corazón que estaba viendo se me hacía tedioso, caí en un canal venezolano para conseguirme con una cadena del presidente Chávez y el cantante de música venezolana Cristóbal Jiménez en lo que pretendía ser un homenaje póstumo al recientemente fallecido cantautor criollo, nacido en Apure, Eneas Perdomo, conocido en  todo el país por su “Fiesta en Elorza”, entre otras composiciones.

Por un rato detuve el control del televisor en lo que se desarrollaba en la pantalla y que se transmitía a todo el país en cadena de radio y televisión. Chávez cantaba (o creía que lo hacía porque en realidad parecía que berreaba), gesticulaba cómo muchachito de tercer grado carente talento en un acto cultural de cierre de curso, animaba pretendiendo parecer un Amador Bendayán en el viejo y maratónico programa sabatino que el pequeño animador presentaba, creo que llegó hasta a bailar y declamar. La verdad, el estómago no me dio para soportar más de 5 o 10 minutos de ese adefesio insoportable por el cual Eneas Perdomo debe aún revolcarse en su tumba.

Lo cierto es que esos pocos minutos que observé la mamarrachada de cadena, me hicieron reflexionar sobre cómo veríamos a Chávez si no fuera presidente del país. Ponga por unos minutos la cadena, esta de Eneas Perdomo, o cualquier otra, seguro estoy que la que consiga tendrá algunos largos minutos de “canto” baile o declamación del mandatario, haga abstracción del cargo que en la actualidad y desde hace 12 años detenta, observe su manera de conducirse, de relatar anodinas anécdotas de su vida pasada, de contar malos chistes y, dígame, si no fuera presidente, ¿no sería un freaky más de la televisión de cualquier país?

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